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Saioa Hernández, soprano: "No se confía lo suficiente en los cantantes españoles"

El mismo día del ensayo general de Un ballo in maschera que produce la Asociación de Amigos de la Ópera de A Coruña para esta Temporada Lírica, nos encontramos con Saioa Hernández que hará la Amelia en las dos funciones programadas. La soprano, que lleva una carrera imparable fuera de nuestras fronteras, proyectó su carrera como solista tras el apoyo de Montserrat Caballé, quien la describió como “la diva de nuestro siglo”.

Junto a su nombre aparece casi siempre el de Montserrat Caballé, ¿se exagera siempre que se le habla de ello?

La conocí gracias a su hermano. El año anterior a ganar el Manuel Ausensi, cuando quedé de segunda, Carlos Caballé ya se había fijado en mí y me había dicho que le gustaría que conociera a su hermana, ya que teníamos un repertorio parecido y pensó que me podría ayudar muchísimo. Al año siguiente, cuando gané el Ausensi cantando la escena final de “Il Pirata”, un rol muy ligado a ella, ya me propuso debutar Norma en Catania y preparla con Montserrat Caballé. Ella no sólo me ayudó a preparar el rol, sino que además me ayudó orientando nuestro aprendizaje (el mío y el de mi marido, también cantante). Me influyó muchísimo y claro que mi nombre está vinculado al suyo porque gracias a ella cambié el modo de cantar y redirigí mi formación. Todo lo que fui aprendiendo mientras preparaba la Norma me ayudó para estudiar los roles que siguieron en mi carrera. De ese encuentro vino un gran cambio técnico que ha durado unos cuantos años y que todavía dura porque con cada papel vienen dificultades nuevas que afrontar. Con el tiempo la voz va cambiando, con los años el físico se transforma y hay que ir adaptando tu técnica a todos estos cambios. 

Acaba de llegar de Il Trovatore en Nápoles, ahora Ballo y luego Aida en Omán, últimamente está volcada en Verdi…

Claro, yo siempre he sabido que mi voz es esencialmente verdiana lo que pasa es que uno no puede cantar lo que quiere cuando quiere porque las oportunidades llegan cuando llegan. Es cierto que yo he empezado relativamente tarde no sólo a estudiar canto sino también mi carrera. En mi debut tenía unos treinta años, ahora tengo treinta y ocho, así que hace relativamente poco. Lo que pasa es que mi repertorio es pesado, importante y que requiere de una cierta madurez y es normal que ese repertorio no te lo den al principio, cuando eres muy joven. Depende mucho también de cómo vaya madurando la voz, yo tengo un extensión vocal bastante amplia y eso también me ha permitido al principio afrontar roles un poco más ligeros para luego enfrentarme a Verdi de otro modo.

"Siento que mi voz es esencialmente verdiana"

Su repertorio es básicamente belcantista

Sí, básicamente sí. Luego voy afrontando roles, como en Tosca, que ya lo siento como muy mío…y otros más desconocidos, que eso también me gusta mucho. Il Pirata, Zaira, La Wally… y el año que viene La Gioconda. Títulos menos representados y que me gustan mucho.

¿Se ha planteado incluir en su repertorio algún papel mozartiano?

No, no se adapta a mi voz.  Aunque ya he cantado Fiordiligi y no me importaría repetir, no es el tipo de repertorio en el que yo me encuentro más cómoda. Una vez que figuras en cierto estilo la gente te demandará un poco lo mismo. Al público hay que intentar darle lo mejor de ti y yo creo que en mi caso como mejor me expreso es con el bel canto.

¿Nuevos compositores?

Siempre que el papel se adapte a mi vocalidad estaría dispuesta, sin problema.

¿Qué motivó su interés por la lírica?

A mi siempre me ha gustado cantar, al principio lo hacía en casa y luego entré a formar parte del coro de la Universidad Carlos III, donde ya empecé a sospechar que el canto para mi iba a ser algo más que una afición. Allí tanto su directora Nuria Fernández Herranz como los otros profesores Lola Bossom y Santiago Calderón me animaron a replantearme mi carrera de derecho para dedicarme al canto. Creo que los coros son las mejores escuelas para los solistas, pero en esos momentos no me lo planteaba todavía en solitario, quizá para otro conjunto o música de cámara…y poco a poco me fue apasionando…asistía a todas las clases con los demás cantantes hasta un punto en que decidí enfocar toda mi formación a la música. Empecé a estudiar Educación Musical quizá para contentar un poco a mis padres y que así no se preocuparan tanto por mi futuro (risas), al tiempo que recibía clases ya de un modo más profesional. A pesar de que estuve trabajando en un colegio durante un par de años nunca abandoné el canto y llegó un punto en que me llamaron para hacer una gira con un coro por Francia de La Traviata. Al verme sobre un escenario, caracterizada, interpretando un papel, me apasioné y me quedó claro qué era lo que quería hacer. Ahí conocí a Francesco (mi pareja) también cantante y nos lanzamos.

¿Se planteó en algún momento algún otro género musical aparte del lírico? 

Me encanta el soul (de hecho hubo una época en que lo canté) y los musicales, pero me di cuenta de que para eso hace falta no sólo voz, sino también otro tipo de físico y yo en ese momento ya me había apasionado por la ópera. La primera vez que vi a alguien cantar ópera fue en una ocasión en que nos invitaron a mis padres y a mí a una final de un concurso de canto en el Auditorio Nacional. Recuerdo a una chica coreana que cantó “Una voce poco fà” y en ese momento recordé que teníamos esa grabación en casa, el libreto…y me sentí capaz de hacerlo. Yo tenía alrededor de veinte años y me quedé impresionada. Cuando volví a mi casa  - por entonces cantaba canciones de Withney Houston y esas cosas… (risas) yo me lo tomé como un reto y comencé a imitarlo. Era un disco en el que cantaba Victoria de los Ángeles, yo cogía el libreto e intentaba imitarla. Ya había sentido lo que la ópera era para mí: un reto. Soy una persona competitiva conmigo misma y me lo tomé como tal. La ópera es un mundo donde se aúnan muchos factores, tienes que conseguir integrarlos todos, hacerlos tuyos y construir un personaje.

¿Cómo se enfrenta a nuevos roles? ¿Libreto o partitura?

Yo intento leer y entender el libreto en toda su extensión, tanto de mi personaje como los demás, por donde camina cada uno y cual es su función.  Intento ir un poco en blanco a los ensayos y sin ideas preconcebidas, para que junto a los directores musicales y los escenógrafos podamos crear algo conjunto. Siento a veces que, no sólo colegas cantantes, sino también directores llegan con una idea muy preconcebida o con un trabajo que ya han hecho muchas veces y les cuesta salir de ahí y adaptarse al grupo.

O sea, una actitud de diva…

No…para mí una diva es otra cosa, es un concepto que habría que cambiar. De lo que hablo es de ser cerrado y no adaptarse al trabajo en común, y yo estoy muy en pro del trabajo conjunto para obtener un resultado homogéneo y una idea común que se acaben transmitiendo al público.

Durante su etapa de formación ¿podría señalar qué tipo de contrariedades se ha encontrado? ¿echó de menos algún tipo de ayuda?

Yo creo que cada uno tiene su camino y las contrariedades te van haciendo lo que eres. Soy muy optimista e intento sacar siempre el lado positivo de cada obstáculo. Me sorprendo mucho escuchando a gente tan joven como Marina Monzó cantando a un nivel tan alto con 23 años y eso me encanta, siento envidia sana, quizá entonces me lamento de no haber empezado antes, aunque no habría resultado ser la misma persona. Quizá todo el camino me hace apreciar las cosas de otro modo, puede que muy al principio sentía algo de complejo por mi edad…aunque luego me di cuenta de que ahora las carreras líricas ya no son como antes, ¡cuando Renata Scotto debutaba con 18 años en La Traviata! Algo que hoy sólo podría pasar en países donde la educación musical está muy avanzada y eso sí lo echo de menos, pero esa es una traba para todos los españoles.

Estuve también durante cuatro años estudiando con una persona con la que no me fue bien, pero quizá debido a eso ahora estoy donde estoy. A todas las cosas negativas hay que darles la vuelta.

Durante su carrera se ha recorrido medio mundo en pocos años y sin embargo en España ha hecho pocas representaciones (Sabadell y ahora Coruña), ¿hay poco apoyo a las voces españolas en nuestro país?

No puedo decir que no he cantado en España porque al principio canté muchísimo en Sabadell, aunque ahora, que trabajo tanto fuera, sí echo de menos que me ofrezcan más cosas aquí. No tengo prisa porque estoy trabajando, pero me encantaría Valencia, Sevilla o Bilbao que tienen repertorios muy verdianos. Real y Liceo van por otro camino y ya llegarán. Me gustaría aclarar que personalmente no lamento no haber cantado todavía en el Teatro Real o en el Liceo, quizá porque aún no se han dado las circunstancias para que yo cante en esos teatros. Estoy cantando en otros y por eso no lo lamento. Hay otros cantantes españoles cantando allí, así que no se trata de eso, lo que sí creo es que se nos considera de otra manera, se nos mira con lupa y se atiende más a los fallos que a los logros. Lo digo sobre todo por compañeros ya que experiencia propia no la tengo.

Quizá una especie de “autovergüenza”, que decimos en Galicia…

Sí, es como si no confiaran en el trabajo de un español aunque suene contradictorio. Se están fiando de cantantes extranjeros tan desconocidos o más que los de aquí. Ya no es sólo que te den el trabajo, se trata de que te apoyen y de que confíen en tu criterio.

"No se confía lo suficiente en los cantantes españoles"

No le voy a pedir que escoja entre zarzuela u ópera, pero sí que me señale lo que le ofrecen una y otra como cantante

No hago ninguna diferencia entre ambos géneros. Los roles de soprano de zarzuela son o bastante agudos lírico-ligeros, con coloratura, o son para sopranos con voces más pesadas. Es ahí cuando me siento cómoda, en algo que puedo hacer y por eso me entrego igual que a la ópera. La zarzuela tiene a veces partituras muy complicadas porque suelen ser tesituras más graves, pero me gusta mucho el ambiente teatral y popular. Me encanta nuestra cultura, nuestras raíces, los bailes…me gustó haber debutado en la Zarzuela bailando en el intermezzo de “El gato montés” que es una música impresionante. A la zarzuela hay que tratarla con el mismo respeto con el que se trata a la ópera. Un gran género.

¿Cómo va “Maruxa”?

Todavía queda trabajo. Cuando termine en Omán tendré un mes y medio de pausa antes de empezar, luego viene una gran gira con La Gioconda y Tosca seguidas, con lo cual me vendrá bien ese parón antes de navidades y cambiar el chip. Tengo muchas ganas de ver cómo será esta Maruxa porque ya Daniel Bianco me ha dicho que va a ser una producción muy bonita, tengo curiosidad porque no es una zarzuela muy representada.

"A la zarzuela hay que tratarla con el mismo respeto con el que se trata a la ópera"

Esta nueva producción de Un ballo, ¿qué te está pareciendo?

Me gusta todo. Hay producciones que sabes que las vas a recordar siempre con mucho cariño y ésta es una de ellas. Se crea un ambiente especial de trabajo, de repente se combina un elenco muy redondo con gente con la que tienes una afinidad especial y esto ha pasado desde el primer día. Entre solistas, coro, dirección, escenografía, vestuario, producción…hay muy buen ambiente. Los solistas son buenísimos, un elenco equilibrado y una dirección musical fantástica. No conocía al maestro Ramón Tebar, pude ver hace poco su trabajo en Marina y me encantó su lectura. Venía con la curiosidad de saber cómo era trabajar con él y me di cuenta de que piensa del mismo modo que yo en el sentido de conjunto. Está muy por la escena, por el grupo, no sólo se centra en el foso. Además es una persona muy abierta y sonriente, que aporta mucho y así es muy fácil trabajar. Con Mario Pontiggia nunca había coincidido y en seguida me contagió su energía. Es una persona muy culta y resulta increíble cómo explica la escena y su contexto… tampoco se olvida del trabajo en grupo: del mismo modo en que el trabajo de Tebar te ayuda para la escena, el de Pontiggia te apoya en la música .

Se siente mucha expectación, en seguida se agotaron las localidades

Cuando se crea un ambiente de trabajo tan bueno, normalmente se suele reflejar en el resultado. Notamos la expectación, incluso en el ensayo general de hoy el teatro va a estar casi lleno porque mucha gente se ha quedado sin entradas.

Hay muchas ganas de ópera después del palo que se le dio a la Temporada Lírica…

Sí, antes he nombrado a la producción y es que además de tratarnos de maravilla, lo que están haciendo los Amigos de la Ópera y César Wonenburger con el presupuesto es impresionante. Los recortes han sido enormes, algo increíble, y hacer trabajos de tan alto nivel con ese presupuesto son casi malabares.

¿Cómo concibe el personaje de Amelia?

En esta producción el rol ha subido de categoría y está al mismo nivel social que Riccardo, precisamente para que la traición de después sea más directa. De este modo también cambia la actitud de Amelia y su manera de cantar las arias, es una señora, noble y sin actitud de sumisión. Aunque esté desesperada nunca pierde la compostura, algo que se refleja no sólo en el movimiento, sino también en el canto. No deja que las emociones le sobrepasen, y en esta línea hemos ido dibujando al personaje.

La renovación del público: ¿qué cambiaría para atraer el interés de los jóvenes?

El sistema educativo. Tenemos una educación que elimina por completo las artes, algo básico que en otros países no se concibe. 

¿Percibe entonces que en otros países la media de edad del público es menor?

Sí, aunque también veo que por ejemplo que el teatro de la Zarzuela está atrayendo mucho público joven por ofrecer constantemente actividades, y eso ayuda. Pero si desde la escuela no se apoya eso, si no hay coros en los colegios, no hay pequeñas orquestas, entonces no se puede generar ningún interés. Tenemos muchos pueblos con bandas de música donde muchos jóvenes disfrutan tocando, y eso también debería hacerse en la escuela. 

Un teatro, un papel…

No sé si habría uno en concreto…obviamente me encantarían Viena o el Met, son dos sitios en los que me encantaría llegar a cantar representando La forza del destino, Don Carlo o incluso Un ballo in maschera, serían mis roles favoritos. 

¿Cómo te ves dentro de diez años?

Hay roles que no quiero que pase mucho tiempo antes de haberlos hecho porque sé que después será más difícil: las reinas de Donizetti. Pero no tengo prisa ni un objetivo concreto en mi carrera, confío mucho en la providencia.

¿Una cantante?

Diré dos: Montserrat Caballé y Renata Tebaldi.

 

 

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