© Moncho Fuentes 

A Coruña abre su temporada lírcia con una nueva producción de Jenůfa, con dirección de escena de Emiliano Suárez

Una de las primeras citas de la temporada lírica española tiene lugar cada año en A Coruña, esta vez con el impulso de una nueva producción de Jenůfa del compositor checo Leoš Janáček, los días 17 y 19 de septiembre en el Palacio de la Ópera. 

La nueva propuesta escénica lleva la firma de Emiliano Suárez, quien aborda aquí su segundo gran título tras el Don Pasquale que dirigió en la temporada lírica de ABAO, en Bilbao. “Don Pasquale no solo supuso el salto a un nuevo formato -explica Suárez-, sino que fue la primera vez que dirigía una comedia. Tal y como suponía, hacer una ópera bufa fue tremendamente complejo. Mi obsesión fue huir de los clichés y las caricaturas, construir personajes creíbles e imprimir un ritmo trepidante en escena acorde con el libreto y la música. Con Jenůfa no tengo la sensación de estar haciendo algo más difícil. Sí tengo la incertidumbre de estar trabajando la tragedia desde el lugar adecuado. La dramaturgia es comprometida y la dirección de escena se mueve entre realidad y ficción. Espero que la claridad con la que concebí el proyecto se refleje en escena”.

Para estas representaciones de Jenůfa impulsadas por Amigos de la Ópera de A Coruña en coproducción con Ópera Garage Producciones, Suárez se ha rodeado de un equipo de profesionales de contrastada solvencia. “En este tipo de proyectos solo trabajo rodeado de los mejores profesionales, y también de personas a las que admiro, que me respetan y a las que tengo aprecio. Es necesario trabajar con profesionales que saben más que tú”, apunta Emiliano. Así, Alfons Flores se hace cargo de la escenografía, Luis Perdiguero es el responsable de la iluminación y Ana Garay es la responsable del vestuario para unas representaciones que cuenta con dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra y que estarán protagonizadas por la soprano Vanessa Goikoetxea, en su debut con este rol de Janáček.

Para Emiliano Suárez “Jenůfa es un desgarrador thriller psicológico en donde el terror está en sus silencios, en la violencia latente, en un ecosistema descompuesto que no permite escapar”. El responsable escénico de esta nueva producción coruñesa se ha inspirado en diversas fuentes para articular su visión de la obra de Janáček. “Casi todos mis proyectos tienen varios puntos de partida creativos -confiesa-: uno de ellos, sin lugar a duda, es el cine. Soy un inquieto aprendiz de cinéfilo y es una fuente fundamental de inspiración en mi trabajo”. 

Referencias como Fargo o Dogville se encuentran entre los títulos cinematográficos tomados aquí como fuente de inspiración, explica Suárez, pero es sobre todo la adaptación al cine de la novela The Last Picture Show, de Larry McMutry, la que desempeña un rol central en su propuesta: “Todo parte de The Last Picture Show y la magistral adaptación cinematográfica de Peter Bogdanovich. La estremecedora crónica social americana de los años sesenta -sostiene Emiliano- asombró al mundo con esta obra maestra. Bogdanovich renuncia a la artificiosidad, busca con rigor la dureza del realismo y va directo al núcleo de los conflictos al igual que Janáček en Jenůfa. McMutry creció en un rancho en el estado de Texas y sus emociones siempre estuvieron conectadas a un universo decrépito, asfixiante y desolador tal y como sucede en un pueblo de Moravia en el siglo XIX”. Transitar entre la Moravia del siglo XIX y el Texas de los años 50 del pasado siglo. ¿Qué tienen en común ambas localizaciones? Para Suárez “el objetivo es situarnos en un lugar inhóspito, en donde los habitantes miran, juzgan y sentencian. La ausencia de emociones, el aislamiento y la desesperanza pueden trasformar lo humano en inhumano y la realidad en ficción”, apunta el director de escena.

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El equipo escénico reunido para la ocasión suma lealtades y talento, tal y como recapitula Emiliano Suárez: “Alfons Flores es uno de los grandes escenógrafos del mundo y mi sueño era trabajar a su lado. Le propuse colaborar conmigo en Don Pasquale, mi primera aventura en un gran teatro de ópera, en Bilbao, y desde entonces no solo nos hemos entendido muy bien, sino que hemos construido una relación leal, amistosa y de enorme valor creativo. Alfons es un hombre absolutamente libre a la hora de pensar y decidir, y ha sabido darme el espacio que considera que merezco. Ana Garay es una buena amiga y una persona que ha estado a mi lado durante muchos años, apoyándome, asesorándome y dándome energía para seguir adelante. Sentía que era el momento de devolverle, de alguna manera, todo lo que me ha ofrecido y de encontrar por fin la ocasión de hacer juntos un gran proyecto. Y Luis Perdiguero era un sueño pendiente. Es, sin duda, uno de los grandes iluminadores de España y no es fácil que acepte un proyecto, que se enamore de él o que venga a A Coruña. Tenerlo aquí me hace especialmente feliz. Estamos trabajando en absoluta sintonía, con una enorme responsabilidad, implicación y respeto mutuo, construyendo una dramaturgia conjunta muy sólida. Hacia los tres solo puedo tener palabras de agradecimiento y admiración”.

Alfons Flores tuvo ya una primera experiencia con Emiliano Suárez, en el citado Don Pasquale de Bilbao. Tanto entonces como ahora en Jenůfa la estructura escenográfica juega un papel central en la propuesta escénica. “En Bilbao -recuerda Alfons- enseguida dimos la idea de generar una gran caja de pizza para articular toda la propuesta, tan pronto como Emiliano me comentó la idea general de su Don Pasquale. Ahora, con Jenůfa, hemos trabajado para situar la acción en un una gasolinera, en un desierto recóndito del interior de Estados Unidos. A partir de ahí hemos planteado una estructura de grandes dimensiones, una vaya publicitaria envejecida y en desuso que ocupa todo el ancho del escenario. Esa misma estructura se transforma después en la casa de Kostelnička. Y al final será también el muro que separa a los dos protagonistas de la ópera”. Alfons Flores tiene una contrastada experiencia a la hora de trabajar con estas grandes estructuras, de enorme fuerza dramática. Así lo atestiguan tanto la icónica Carmen de Calixto Bieito como la reciente Turandot de Àlex Ollé que pudo verse en Les Arts, en Valencia.

Luis Perdiguero es el responsable de dar entidad y sentido a esta propuesta escenográfica. “En este caso -recapitula- ha sido una suerte poder trabajar con Alfons Flores y con Ana Garay. La escenografía de Alfons crea diferentes espacios, pero no deja de ser la misma, de ahí que con la luz tengamos que lograr que se generen distintos ambientes para cada escena”. A lo largo de su trayectoria Perdiguero ha trabajado en muchos proyectos operísticos, incluso estuvo recientemente en el icónico Bolshoi de Moscú con el Otello de Verdi, en ocasión del 250 aniversario del teatro. Su concepto de la iluminación es además sumamente versátil, con distintas experiencias en el mundo del teatro. Su agenda es buena prueba de ello: “Este mismo mes de septiembre tengo tres proyectos -recuerda Perdiguero-: esta Jenůfa en A Coruña; después El caballero de Olmedo con la Compañía Nacional de Teatro Clásico; y en ópera voy a hacer Mefistofele de Boito en el Bolshoi, con Giancarlo del Monaco”. Para esta Jenůfa

coruñesa, afirma Perdiguero, “el gran reto es recrear el cambio escenográfico dentro de un espacio que apenas se modificada, y esto dentro del concepto dramático que ha planteado Emiliano, en esa ambientación temporal tan concreta, ligada a los años 50 del pasado siglo en un desierto de Estados Unidos”.

Ana Garay es una de las grandes referencias de nuestro país en torno al vestuario y la caracterización. “El proyecto de Emiliano -nos explica- tiene una indudable pátina cinematográfica. Hay una época y una localización muy concretas: esa América vacía y profunda de los Estados Unidos en los años 50. Y eso trae consigo una serie de texturas y códigos cromáticos ineludibles”. Las referencias cinematográficas con las que ha trabajado Suárez en su propuesta determinan de algún modo la caracterización de los personajes que ha perfilado Garay: “Hemos trabajado en un vestuario realista. La propia acción de la ópera determina también algunos elementos; el primer acto por ejemplo transcurre en primavera y es más festivo; en cambio el acto segundo es más dramático y transcurre en invierno; todo esto no puede pasarse por alto”. En el caso de la protagonista, la propia Jenůfa, hablamos -dice Garay- de “una mujer empoderada, autosuficiente, una heroína al fin y al cabo, soportando toda esa presión social que la rodea”. 

El vestuario y la caracterización de los personajes forman parte también del relato teatral, de la manera de contar la acción propiamente dicha; algo especialmente relevante en un título como este, con el que el gran público está menos familiarizado. “A través de la caracterización de los personajes, y acudiendo precisamente a esas referencias cinematográficas, tenemos que hacer entendible la acción de un título fascinante pero sin duda menos conocido por los espectadores”, resume Garay. “La escenografía de Alfons -apunta también Ana- es de una fuerza y de una poesía extraordinarias. Mi intención ha sido la de sumar desde el vestuario a ese mismo lenguaje, en conexión siempre con esa América profunda en la que Emiliano ha situado la acción”. Finalmente se ha hecho también un trabajo de caracterización del coro, buscando “una suerte espantapájaros, tal y como Emiliano lo ha querido visualizar”. La idea, dice Garay, es la de generar “un conjunto perturbador, un punto terrorífico, en línea con la estética de Stephen King”.

La relación entre escena y foso siempre es compleja y es sin duda una de las claves para el éxito de una nueva producción como esta. En esta ocasión la propuesta escénica de Emiliano Suárez dialogará con la dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra, al frente de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Ambos se conocen, de hecho, desde hace muchos años, como recuerda Suárez: “Con el maestro Pérez-Sierra tengo una bonita historia en común. Nos conocimos siendo niños, acompañados por nuestros padres en la temporada de ópera de Madrid, que entonces se celebraba en el Teatro de la Zarzuela. Durante muchos años coincidimos allí, y después él inició una carrera musical fulgurante. Yo he seguido su trayectoria y he tenido la oportunidad de verlo dirigir en innumerables ocasiones, especialmente en la Zarzuela, donde hoy es director musical. Después de cuarenta años de amistad, trabajar juntos tiene para mí un valor sentimental enorme. Soy bastante más nostálgico de lo que pueda parecer, y esta casualidad de la vida me hace especialmente feliz”, apunta el director de escena.

Al margen de este episodio biográfico, Suárez tiene también palabras de aliento para valorar el trabajo musical del maestro madrileño: “Más allá de esa historia personal, Pérez-Sierra es un director sólido, disciplinado y muy generoso, siempre al servicio del conjunto. Tiene una especial capacidad para transmitir seguridad y calma a los cantantes y para crear un diálogo muy fluido con la dirección de escena. Nuestra forma de trabajar es cómoda y eficaz: él prepara musicalmente las escenas y después me da todo el espacio y el tiempo que necesito para construirlas desde el punto de vista escénico. Estamos trabajando con absoluta sintonía y estoy convencido de que sabrá sacar el máximo rendimiento de la Sinfónica de Galicia, una orquesta extraordinaria y, sin duda, una de las grandes orquestas de nuestro país”.

La soprano Vanessa Goikoetxea es la protagonista de estas funciones coruñesas. En sus primeros contactos con la propuesta de Suárez dice sentirse fascinada con la nueva producción: “Todo va a ser impactante: una auténtica vuelta de tuerca a Jenůfa. Emiliano está planteando un concepto escénico lleno de ideas geniales, frescas y, al mismo tiempo, profundamente grotescas; una mezcla que promete generar imágenes muy potentes y momentos realmente inesperados”, apunta. “La caracterización de Jenůfa, junto con el vestuario de Ana, va también en esa dirección -subraya Goikoetxea-: llevar los personajes a un lugar reconocible pero completamente transformado, donde lo bello y lo inquietante conviven constantemente”.

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Amigos de la Ópera de A Coruña ha apostado por esta nueva producción de Jenůfa con verdadero ahínco. El nuevo presidente de la entidad, José Luis Méndez Romeu, tiene muy clara la necesidad de apostar por títulos como este: “Diseñar una programación de ópera exige una doble mirada: sobre el público potencial del espectáculo, el cual solo en parte cofinancia los costes, y por otro lado sobre el repertorio. Hasta la entronización del cine como espectáculo de masas, la ópera ocupaba ese lugar representándose obras contemporáneas. Hoy el público demanda ese mismo repertorio de hace un siglo pero que forma parte de la memoria musical colectiva. Nuestra tarea consiste en atender esa demanda y al tiempo abordar otras obras posteriores cuya calidad musical y dramatúrgica es indudable pero que no se han representado con la asiduidad necesaria. Jenůfa es un ejemplo paradigmático. Y además aborda una situación dramática muy frecuente en nuestra sociedad”, apunta el presidente de la asociación. 

Algo semejante sostiene Aquiles Machado, responsable artístico de la entidad: “La idea de abrir la temporada con Jenůfa surge bastante pronto, cuando empezamos a preguntarnos qué tipo de temporadas queríamos construir y, sobre todo, qué queríamos decir con ellas. No se trataba simplemente de buscar un título menos frecuente o de alejarnos deliberadamente del gran repertorio. La pregunta era otra: qué obras podrían abrir la temporada con verdadera fuerza teatral, musical y humana. Ahí Jenůfa apareció enseguida como una posibilidad muy potente. Es una de las grandes obras maestras del siglo XX, pero conserva algo muy particular: sigue produciendo en el espectador una sensación de descubrimiento. Habla de la violencia social, de la culpa, del miedo, de la reputación, de la maternidad, del perdón… y lo hace sin ofrecer respuestas fáciles. Eso encajaba perfectamente con nuestra manera de entender la programación: una temporada de ópera no debe limitarse a confirmar aquello que el público ya conoce, también tiene que abrir espacios de curiosidad y confrontación”, sostiene Machado.

La apuesta es doble, pues no se trata tanto solo de poner en valor la partitura de Janáček sino que la entidad coruñesa ha puesto toda la carne en el asador para sacar adelante una producción propia de este título. “Para reforzar la fuerza dramática, la producción que dirige Emiliano Suárez ha traslado la acción a un contexto más reciente -explica José Luis Méndez-, con una estética que, a su vez, forma parte de la cultura visual de nuestro tiempo: Estados Unidos hacia 1950. El resto lo pone Janáček, una música bellísima y una situación dramática que emociona al espectador. Y para representarla, un elenco extraordinario encabezado por Vanessa Goikoetxea”, apunta el presidente de los Amigos de la Ópera de A Coruña, quien apunta también un dato relevante: “Jenůfa se ha visto en España muy pocas veces. En Coruña se verá por primera vez con una producción española y con cantantes españoles, acompañados de una orquesta que está en un momento artístico extraordinario, la Sinfónica de Galicia”.

Para Aquiles Machado “la posibilidad de realizar una nueva producción fue decisiva. La propuesta de Emiliano Suárez nos permitió entender que no estábamos programando simplemente Jenůfa, sino construyendo nuestra propia lectura de la obra. Desde las primeras conversaciones hubo una coincidencia muy clara en algo fundamental: evitar cualquier aproximación folclórica o distante y acercar el drama al espectador contemporáneo, mostrar hasta qué punto las relaciones, los mecanismos de presión social y los conflictos que plantea Janáček siguen siendo reconocibles hoy”, subraya el director artístico de la entidad coruñesa. Para Machado “abrir la temporada con Jenůfa tiene un cierto valor de declaración de principios. Después de tantos años de historia de Amigos de la Ópera, creo que tenemos la responsabilidad de cuidar el gran repertorio, naturalmente, pero también de ensancharlo. El público que ama Tosca, Carmen o La bohème puede emocionarse profundamente con Janáček si le ofrecemos las condiciones adecuadas para entrar en su mundo”, sostiene. "Hay además una idea estratégica interesante en esta respuesta: no presentar Jenůfa como una apuesta “arriesgada”, porque eso la coloca inconscientemente en posición defensiva. Es mucho más sólido defenderla como una obra central del repertorio operístico que todavía no ocupa en España el lugar que merece”, apunta Machado.

Todo listo, pues, y en la recta final ya de los ensayos para el próximo estreno de esta nueva producción de Jenůfa en A Coruña, los días 17 y 19 de septiembre, con la firma escénica de Emiliano Suárez.

Fotos: © Moncho Fuentes