OCNE Martin oct23 a 

Aires del norte

Madrid. 29/10/2023. Auditorio Nacional. Obras de Granados, Nielsen y Brahms. Orquesta Nacional de España. Johan Dalene, violín. Jaime Martin, director.

Interesante y bien construido programa el que nos presentaba el principal director invitado de la Orquesta Nacional de España: Jaime Martin. Combinando una obra de repertorio como la segunda sinfonía de Brahms, con una concierto muy infrecuente de un compositor que merece más presencia en las salas, el danés Carl Nielsen; y una obra recuperada de nuestro patrimonio musical de un autor bien conocido por su producción pianística y algo menos por la vocal, Enrique Granados. Hay tantas y tantas partituras de autores españoles que esperan salir a la palestra para conocerse o recordarse, que hay que congratularse de que, por esta vez, alguna de nuestras orquestas lo haga. No volverá casi a suceder el resto de la temporada de la Orquesta Nacional en lo que quizá sea el ‘lunar’ de la, por lo demás, estupenda temporada 2023/24.

El preludio del acto III de Follet, sigue un estilo muy poco reconocible a priori de Granados, por desconocido. Son los años de querer crear una ópera catalana, y es un periodo muy interesante que todavía está por acabar de mostrarse de una forma mas decidida. Me vienen a la memoria los intentos que hubo hace alguna década de acercar y reivindicar las óperas ‘anglosajonas’ de Albéniz (Merlín, Henry Clifford), o las todavía mas ignoradas óperas de Jaume Pahissa, de quien el inquieto Teatro de la Zarzuela presentó no hace mucho una magnífica ópera, Marianela en versión concierto, que merecería un segundo y mas ambicioso empujón. Son obras todas que muestran la poderosa influencia wagneriana que ha pesado de forma tan decisiva en la música catalana (la semana pasada escuchábamos Parsifal, que fue estrenada a nivel internacional por primera vez en Barcelona), también los aires mas delicados y perfumados del modernismo y del impresionismo francés, con la esencia propia del folklore catalan y su Reinaxença.
 
Jaime Martin presentó la obra con convicción y mostró el impulso y fulgor del comienzo de forma muy explícita y resolutiva, aunque es verdad que en la espesa y tupida red motívica tejida por Granados faltó depuración, y se vio más favorecida por los instrumentos de metal, con lo que los interesantes ascensos de los violines no sobresalieron y se perdió un tanto esa luz y color mas a lo Debussy. Mas refinamiento hubo en la bella parte central, donde se lucieron los distintos instrumentistas de viento-madera, con especial mención al corno inglés. Bello final con las arpas, aunque el último acorde fuese susceptible de una mayor delicuescencia y difuminación.
 
OCNE Martin oct23 c
 
El concierto para violín de Nielsen quizá no es una obra redonda, la primera parte del primer movimiento es un continuo ir y venir del solista sin apenas compensación ni peso por parte de la orquesta. La segunda parte del movimiento cambia consiguiendo una brillantez que desemboca en un final apoteósico que confundió al público haciéndole aplaudir pensando que la obra había acabado. El verdadero final llega luego, y de forma más inesperada y desprevenida, tras un lírico aunque algo ‘seco’ principio del segundo movimiento, que se resuelve en una segunda parte muy inspirada y danzable, que explota un muy conseguido motivo cromático de ida y vuelta. 
 
La parte solista es un hueso muy duro de roer, Nielsen fue violinista, y se ve que quiso dotar de un virtuosismo en la parte verdaderamente agotador.  Johan Dalene es un jovencísimo violinista sueco-noruego que esta muy familiarizado con la obra. Ganador del concurso Carl Nielsen 2019 (donde se suele interpretar la obra como obligada) el violinista ademas ha grabado ya el concierto, y todo ello se nota. Impecable técnicamente, salva las mil y una dificultades con una gran limpieza. Sobresalió de forma especial en las difíciles cadencias, y consiguió al final un gran éxito que le hizo tocar el Scherzo-caprice de Kreisler sin el previo recitativo. Es verdad que su desempeño tuvo cierta intermitencia, y su belleza en el sonido a veces (sobretodo en el agudo) es algo susceptible de mejora, pero seguro que el futuro peso que le dará la madurez le hará despegar mas su personalidad. Gran violinista en cualquier caso.
 
OCNE Martin oct23 b
 
Siempre reconforta escuchar la segunda sinfonía de Brahms. La Orquesta Nacional la tiene muy tocada y ahormada, y Jaime Martin es un buen músico, con lo que el resultado se convierte en garantía. El primer movimiento empezó con un levísimo titubeo, pero pronto se reafirmó el discurso alcanzando en el desarrollo unas buenas cuotas de intensidad. El apremiante gesto del director es más proclive a resaltar los momentos más tempestuosos que los de reposo, y el movimiento pasó con firmeza y con sensación de continuidad. Se lucieron los violonchelos en el segundo, algo que continuaría durante toda la obra. La trompa, oboe, corno y flautas tuvieron un muy feliz desempeño individual, aunque en acordes de conjunto se necesitase una última escucha más sutil entre ellos. Estupendo el timbalero siempre presente y afinado y dando dirección. Mejorable el último acorde general. Muy bien conseguido el carácter grazioso en el inicio del tercer movimiento, y eficaz el cambio posterior al presto en 2/4 a pesar del levísimo titubeo en el paso del tema de la cuerda al viento-madera. El cuarto y último movimiento fue el mejor ejecutado, lleno de impulso y energía. Comienzo de forma modélica de toda la cuerda, donde se escucharon todas las voces y el contrapunto fue muy hábilmente sacado. Estupendos los contrabajos. Tempestuosa explosión general posterior estupendamente realizada, y muy bella presentación del segundo motivo por parte de los violines y luego flautas. Éxito al finalizar, y aplausos generales para todos.