© Clemens Manser
Elogio del virtuosismo
Bayreuth 10/09/25. Markgräfliches Opernhaus Bayreuth. J. Lezhneva, soprano, F. Fagioli contratenor. Orchestre de l’Opera Royal de Versailles. Stefan Plewniak, dirección musical y violín.
En una VI edición del Bayreuth Baroque Festival, centrada en la figura de Francesco Cavalli, no pudo faltar una de las citas más atractivas de este 2025. El recital de Arias y dúos de dos figuras estelares del canto como son la soprano rusa Julia Lezhneva y el contratenor argentino, Franco Fagioli. Ambos bien conocidos por el público del teatro barroco de Bayreuth, puesto que han participado desde la primera edición, en un Festival que se ha consolidado como imperdible para el amante de la música barroca.
Ambos solistas, Lezhneva y Fagioli, son justamente reconocidos como dos de los divos del barroco operístico más virtuosos y carismáticos gracias a unas facultades y una técnica que combinan con un estilo cuidado y gran capacidad de conexión con el espectador. Así fue desde el inicio del recital donde los dos demostraron estar en un momento dulce de sus carreras como solistas.
Comenzó Fagioli, quien a sus 44 años, mostró el dominio del canto legato, fiato, piani y el control absoluto de una emisión mayestática desde su primera intervención: Dolci, fresche aurette, aria de Aci del Polifemo de Porpora, compositor al que estuvo dedicado la mayoría del repertorio ofrecido.
No fue una elección al azar, Nicola Porpora (Nápoles, 1686, ídem 1768), el gran profesor de canto de Farinelli o Caffarelli, el coetáneo y rival del también napolitano Leonardo Vinci, de Vivaldi en Venecia o de Händel en Londres. Un compositor de vida fascinante que ha pasado a la historia de la ópera como el gran creador del virtuosismo vocal para los solistas más solicitados de su época. En el artículo del libro-programa del Festival, siempre interesantísimos y muy bien escritos, se realza con justicia la figura de este compositor. En suma, un recital solo apto para voces privilegiadas como las de los dos protagonistas.
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De la misma manera Lezhneva, a sus 35 años, mostró en su primera aria como Galatea del Polifemo de Porpora, Smanie d’affanno, ah perché mai, el virtuosismo de un instrumento redondo, de emisión característica, agudos radiantes y plenos, además de su reconocido fiato que usa y abruma gracias a unas dinámicas propias de una verdadera maestra.
Con la llegada de las arias di furore o bravura, donde el dominio de las coloraturas, los agudos plenos y la exigencia técnica del canto barroco se acentúa sobremanera, tanto Fagioli como Lezhneva asombraron por la pureza de la emisión, el dominio de la tesitura y la aparente facilidad con las que abordaron arias como Nell’attendere il mio bene (Fagioli) o Ascoltar no, no ti voglio (Lezhneva), ambas también del Polifemo de Porpora.
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El recital, largo, exigente y muy completo, tuvo momentos realmente excepcionales como fue el extenso y preciosista dúo de la ópera de Porpora, Carlo il Calvo: Dimmi, che m’ami o cara, de quince minutos de duración, sumado el recitativo previo. El refinado canto de ambos, con un empaste tímbrico y aterciopelado de las dos voces y una cadenza de turbadora belleza, supuso el cenit del recital. Además fue un recuerdo y un guiño a la primera ópera con la que se inauguró la Ia edición del Festival en 2020, pleno año del Covid19, en esa ocasión también con el protagonismo de Lezhneva y Fagioli.
Para el recuerdo también quedó el Scherza infida del Ariodante de Händel, por un Fagioli pura expresión, canto pulido en majestad, en contraste con el aria más endiablada del recital, Mi paventi il filio indegno, del Agrippina aus Britannico de C. H. Graun, cantada con verdadero virtuosismo por Julia, y único momento donde tuvo algún problema de apoyo y afinación en los imposibles saltos interválicos de la tesitura.
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Todo el recital tuvo el acompañamiento de otros virtuosos como fueron el lumínico violín de Stefan Plewniak y director al frente de una palpitante Orchestre de l’Opéra Royal de Versailles. El concierto se inicio con la “Marcha de los turcos” de El Burgués Gentilhombre (1670) de Molière/Lully y se cerró con “Les sauvages” de Les Indes Galantes (1735) de Rameau, dos piezas instruméntales icónicas de la ópera barroca francesa.
Dos horas de felicidad musical que se pueden revivir en gratis en este streaming grabado en directo desde el Margraflisches Theater de Bayreuth: