Hacia atrás
25/05/2026. Vitoria-Gasteiz. Auditorio del Conservatorio Jesús Guridi. Obras de C. A. Bernaola, C. Saint-Saëns y F. Mendelssohn. Elena Sancho Pereg (soprano), Marifé Nogales (mezzosoprano), Vocalia Taldea y Euskadiko Orkestra. Dirección musical: François López-Ferrer.
Último programa este que nos ocupa en la temporada de abono de la capital alavesa y nuevamente la voz humana ha tenido protagonismo. Curiosamente, los dos últimos programas de abono se han organizado en torno a una obra vocal de Felix Mnedelssohn: hace apenas dos semanas Die erste Walpurgisnacht, op. 60 para tenor, mezzo, barítono, bajo coro y orquesta y en este concierto la célebre Eine Sommernachtstraum, op. 21 & 61, conocida entre nosotros como El sueño de una noche de verano.
La voz y la noche servían de punto de encuentro de gran parte del programa que era un camina hacia atrás, desde la vanguardia más formal al clasicismo más genuino. Curiosamente, la única obra no vocal del mismo se titulaba Abestiak (Canciones, en euskara), lo que no deja de ser irónico Y es que Carmelo Alonso Bernaola, que a la sazón fue director del Conservatorio donde se celebraba el concierto, se basaba para levantar Abestiak en canciones atribuidas a Juan de Antxieta (1462-1523), uno de los ejemplos de la polifonía renacentista más preclaros del País Vasco.
Bernaola superpone la tradición musical con las expresiones propias de la vanguardia; el de Otxandio fue uno de aquellos faros que en la España más gris del franquismo autárquico mantuvo relaciones artísticas con los gurús europeos de la música de vanguardia tales como Karl-Heinz Stockhausen, Pierre Boulez o Bruno Maderna para terminar trasladando adoptando formas estéticas particulares esta propuesta, pasada por el tamiz de lo popular vasco. Abestiak es, por lo tanto, una fusión de tradición y vanguardia donde metal y percusión asumen formas predominantes en la orquesta y la interpretación, que no despertó el entusiasmo del público, fue muy interesante y la programación de la obra, una decisión muy acertada.

A continuación, un jovencísimo Camille Saint-Saëns con La nuit, op. 114, que apenas se interpreta, suerte de cantata con cierto punto naif diseñada para soprano y coro femenino. En su parte final y en dúo con la flauta, rememora al ruiseñor para construir una especie de rivalidad de coloratura entre voz e instrumento donde Elena Sancho Pereg estuvo sencillamente soberbia. La escritura del coro es relativamente sencilla y la obra, de parcial interés.
El grueso del concierto fue la interpretación de la música incidental de Ein Sommernachstraum, op. 21 y 61, de Felix Mendelssohn donde la ya citada Sancho fue acompañada por la mezzo Marifé Nogales y Vocalia Taldea, grupo coral que se presentó en el inclemente escenario del conservatorio vitoriano con sesenta y cinco voces apretujadas en el minúsculo recinto. La obra es encantadora, casi descriptiva de las volátiles hadas, los irreales elfos y dueña de páginas célebres, que han trascendido a la obra originaria misma. Sancho Pereg volvió a deleitarnos con su voz, Nogales supo contrastar con una voz de más peso en su única intervención y quizás el grupo vocal pecó de cierta languidez.

François López-Ferrer se implicó en el concierto desde antes del mismo inicio cuando micrófono en mano explicó y entrelazó en apenas seis minutos las tres obras de forma pedagógica y amena, en un acto que creo debería de pensar la Euskadiko Orkestra –y otros muchos grupos musicales- hacer de forma metódica. Contundente con Bernaola, delicado en la cantata de Saint-Saëns, la obra de Mendelssohn se dibujo de forma acertada hasta crear un clima mágico, etéreo. El reconocimiento popular fue sincero y efusivo.
Así terminamos en la capital de la Comunidad Autonómica Vasca la temporada 2025/2026. El año próximo, cuya temporada conoceremos en apenas unos días, volverá a este recinto porque nadie dijo que las obras del Teatro Principal –que tampoco es ejemplo de comodidad y acústica- terminaran a tiempo. El año que viene seguiremos condicionados por un recinto que no cubre las mínimas necesidades pero que, por desgracia, no tiene alternativa.
