© Aletxu Cabello
El hoy y el ayer a través del saxofón
Espejo. 18/07/2026. IX Schubertiada de Valdegovía-Gaubea. Iglesia de El Salvador. Cuarteto de saxos Kebyart: Robert Seara (saxo tenor), Pere Méndez (saxo soprano), Víctor Serra (saxo alto) y Daniel Miguel (saxo barítono), con obras de J. P. Rameau, M. Urkiza, F. Schubert y D. López Pradas.
El penúltimo concierto de la IX Schubertiada de Valdegovía-Gaubea recibió, tal y como hizo en el concierto inaugural de la edición de 2023, al cuarteto de saxofones Kebyart. Es decir, el grupo no era nuevo aunque sigue produciendo cierta sorpresa la formación por la novedad en sí, así como por la sonoridad conseguida por la conjunción de las cuatro tesituras a través de este instrumento. Y es que el saxofón es, en cierta medida, un hermano pobre en esto que conocemos como música clásica.
Kebyart tiene el mérito de hacernos accesible, quizás hasta familiar, lo que no deja de ser aún una incógnita. El instrumento fue inventado años después de la muerte de Franz Schubert aunque su presencia en el mundo clásico no se llegó a consolidar –y siempre de forma modesta- hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Eso sí, ese fenómeno que denominamos “música contemporánea” lo ha tratado, lo está tratando, de igual a igual y en este sentido una formación como el Cuarteto Kebyart naturaliza la presencia del instrumento, la dignifica y además provoca la creación de obras ad hoc.
Una de las cuestiones más reseñables del programa es que la mitad del mismo estuviera ocupado por dos obra de muy reciente creación: de 2024 es Les perfectibilités, traité d’ornament, de Mikel Urkiza (1988) y de 2025 Echoing Rhapsodies, Homage to Gershwin, de Daniel López Pradas (19949. Estas dos obras recientes contrastaban con las adaptaciones realizas por la formación de obras de Rameau y Schubert, que se alternaron con las antes citadas.
La obra de Mikel Urkiza, estructurada en cinco breves movimientos, fue presentada por el mismo compositor ante el auditorio y nos explicó sus últimas intenciones a la hora de dibujar, a través de los cuatro saxofones, distintos ornamentos no entendidos como simples elementos decorativos de la música sino como partes esenciales de la misma: Urkiza trata el adorno -el arabesco por ejemplo- como componente fundamental y utiliza la formación instrumental de forma osada. Muy interesante el segundo movimiento, La nuit, capaz de crear un ambiente de ensoñación misterioso.
Por lo que a la de Daniel López Pradas, está fue una petición del grupo tratando de releer la obra de George Gershwin, el compositor que ha pasado a la historia por incardinar el mundo de la música clásica con el jazz, el ragtime y otros ritmos que por entonces se hacían populares. Hoy Gershwin es una referencia absoluta. López Pradas pretende, desde la fantasía, imaginar qué tipos de melodías urbanas y populares utilizaría hoy en día un Gerhswin en este mundo, y la apuesta es el rap. A ello se unen citas bastante literales de obras del compositor estadounidense, con un fácil reconocimiento de la Rapsody in blue, por ejemplo. Una obra más “accesible”, quizás menos abstracta que la anterior aunque conviene subrayar que ambas fueron muy bien recibidas por el público.
La otra mitad del concierto eran las citadas adaptaciones: del maestro del barroco francés Jean Philippe Rameau las realizadas sobre las Suite en re menor de las Pieces de clavecín avec un mêthode; y de Franz Schubert, la llevada a cabo sobre la Fantasía en fa menor, D. 940 para piano a cuatro manos. Las dos fueron soberbiamente interpretadas por el cuarteto, siendo capaz de crear el ambiente danzable y casi festivo de la primera para luego transmitir la atmósfera casi fúnebre de una obra compuesta por el alemán en el último año de su vida.
Ver y escuchar a Kebyart es una experiencia que todo melómano tiene que vivir. Tal y como a la salida del concierto me reconocía una persona de esas que acuden a muy pocos acontecimientos musicales, pareciera que estábamos escuchando el mismo órgano de una iglesia, tal es el sonido que los cuatro intérpretes son capaces de transmitir, de proyectar. Sus movimientos en torno al instrumento, al ritmo y a la música misma facilitan el que los oyentes nos creamos, sin dificultad alguna, las últimas intenciones de Kebyart. Para ello, por supuesto, hay que ser capaz de extraer del instrumento toda su capacidad, ser virtuoso tanto como unidad como siendo la cuarta parte de un todo.
Es obligatorio, por lo tanto, citar a Robert Seara (saxo tenor), Pere Méndez (saxo soprano), Víctor Serra (saxo alto) y Daniel Miguel (saxo barítono), componentes del grupo y dueños de ese talento que provoca que esta segunda experiencia de Kebyart en esta Schubertiada haya sido, como lo fue la primera, un éxito rotundo. Y un último reconocimiento a la actitud del público; es una de las joyas de la corona para la organización por su respeto, atención y consideración para con los artistas. Bien harían otros en imitarlos.