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Viena en Vilabertran

Vilabertran. 27/08/2026. Schubertiada de Vilabertran. Canònica de Santa Maria de Vilabertran. Maximilian Kromer (piano). Obras de Beethoven, Schubert y Liszt

Maximilian Kromer es un pianista conocido en Vilabertran puesto que el año pasado participó en el ciclo Lied the future y este era su segundo concierto en el festival. Por otra parte, siendo joven, ya tiene su publicación discográfica con el barítono Daniel Gutmann (canciones de Schumann sobre poemas de Heine) y ha actuado en plazas como el Musikverein y la Konzerthaus de Viena, la Filarmónica de San Petersburgo o la Mozartwoche de Salzburg.

Para esta ocasión propuso un programa claramente conceptual que ligaba a tres autores; Beethoven, Schubert y Liszt. El vínculo entre Beethoven y Schubert es obvio por tiempo y lugar, mientras que la relación entre Liszt y Schubert se estableció mediante la ejecución de tres transcripciones de canciones del maestro de la canción y los Valses caprices d'après Franz Schubert. En conjunto los Valses nobles de Schubert actuaban como hilo conductor durante el concierto agrupados en tandas de tres.

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Fue así como empezó el recital, con los tres primeros valses nobles. Kromer abordó la faena aparentemente frío y la primera tanda de valses resultó un tanto mecánica. Las cosas empezaron a mejorar con las tres transcripciones mencionadas. La primera fue Sei mir gegrüsst. Aunque en ciertos pasajes en que la mano izquierda llevaba la voz cantante lo cierto es que cantaba poco, la cosa tendió a mejorar. Esto se confirmó en Gretchen am Spinnrade, con un uso eficaz de las dinámicas. La tanda se completaba con Ständchen, y aunque el acompañamiento me hubiese gustado más picadito el fraseo de la mano derecha fue muy bello.

Siguió una nueva tanda de valses mucho más fluída, particularmente en el número 5, con precisa mecánica y un carácter chispeante. Esta tanda de valses preludiaba la Sonata nº18 de Beethoven. Ni tan solo antes de esta sonata hubo ovación alguna, lo cual resultaba extraño pero parece que era la intención del propio pianista. Aquí Kromer redondeó una interpretación muy satisfactoria, intensa, precisa y expresiva, cerrando la primera parte con buenas sensaciones.

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La nueva tanda de valses que abrió la segunda parte confirmó esas sensaciones sin novedad en el frente. A continuación vino Liszt con las Soirées de Vienne y los Valses caprices d'après Franz Schubert. Kromer se mostró muy seguro con las exigencias virtuosísticas típicas de la obra pianística de Liszt.

Los últimos valses de Schubert (10, 11 y 12) antecedieron la Fantasia "Wanderer" de Schubert sin que hubiese ovaciones tampoco en este caso. Y se confirmó el triunfo de Kromer. El Allegro con fuoco ma non troppo fue realmente brillante. En el Adagio Kromer exhibió unas escalas descendentes verdaderamente cristalinas y el Allegro final fue un auténtico festival de virtuosismo.

Para los bises Kromer nos reservó la Soirée de Vienne de Alfred Grünfeld, que es una paráfrasis basada en la obertura del Murciélago y una transcripción de Rachmaninov sobre el Liebesleid de Fritz Kreisler y recibió una calurosa y merecida ovación del respetable.

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