Emmanuel Franco: "Hay que celebrar el puente cultural entre México y España"
El próximo 14 de abril el barítono mexicano Emmanuel Franco presenta un recital en el Ambigú del Teatro de la Zarzuela. Bajo el título de ‘Alma latina’ y junto al pianista valenciano Daniel Ruiz de Cenzano, el concierto es una invitación a redescubrir el legado lírico mexicano, tan estrechamente unido a la tradición de nuestra zarzuela. Para conocer más de cerca su trayectoria, tan estrechamente ligada a Rossini, conversamos aquí con el cantante mexicano, quien tiene por delante importantes compromisos este verano en Alemania y Polonia.
Me gustaría empezar con unas pinceladas sobre su trayectoria hasta la fecha. Su carrera se ha ido asentando en los últimos años, pero ¿cuándo descubrió que tenía una voz con la que afrontar una trayectoria profesional?
Yo empecé a cantar muy joven, a la edad de 11 años. Nací en Tijuana, en la frontera entre México y California. Mi primer maestro de canto, y quien sigue siendo un gran amigo, confidente y mentor, fue el tenor José Medina, quien es el director artístico de la compañía de ópera de Tijuana. A la edad de 17 años tuve la oportunidad de entrar por primera vez en un escenario, cantando el Sargento en El barbero de Sevilla, en una producción en la que había dos cantantes españoles, Miguel Sola y Mariano Viñuales. Y ese fue el parteaguas, el momento en el que decidí que esto era lo mío y fui a por ello. Desde entonces me fui involucrando en más producciones de la compañía de la ciudad hasta que surgió la oportunidad de irme a estudiar a Barcelona, precisamente con Mariano Viñuales.
He leído que se formó en San Francisco y en Ámsterdam, nada menos.
Sí, pasado ese tiempo en Barcelona regresé de nuevo a México y en Ciudad de México fui invitado a participar en el Young Artists Program de Plácido Domingo, relacionado con el legado de Pepita Embil. Allí tuve un maestro de canto que me llevó después con él al Conservatorio de San Francisco. Audicioné allí, me aceptaron y cursé allí mi licenciatura. Pasado un tiempo yo sentía una conexión fuerte con Europa; yo no veía mi carrera en un mercado americano. Y encontré la oportunidad de venir a audicionar a Ámsterdam, para hacer una maestría en la Dutch National Opera Academy. Me aceptaron y lo cierto es que Ámsterdam ha sido mi residencia desde 2012.
Creo que también ha estado vinculado a la Ópera Nacional del Rín, en Estrasburgo.
Así es, después de la maestría en Ámsterdam audicioné para el opera studio de la Ópera Nacional del Rín, en Estrasburgo, y me aceptaron; pasé allí dos años y fue un trampolín hacia otra etapa de mi carrera y de mi vida. Tuve ocasión de conocer a diversos directores artísticos y pude trabajar con importantes directores de orquesta y de escena.
Creo que Rossini ha sido un compositor central en su trayectoria.
Sin duda. Si yo pudiera dedicar toda mi carrera a un compositor, ese sería Rossini. Su música encaja a la perfección con mi voz y con mi temperamento. Precisamente en Estrasburgo conocí primero a Antonino Fogliani, el director musical del Festival Rossini en Wildbad, y después a José Miguel Pérez-Sierra, que es un director muy ligado a ese festival y quien está también ahora al frente del Teatro de la Zarzuela en Madrid.
Precisamente en este festival tiene compromisos por delante, este mismo año.
Sí, con este verano serán ya ocho los años que he tenido ocasión de actuar allí, en Wildbad. No veo un verano sin Wildbad (risas). Este año cantaré Fernando en La gazza ladra de Rossini, también con Pérez-Sierra a la batuta. Además con él haremos Marina de Arrieta ¡Por primera vez se va a presentar esta ópera española para el público alemán en medio de la Selva Negra!
Creo que será su primera vez con esta obra, con Marina, pero lo cierto es que ya ha cantado música española y zarzuela, en años anteriores.
Así es. Desde hace algunos años, a través precisamente del maestro Pérez-Sierra, estoy muy familiarizado con la zarzuela. De su mano hemos llevado la zarzuela a Polonia, a Cracovia más específicamente. Primero hicimos una gala mitad Rossini, mitad música española, que fue un gran éxito. Y después hemos hecho ya diversas propuestas de zarzuela, incluyendo títulos completos en versión concierto. Primero hice Lamparilla en El barberillo de Lavapiés, después hice Vidal en Luisa Fernanda y el año pasado canté Juan de Eguía en La tabernera del puerto. La recepción de esta música en Polonia es algo realmente increíble.
© Hans Schellevis
Por delante tiene una cita en el Teatro de la Zarzuela, el próximo día 14 de abril, en el ciclo de conciertos del Ambigú con el pianista valenciano Daniel Ruiz de Cenzano. Bajo el título de ‘Alma latina’, ¿cuál es exactamente la propuesta musical de este recital?
Cuando fui invitado para este concierto pensé mucho en el repertorio que podía presentar. No quise hacer un concierto de romanzas de zarzuela al uso sino algo más personal, algo que me conecte con mis raíces. El concierto nace así de la necesidad personal y artística de reconectar con el repertorio escrito en México y que ha permanecido por mucho tiempo en la sombra. Es una forma de reivindicar también la canción de concierto y varios esbozos de ópera mexicana, siempre en relación con la tradición española. Además, ha sido una gran fortuna haber podido contar con la colaboración y gran implicación de Daniel Ruiz de Cenzano, un pianista impresionante, de muchísimo talento, que está ya trabajando en los mejores teatros de Europa. Hemos disfrutado mucho preparando el programa.
Creo que el programa incluye también obras de algunos autores españoles
Así es. El programa es casi en su totalidad mexicano, en su contenido, pero he querido dedicar una sección a un compositor español cuya música estimo mucho, el gallego Borja Mariño, a quien tuve ocasión de conocer la primera vez que fui a Oviedo a cantar, hace algunos años. Hablando con él me comentó la existencia de un ciclo, el ‘Tríptico plateresco’, que me pareció muy interesante porque toma como base los textos de Juan Ramón Jiménez en Platero y yo. De Borja cantaré también una habanera, ‘La grama triste’.
Mencionaba usted ahora la voluntad de recuperar con este concierto la producción lírica mexicana, de la que creo que tenemos un gran desconocimiento a este lado del Atlántico.
Sí, para mí era muy importante presentar algo distinto a las canciones habituales que se asocian siempre con los cantantes mexicanos. Hace unos meses tuve ocasión de contactar en México con el fundador y director artístico de la compañía ‘Ópera: Nuestra herencia olvidada’, el barítono mexicano Carlos Reynoso; hablando con él y gracias a su guía y apoyo surgió la idea de montar un programa en el que pudiera presentar repertorio mexicano menos conocido; en todo caso, no puedo dejar de mencionar a otras personas que me han asesorado en la configuración del programa, como la Dra. Áurea Maya Alcántara, destacada musicóloga e historiadora especializada en ópera y zarzuela de los siglos XIX y XX, y el musicólogo mexicano Rooney Josué Hernández Villanueva; fue él precisamente el responsable de que en 2025 la zarzuela El Orgullo de Jalisco, del fundamental compositor español de zarzuelas Federico Moreno Torroba, se recuperara después de haberse escrito y estrenado en México en 1947.
Así, hemos podido armar un recital en el que he incluido un aria de Atala, ópera del mexicano Miguel Meneses escrita no obstante en italiano. También hay una pieza de Aniceto Ortega, el aria de Hernán Cortés en una ópera mexicana titulada Cuauhtemotzín. También haré la romanza de Sancho Panza en La venta encantada de Miguel Planas; es una pieza que me gusta mucho porque maneja una línea belcantista muy al estilo rossiniano, con sillabatos, etc.
Y cómo no, cerraremos el recital con una romanza de El orgullo de Jalisco que le comentaba; creo que es la primera vez que se escucha en Madrid, por lo que es el broche de oro perfecto para el programa, mostrando la unión musical entre España y México. Animo de verdad al público a acompañarnos en esta velada, que es una invitación a descubrir algo nuevo y cercano.
Tras este recital en Madrid, ¿qué otros compromisos destacaría de su agenda por venir? Creo que tiene previsto actuar en Italia.
Sí, apenas unas semanas después de este recital en Madrid haré Taddeo en L´italiana in Algeri de Rossini, en Novara. Después, este verano, participaré en el Royal Opera Festival en Cracovia, volveré al Festival Rossini en Wildbad, en Alemania, y también actuaré en el Festival de Krynica-Zdrój, en Polonia.
Con respecto al repertorio, conforme evoluciona su instrumento, ¿por dónde querría que fueran las cosas en los próximos años?
El bel canto ha sido parte de mi formación desde un inicio y quiero mantenerlo en el futuro; es un repertorio en el que puedo cantar de manera natural, sin necesidad de forzar. No me cierro a otros periodos, autores e idiomas, pero el bel canto es mi centro de gravedad, sin duda alguna. Dicho esto, sí me interesa abordar roles que no sean solo cómicos sino también algunas partes más dramáticas como un Enrico en Lucia di Lammermoor, por ejemplo, o Valentin en el Faust de Gounod. También me gustaría adentrarme más a fondo en el repertorio de la zarzuela. Veo mi evolución vocal reflejada en la trayectoria de quien es ahora mi maestro, el barítono italiano Pietro Spagnoli. Lo tomo de referente por la manera en que él ha ido acompasando su desarrollo en el canto con el paso del tiempo.
© TC