Oriol_Aguila_26_vertical_1.jpg© Jordi Renart 

Oriol Aguilà: "Perelada ha sido siempre una celebración de la vida"

El Festival Perelada celebra este año su 40 aniversario. Desde hace quince años Oriol Aguilà ha comandado la direccion de esta icónica cita estival con la música. Conversamos con él para hacer balance de estas cuatro décadas y para conocer mejor el presente y el futuro del festival, así como los pormenores de la edición de este año.

El Festival Perelada celebra este año 40 años de trayectoria, una cifra redonda y que invita a hacer balance de lo que esta cita ha supuesto y supone hoy en día. Pasado, presente y futuro del festival, ¿de qué modo se relacionan?

Celebrar un aniversario así es un reto y no hemos querido convertir la programación en un compendio o sumario de lo que hemos sido, a modo de autoafirmación. Para esto habrá una exposición que se inaugurará al comienzo del festival, en los jardines, y que hará repaso de estas cuatro décadas de actividad, con las diversas aportaciones del festival a la transformación de un ecosistema cultura, teatral, musical, coreográfico, etc. 

Dicho esto, esta edición es una celebración del presente; estamos aquí después de cuatro décadas, que no es poco. Y estamos aquí en un mundo cada vez más convulso y complejo; estar aquí y ahora significa reafirmar unos valores y unas convicciones europeas y europeístas. 

Este festival ha sido siempre una celebración de la vida y del verano. Digo esto porque nos gusta vivir el presente y hacerlo poniendo en valor nuestras propias singularidades, explicando nuestra personalidad, hecha de capas que se han ido acumulando en un aprendizaje constante.

En los últimos años, por la razón obvia de no tener un espacio escénico propio de grandes dimensiones, el festival ha tenido que reinventarse y esto nos ha hecho creer aún más en esta idea de vivir el presente y anticipar el futuro.

La programación de este año es así una declaración, no tanto de intenciones -que sería un tanto pretencioso dicho así- como de identidad, de quienes somos. Empezamos a celebrar este aniversario en Roma, con una serie de actividades, y después seguimos con la que ha sido ya la cuarta edición del Festival de Pascua, una cita para nosotros muy importante porque ha consolidado una forma de entender el Peralada de hoy, que no es un Peralada nuevo pero sí desde luego renovado.

La edición de Pascua, ya tan consolidada, creo que es todo un hallazgo, con una apuesta tan propia por una manera de hacer y entender esas fechas. Enhorabuena porque en tan solo cuatro años es una cita que ya parece como si hubiera estado ahí siempre.

Gracias. Además este festival de Pascua atrae a un público distinto del que nos visita en verano. Nuestro público es nuestra razón de ser y nuestro festival se honra de tener un público muy fiel. Pero también nos gusta abrirnos a nuevos públicos y precisamente a través del festival de Pascua hemos logrado que nuevos espectadores vean Peralada como su casa. Haber alcanzado ya cuatro ediciones de Pascua es algo importantísimo para nosotros.

Hablaba de un Peralada no nuevo pero sí al menos renovado. ¿A qué se refiere exactamente?

40 años dan para mucho y el festival se ha ido adaptando y transformando, pero a nosotros nos gusta ver la llegada de Peralada como un festival que vino para quedarse, ahí están estas cuatro décadas para atestiguarlo; pero también como un festival que ha sabido sobrevivir en momentos de complejidad como la pandemia. Hemos creado una cierta tendencia hacia el inconformismo, nos hemos acostumbrado a jugar con riesgo, dentro del hecho innegable de que somos un festival con un notable clasicismo. Si alguna vez hemos buscado incomodar a nuestro público lo hemos hecho con su complicidad. Nuestro público, incluso el más tradicional, siempre ha esperado que Peralada les sorprendiera. 

Nuestro festival de verano explica bien la transformación del modelo de festival en los últimos años. Nuestro festival, si echamos la mirada atrás, tiene seguramente dos iconos: Montserrat Caballé y Rudolf Nuréyev, marcando ambos un universo de estrellas al que se asoció siempre la imagen del Festival de Peralada. Nuestro festival ha sido, es y será siempre un festival de estrellas; a nuestro público le encanta disfrutar de los máximos referentes en cada una de las disciplinas y el culto a la voz y a la danza forman parte de nuestra razón de ser.

Pero en estos últimos años, en los que no hemos podido gozar de un escenario grande como el que teníamos, han sido un punto de inflexión para una suerte de refundación del festival, reformando y transformando nuestra misión, creando una oferta más abierta y proponiendo un lugar donde la creatividad ha ganado, si cabe, más presencia. 

Peralada siempre fue un lugar para el descubrimiento y la Carmen de Calixto Bieito es el icono más emblemático de esta idea. Pero esta idea de riesgo, valentía y esta sensación de carta blanca la hemos abrazado en estos años con aún más querencia y la hemos podido ejercer con un espíritu si cabe más puro y genuino, como debiera ser propio de un festival como el nuestro.

Peralada ha pasado de ser un espacio de programación de conciertos recurrentes a ser un escenario de descubrimiento. En Peralada se disfruta, por supuesto, pero se sale también interpelado, con interrogantes. Cada vez más nuestro festival es un espacio de descubrimiento conjunto.

Ciertamente el festival se caracterizó siempre por los grandes espectáculos que tenían cabida en un escenario que a día de hoy no está disponible. Unido esto también a la desaparición de Carmen Mateu, verdadera alma mater de esta cita, ha propiciado de algún modo la reinvención del festival a la que usted mismo aludía.

Sí, la reinvención ha sido necesaria pero esto es algo que hemos abordado con mucha vitalidad. No nos hemos plegado a las circunstancias, que evidentemente han tenido su complejidad, sino que hemos hecho pie en ellas para repensar cómo debería ser un festival hoy en día. Hemos aprendido mucho en estos años y hemos ganado un bagaje que sin duda nos refuerza para el futuro. El día que volvamos a tener un gran escenario, gracias a este aprendizaje, creo honestamente que nuestro festival será aún más relevante si cabe.

En el ecosistema de los festivales en el Mediterráneo creo que todos hemos hecho aportaciones distintas a las que hacíamos y buena parte de ellas han llegado para quedarse; me refiero a la forma de proyectar, a la forma de programar y producir los espectáculos, en materia de espacios y repertorios… 

Un Festival de Peralada que mira a la música contemporánea al mismo tiempo que mira a la música barroca, por decirlo en pocas palabras, es otro festival, ni mejor ni peor, pero sin duda mucho más estimulante. Nosotros hemos madurado también gracias al público que nos acompaña, gracias también a los compañeros de los medios de comunicación y por supuesto a los creadores y artistas que han sido cómplices de la excepcionalidad de estos últimos años haciendo de ellos algo muy relevante y sin duda muy estimulante.

La lírica siempre ha sido un pilar fundamental en la propuesta de Peralada.

Creo que hemos sido, históricamente, el festival de referencia para la lírica en España. No solo por la entrada de los creadores teatrales por vez primera en la ópera sino también por la presencia de los artistas visuales. El curriculum de pintores, escultores, arquitectos, escenógrafos que han pasado por el festival es enorme. Hemos sido y seguimos siendo un festival de las artes. No diría que todo esto lo inventó Peralada, pero casi… 

En el caso de las voces el pasado de Peralada es legendario, pero me gustaría señalar también otro rasgo muy propio de nuestra programación en este sentido como es la apuesta por los jóvenes talentos. Hemos impulsado muchas carreras y de ahí nuestros galardones en distintos premios de canto como el Viñas así como nuestras residencias artísticas. Es bonito ver casos como el de Sara Blanch, a quien dimos oportunidades al comienzo de su carrera y que este año regresa, después de haber volado ya sola por los grandes escenarios internacionales. 

Algo también muy propio de Peralada ha sido el impulso a creaciones propias, a muchos niveles y aún más si cabe en los últimos años.

La producción propia ha sido muy importante para nosotros, aventurándonos a encargar espectáculos muy renovadores. Y esto además trabajando con una política de kilómetro cero en nuestras producciones, buscando profesionales en la zona: carpinteros, herreros, etc. Con esto hemos impulsado una cierta industria cultural y un cierto orgullo en el territorio. 

Más allá de la ópera en Peralada siempre hemos apostado muy fuerte por la danza, que es la otra gran pata de nuestro core junto a la lírica. En estos últimos años, sin el escenario principal, hemos asumido el reto de montar espectáculos en la bodega, sobre todo en el pabellón con las gradas alrededor. El público ha respondido con entusiasmo pero es verdad que supone un reto para las compañías y para los coreógrafos.

Me gustaría también preguntarle por el Campus Peralada, seguramente lo que da sentido social al proyecto del festival.

Esto es algo que también hemos desarrollado sin hacer mucho ruido pero que empieza a dar sus frutos es nuestra apuesta educativa en el territorio. A lo largo del año el campus es sin duda nuestra razón de ser. Llevamos ya diez ediciones. El campus empezó un poco por azar. Cuando vino Lang Lang al festival invadimos el territorio local de banderolas con la imagen del artista. En aquel momento nos dijimos: ¿y si hubiera un estudiante de piano aquí cerca, fascinado por Lang Lang y que sin embargo percibe el festival como algo completamente ajeno a él?

Al pensar en eso, a través de las escuelas del territorio, pusimos en marcha una iniciativa que ha pretendido siempre el acceso de los jóventes talentos a figuras como Lang Lang para que eso reafirmase su vocación. Y lo mismo nos planteamos hacer después con estudiantes de danza que quisieran participar en una clase magistral con Carlos Acosta, por ejemplo. 

Esto empezó así como una iniciativa de verano y poco a poco fue creciendo. A día de hoy nos dirigimos a todo el mapa educativa del Alto Empurdán, máxima proximidad. Vamos a institutos de este territorio pero también llegamos a escuelas rurales de apenas cinco alumnos. Durante el curso escolar reciben nuestra visita y les damos a conocer el festival.

Imagino que el impacto, en cifras, ha tenido que ser más que notable a lo largo de diez años.

Por el campus han pasado ya 8.500 estudiantes del territorio,170 escuelas, más de 200 actividades, con la participación de más de 100 artistas y con presencia en 30 municipios. Y lo más relevante es que algunos de estos alumnos que participaron en el campus de Peralada están ahora continuando su formación en grandes centros en Europa. Y al ser consultados nos confirman claramente que esta experiencia del campus ratificó su vocación, que es ni más ni menos lo que pretendíamos.

Este año vamos a celebrar los diez años del campus con un espectáculo que se llama Niu. Se lo hemos encargado a Aleix Martínez, uno de los festivales de casa más internacionales, es estrella del Hamburg Ballet. Él fue el que bailó Nijisnki en el Liceu hace unas semanas. Aleix ha creado el concepto de nido en el que estudiantes de danza del territorio y músicos del territorio están participando en el proceso de creación del espectáculo desde el mes de marzo. Van a venir miembros del Hamburg Ballet a interactuar con ellos en una función que veremos el 28 de julio. Hasta ahora los participantes del campus eran espectadores y ahora estarán en el escenario, cerrando de algún modo el círculo de esta experiencia.

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Hablemos con cierto detalle, si le parece, de la programación de este año. El recital de apertura reúne a la soprano Ermonela Jaho y al tenor Benjamin Bernheim, dos artistas que ya habían actuado previamente por separado en el festival.

Así es. Nosotros tenemos una liaison muy importante con Francia. Somos el festival más norteño de España y siempre hemos tenido un flujo importante de público del sur de Francia, desde Toulouse a Montpellier. Y también por supuesto un porcentaje de público parisino. Nos hace ilusión que regrese Benjamin Bernheim, uno de los artistas con más proyección del panorama lírico actual. Y tengo la impresión de que es un cantante aún por descubrir en España. Por otro lado Ermonela Jaho es una gran embajadora de nuestra casa y nos hacía ilusión poner juntos a dos talentos tan grandes para abrir la programación de este año. Tenemos la intuición de que puede pasar algo especial con estas dos voces sonando juntas. Han preparado un programa bellísimo con obras de Gounod, Massenet, Puccini… 

Al día siguiente hay una cita muy especial, presentada como una ‘experiencia escénico-gastronómica’. ¿Qué nos puede adelantar al respecto?

Sí, como antes le decía es muy difícil hacer un compendio de lo que ha pasado en Perelada a lo largo de 40 años y para eso ya tenemos la exposición en los jardines. Pero queríamos hacer una noche especial, realmente de celebración, y para eso hemos encargado esta velada a Joan Anton Rechi, alguien que conoce bien nuestro festival desde diversos puntos de vista: como espectador, como profesional y también como embajador, porque fue con él que nos fuimos a Omán y a Savonlinna. Le hemos puesto el reto de resumir en una velada estos cuarenta años de trayectoria. Va a ser una noche de sorpresas, con un maridaje entre la danza, la música y la gastronomía, que es otro elemento con un gran peso en nuestra casa, junto al enoturismo. 

Contaremos con Botis Seva, que ganó la tercera edición del Carmen Mateu Young Artists European Award y que nos va a dar una muestra, una cata de la creación que está preparando y que se llama Sing Child Sing, el encargo que le hicimos y que después se verá en Colonia, Luxemburgo, Rotterdam y otros lugares. Será una noche para descubrir, con artistas invitados que se revelarán durante la noche.

Siguiendo con la lírica es también muy destacable el regreso al festival de un icono como Bryn Terfel, quien hacía muchos años, creo, que no regresaba a Peralada.

Bueno, esta historia es muy bonita porque Bryn Terfel actuó por primera vez en el festival cuando se escenificó Sansón y Dalila, con José Carreras y Marjana Lipovsek, en 1990. Bryn Terfel regresa pues a Peralada después de más de 35 años… Él nunca había actuado en solitario aquí todavía. Cuando falleció Carmen Mateu el Palau de la Música dedicó a su memoria el recital de Bryn Terfel y desde entonces se trabajó para plantear su regreso. Terfel siempre ha dicho que Peralada fue el lugar donde asumió su primer compromiso profesional en Europa. El recital que nos ha preparado, acompañado por arpa y piano, incluye canciones populares galesas, ópera, lied e incluso algo de musical.

Regresa también a Peralada una figura muy vinculada al festival, el compositor Alberto García Demestres, en esta ocasión con un nuevo ciclo de canciones, con textos de Cristina Pavarotti y con la voz de Sabina Puértolas.

Sí, con Alberto García Demestres tenemos una relación extensa. Su última contribución al festival fue La straordinaria vita di Sugar Blood, un homenaje a Luciano Pavarotti, con todo un relato en torno a la normalización de las personas con diabetes. El proyecto Diario de una madre, que estrenamos este año, nace alrededor de la pandemia, con esos momentos de introspección, soledad y pensamiento que ese contexto nos propició a todos. Alberto y Cristina son como hermanos, hablan mucho entre ellos y tienen una conexión profunda. 

En esta ocasión nos presentan la historia de una hija y una madre, con todas esas cosas que no nos decimos, con las cosas que nos dijimos y no nos deberíamos haber dicho, etc. Se trata de un diario con catorce canciones en las que música y texto se han trabado íntimamente. Alberto y Cristina han trabajado codo a codo y es un privilegio para nosotros poder contar con el trabajo de dos grandes artistas como Sabina y Rubén para dar vida a este ciclo de canciones. Un festival tiene también que creer en proyectos de este tipo que van más allá del repertorio al uso.

La propuesta continúa con la celebración del décimo aniversario del Trio Fortuny, con la participación de Judit Neddermann.

Sí, los componentes del Trio Fortuny han pasado por Peralada de un modo u otro, hasta ahora por separado. El año pasado, por ejemplo, en el homenaje a Conxita Badía tuvimos a Pau Codina y a Marc Heredia. En esta ocasión debutan en Perelada como trío, celebrando su décimo aniversario con un programa pensado específicamente para nuestro festival y en el que hay dos momentos icónicos: por un lado el estreno de un encargo a Francesc Prat y por otro lado una muestra de un proyecto en el que están trabajando junto a Judit Neddermann, con un repertorio de canciones populares catalanas.

El festival celebra también el centenario de Montserrat Torrent, un auténtico icono de la música en nuestro país. Para la ocasión creo que se presenta además un estreno de Bernat Vivancos.

Sí, nos hace mucha ilusión acoger por fin el debut en Perelada de Montserrat Torrent. Es la primera artista que debuta en nuestro festival a la edad de cien años, que se dice pronto. Montserrat Torrent desprende una ilusión por la vida y una vocación por tocar el órgano que son realmente admirables. Queríamos darle un espacio especial a este concierto, que va a ser el único concierto en España del órgano modular Wanderer, que nos proporciona Paolo Oreni, uno de los artistas que forman parte del concierto, junto a Joan Seguí y Albert Blancafort. Se trata de un órgano con diversos módulos que se van a instalar en la iglesia del Carmen. Va a ser algo muy especial. Además hemos encargado una obra de estreno absoluto a Bernat Vivancos, que es un regalo que le hacemos a Montserrat desde el festival.

También se presentarán juntas las voces del tenor Michael Spyres y la soprano Sara Blanch, ambos en un momento de gran proyección profesional.

Así es. Para nosotros es muy especial que regrese Sara Blanch, una artista a la que pudimos apoyar al inicio de su trayectoria. Ella ha mostrado siempre una gran fidelidad por nuestro festival y le estamos muy agradecidos por ello. Van a cumplirse diez años desde que Sara ganó el premio Peralada en el Concurso Viñas, a resultas de lo cual la hicimos artista residente en nuestro festival. De modo que este concierto va a ser una celebración, diez años después de aquello. Es un honor contar con su amistad y con su complicidad artística. Ella estuvo ya presente en el inicio de las celebraciones de este 40 aniversario en Roma, con un programa dedicado a Tarradellas. Y qué decir del tenor Michael Spyres, con una agenda internacional imponente. Este recital es sin duda una de las grandes citas líricas de la programación de este año.

No falta tampoco este año un guiñó al repertorio barroco, esta ve de la mano de dos artistas icónicos como Jordi Savall y Núria Rial.

Sí, será nuestro concierto de clausura, con un programa dedicado al Barroco italiano. Este año en el festival tenemos mucha presencia de la música de Vivaldi, también con el espectáculo 4 Danced Seasons, con coreografía de Mourad Merzouki y con acompañamiento de Le Concert de la Loge; este espectáculo fue galardonado con el Opus Klassik 2025 al Concierto Innovador del Año. 

Tener a Núria y Jordi juntos es un acontecimiento que merecía todos los esfuerzo para que fuera posible, dadas sus agendas llenas de compromisos internacionales. La concertino será Lina Tur Bonet, que la próxima edición de Pascua dirigirá en Peralada La pasión según San Juan de Bach.

Y por último, ya fuera de agenda y en el Palau de la Música Catalana, pero en el marco de la celebración de este 40 aniversario del festival, la visita de la Orquesta del Festival de Bayreuth junto a Pablo Heras-Casado.

Así es, el Festival de Bayreuth está también de aniversario, cumplen 150 años y hemos querido celebrarlo juntos. Para nosotros es un honor contar con la amistad y complicidad de Katharina Wagner. Las fechas son las que son ya que la orquesta solo puede salir de gira una vez concluye el festival en Bayreuth propiamente dicho. Y teniendo a Pablo Heras-Casado dirigiendo Parsifal allí un año más, era inevitable pensar en hacer que todo coincidiera. Nos hace muy felices que él pueda dirigir esta gira, considerando además el tiempo que pasó en Girona al inicio de su carrera.

Hablemos ahora del futuro, de los retos que tiene por delante el festival. ¿Hay un horizonte temporal en el que se plantee retomar un gran escenario como el que hubo hace unos años?

La tercera generación de la familia fundadora y promotora del festival, el día de la presentación del festival de verano en el Recinto Modernista de Sant Pau, quiso poner énfasis en la decisión de que el festival finalmente va a volver a su sitio original, recuperando el espacio del que hemos disfrutado todos estos años. Es decir, los nietos de Carmen Mateu y Arturo Suqué, quisieron manifestar este compromiso con el futuro del festival. Estos últimos años la gobernanza del festival ha ido acompañada de muchos acontecimientos no deseados e inesperados. La adecuación y construcción de un espacio escénico propio, como el que teníamos, no se pudo iniciar. La buena noticia es que la tercera generación ha dado un paso adelante para confirmar que esto va a salir adelante y ya se está trabajando en ello. Creo que se dibuja así un futuro esperanzador para el festival. No hay un horizonte temporal claro para que esto sea una realidad, pero la familia no tardará en hacer público un plan de acción al respecto.

Y más allá de esto, con retos como el cambio climático, ¿qué perspectiva tienen los festivales de verano, que antes eran espacios de refugio estival pero que van camino de ser víctimas de la subida imparable de las temperaturas?

Este es un tema importantísimo. Aún no estamos en esa tesitura pero es evidente que las temperaturas van a ser un problema para todos. Normalmente Peralada no programaba nunca más allá del 15 de agosto. La segunda quincena de agosto era el tiempo de las tormentas de verano en el Ampurdán y había mucha incertidumbre. Pero esto se ha ido modificando; en los últimos años agosto ha sido más estable que julio en materia de lluvias y tormentas, por ejemplo. 

Nosotros trabajamos con diversas hipótesis. Una es que la estacionalidad va a crecer, es decir, el periodo de festival de verano va a crecer, con fechas que se extenderán desde junio hasta septiembre. La cuestión de las temperaturas y los horarios es algo que habrá que ir modulando y tendremos que adaptarnos a las circunstancias, pero es evidente que el verano va a ser cada vez más amplio.

De igual manera los periodos vacacionales se han diversificado. Hubo un tiempo en el que no tenía sentido programar nada entre semana en julio, por ejemplo. Ahora eso ya no pasa y el Ampurdán tiene una temporada alta que empieza por San Juan y termina por La Mercè, aproximadamente.

Por último, una pregunta ya más personal. Lleva década y media al frente de la dirección del festival, ¿que ha supuesto para usted todo este tiempo?

El tiempo pasa volando… Yo programé el festival de 2011, ese fue mi primer año. Esta edición, la del 40 aniversario, será la número dieciséis en la que estoy al cargo. Son quince años vinculado al festival, que ha supuesto un capítulo muy importante en mi vida profesional. Me siento orgulloso, humildemente, de haber contribuido a poner al día un festival atravesado ya por tres generaciones de la familia que lo sustenta y lo promueve. Haber contribuido a la continuación de este legado ha sido algo extraordinario, sin duda. También fue importante superar momentos de gran incertidumbre como la pandemia. Entre todos hemos creado las condiciones para que este festival siga en pie, cada vez más abierto, cada vez más innovador, cada vez con más personalidad y también cada vez más internacional. El festival sigue siendo tan impactante como en sus comienzos pero con una mirada actual y renovada.

Más información aquí. Fotos: © Jordi Renart