© Leslie Artamonow
Anthony Romaniuk: "Tengo una visión bastante pluralista de lo que se considera música clásica"
En ocasión de su reciente álbum On ModesOn Modes, conversamos con el teclista Anthony Romaniuk, artista poliédrico cuya trayectoria se ha caracterizado por la exploración incesante de una enorme variedad de estilos musicales.
De la mano del sello Alpha ha publicado el que es ya su tercer álbum en solitario, On Modes. La propuesta creo que explora el universo de los modos. ¿De dónde surge esta inquietud y cuál es la idea que articula el contenido del disco? Creo que la obra Phrygian Gates de John Adams fue un motivo de inspiración directa para el álbum.
De hecho, la obra de Adams fue la razón por la que surgió este álbum en concreto. Aprendí la obra durante el confinamiento y pensé que sería una buena idea grabarla algún día. Dado el título y el contenido modal de la pieza, resultaba lógico utilizar la modalidad como el tema central del álbum. Encontrar el repertorio adecuado resultó ser todo un reto, ¡pero uno enormemente enriquecedor!
En el álbum encontramos un repertorio amplio y ecléctico, desde autores como Ligeti y Pärt hasta melodías tradicionales inglesas, pasando incluso por algunas piezas del Libre Vermell de Montserrat. Y todo ello junto a algunas composiciones propias. ¿Cómo ha seleccionado las piezas que conforman el disco? ¿Cuál ha sido el criterio y a qué responde la elección de cada obra?
Elaborar un álbum como este lleva tiempo y no hay un criterio único que explique por qué una pieza concreta encaja bien con otra; en realidad, es solo cuestión de instinto. Lo que quiero decir es que mi enfoque consiste en dejar que mi mente divague libremente en torno al tema (en este caso, los modos) y permitir que surjan las ideas. El 80-90 % de las ideas no encajan de una forma u otra, pero, por alguna razón, sé reconocer cuándo surge una buena idea para una pieza. Tras encontrar algunas piezas como las de Pärt y Ligeti, supe que hacía falta más música y que, para explorar de verdad el tema de los modos, la mejor manera era componer mi propia música. No era mi intención al inicio del proyecto, pero a veces el proceso creativo abre caminos inesperados.
Algunos oyentes quizá se sorprendan por la presencia en el disco de música de Radiohead y Björk. ¿Seguimos concibiendo la música clásica como un contenedor estanco? ¿Sigue siendo extrañamente trasgresor plantear este tipo de conexiones con otras músicas?
Por supuesto, tengo una visión bastante pluralista de lo que se considera música clásica, pero ni siquiera diría necesariamente que On Modes sea un álbum clásico. Algo menos del 50 % de la música se consideraría «clásica», mientras que el resto son composiciones originales o arreglos y versiones. Mi enfoque consiste en intentar crear algo que me gustaría escuchar, y mis gustos son bastante eclécticos, de ahí la inclusión de Radiohead y Björk. Así pues, mi formación es (en su mayor parte) la de un músico clásico y supongo que me identifico como tal, pero, para ser más preciso, me veo como el tipo de músico clásico al que le gusta explorar los límites del género.
Creo que es importante comentar los instrumentos con los que ha grabado este disco, sobre todo considerando su trayectoria en la exploración de tímbricas y sonoridades diversas. ¿Qué nos puede decir al respecto? Entiendo que el proceso de grabación del disco habrá supuesto un reto por sí solo.
Utilicé dos instrumentos diferentes: un maravilloso Fazioli para la obra de Adams y algunas otras piezas, y un piano de cola vertical de David Klavins, que mide 4m 50 de altura y tiene un sonido y un mecanismo muy característicos. En el caso de la grabación con el piano Klavins, la verdad es que fue una de las sesiones más relajadas que he tenido, gracias a la gran libertad que me proporcionó grabar extensas secciones improvisadas. Además, tuve libertad para experimentar con algunos de los efectos de audio de los que disponía en el estudio de Berlín donde se grabó. Así que, sinceramente, fue una excepción bastante notable respecto a cómo se suelen realizar la mayoría de las grabaciones clásicas, y disfruté muchísimo del proceso.
En continuación con sus dos discos anteriores, ¿considera que este tercer álbum plantea algún tipo de relato, quizá una suerte de exploración hacia nuevas sonoridades y horizontes musicales? Tengo la impresión de que le seduce la idea de salir una y otra vez de su zona de confort.
He oído a algunos artistas de otros ámbitos hablar de que su impulso creativo consiste en crear algo que, de otro modo, no existiría. Me gusta bastante esa idea y creo que explica muy bien lo que quería conseguir con este álbum. Quería que este álbum tuviera una estructura clásica, pero sin verse limitado por las tradiciones de los álbumes clásicos; de ahí el repertorio inusual y la ampliación de la gama de timbres. Es cierto que me gusta salirme de lo convencional, pero no es algo que me saque de mi zona de confort: disfruto mucho de la variedad y la diversidad de posibilidades.
¿Qué citas podríamos destacar de su agenda por venir? ¿Podremos verle pronto de nuevo por España?
Estoy a punto de dirigir un programa al frente de una orquesta de cámara en Australia, lo cual será fantástico, ya que tocaré en mi ciudad natal, Brisbane. Además de algunos recitales en solitario, música de cámara y unas cuantas giras con Vox Luminis, hay planes muy emocionantes para las próximas temporadas, entre los que se incluyen algunas actividades interesantes en España. ¡Os mantendré informados!