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Cosme Marina: "La ópera ha vuelto al Festival de Santander para quedarse"

Desde diciembre de 2023 Cosme Marina (Asturias, 1970) está al frente de la dirección del Festival Internacional de Santander, una cita que este año llega a su 75 edición recuperando la ópera escenificada y con una ambiciosa propuesta de grandes formaciones sinfónicas. Conversamos con él para conocer con más detalle la programación de este año.

El Festival de Santander celebra este año su 75 aniversario. ¿Qué supone celebrar una cifra tan redonda, tres cuartos de siglo ya en activo? La programación de este año supone además, creo, un punto de inflexión de cara al futuro.

En España hay tres festivales con esta longevidad y estabilidad: la Quincena, el Festival de Granada y nosotros en Santander. Esto creo que habla muy bien de los tres ciclos. Santander es además un poco el festival hermano del de Granada, ya que ambos nacieron el mismo año; y con la Quincena nos une también una relación muy estrecha, por proximidad, de intensa colaboración.

En el caso de Santander la fidelidad del público es un hecho incontestable y es seguramente la razón de ser última de este festival. Esto es algo que se manifiesta en unas cifras incuestionables por lo que hace a la renovación de abonos y venta de entradas. 

Este año, en ocasión del 75 aniversario, todo el equipo del festival queríamos que la programación fuese una fiesta. Y esa es la idea que hay detrás de la propuesta, que se ha pensado sobre todo como un homenaje al público, recuperando algunas propuestas, como la ópera escenificada.

Precisamente quería preguntarle por esta cuestión, que es sin duda la gran novedad de esta 75 edición del Festival de Santander. La ópera escenificada regresa a la programación y lo hace además por todo lo alto, con La flauta mágica -los días 3 y 5 de agosto- en una propuesta escénica procedente del Mozarteum de Salzburgo, con la firma de Rolando Villazón y con David Afkham a la batuta. Imagino que el principal motivo para no haber podido presentar ópera escenificada en el festival es de índole económica, ¿me equivoco?

No, efectivamente la ópera ha estado ausente de la programación del Festival de Santander por una cuestión estríctamente económica. La ópera es un espectáculo de gran formato y trae consigo unos costes altos, se mire como se mire. Cuando hace dos años empezamos a trabajar en la edición de este 75 aniversario, teníamos claro que había que abrir el festival con una ópera escenificada. Y nos pusimos a buscar aliados.

Encontramos un aliado excepcional en la Fundación Albéniz y en su Encuentro de Música y Academia de Santander, lo que nos permite tener una formación sinfónica con la que abordar una ópera escenificada con garantías. Nuestra voluntad, y también la de Paloma O'Shea, es que esta colaboración no sea flor de un día sino un planteamiento a futuro. Queremos estabilizar la ópera escenificada en la programación del Festival de Santander. 

Por otro lado buscamos una colaboración con un festival de primer nivel a nivel europeo como es la Mozartowche, la Semana Mozart, en Salzburgo. Aquí hemos contado con la complicidad de Rolando Villazón, que aparte de ser el director del festival es el director de escena de esta producción de La flauta mágica que presentamos en Santander.

¿Qué más nos puede contar de esta producción, procedente como dice de la Mozartwoche de Salzburgo?

La producción se estreó el pasado mes de enero en Salzburgo con tal éxito que tuvieron que ingeniárselas para añadir una función más a las previstas. La de Rolando Villazón, sin ser una producción rompedora, es una producción que aporta una perspectiva renovada sobre La flauta mágica. Digamos que tiene dos capas, de modo que el espectador más clásico va a tener la sensación de asistir a una representación más o menos convencional de esta ópera, pero al mismo tiempo el espectador más inquieto se va a dar cuenta de que no es así. Creo que Rolando Villazón ha logrado precisamente ser muy fiel a ese espíritu tan transversal de La flauta mágica, que es un título al que niños y adultos están atentos por igual. Es una producción muy versatil e intensa.

El cartel de estas represetnaciones de La flauta mágica se completa con algunos nombres que son también familiares para el público español, como David Afkham, el ya saliente director musical y artístico de la Orquesta Nacional de España, y el tenor mexicano Javier Camarena, tan querido en nuestro país.

Así es, queríamos buscar también estas complicidades para redondear la propuesta. Javier Camarena tenía además una cierta deuda pendiente con el personaje de Tamino. La primera vez que lo afrontó fue en plena pandemia y le quedaba clavada la espinita de desarrollar más su interpretación de este papel. Evidentemente la relación de complicidad entre Villazón y Camarena es algo que nos beneficia a todos en un proyecto como este. El reparto de estas funciones se completa también con cantantes que ya estrenaron la producción en Salzburgo y que son grandes especialistas en la obra mozartiana.

CosmeMarina26_c_FIS_cPedroPuente_1.JPG© FIS / Pedro Puente

Otra de las grandes apuestas de la programación de este año es la agenda de conciertos sinfónicos, con grandes formaciones internacionales. Esta ha sido siempre una de las señas de identidad del Festival de Santander, y en general de los festivales españoles. En el caso de Santander este año tengo la impresion de que se da también un salto en términos de ambición con la propuesta de estos conciertos, habida cuenta de las batutas y solistas que pasarán por el Palacio de Festivales. ¿Hasta qué punto es complicado que estas orquestas vengan a Santander? ¿Y qué papel juega la alianza con la Quincena Musical en este sentido?

Como antes le decía, para nosotros la Quincena es un aliado porque ni nosotros ni ellos podríamos traer determinadas orquestas si no estuviésemos juntos en esto. Las orquestas además trabajan ahora con una perspectiva algo distinta en torno a las giras, más pendientes de la huella de carbono y es realmente complicado que vengan para un único concierto. Agosto es, por otro lado, un mes complicado para esta cuestión ya que la mayor parte de las orquestas públicas están de vacaciones. Cada año es un mundo, en este sentido, por lo que hace al circuito sinfónico. Lo importante es forjar alianzas, como la que tenemos con la Quincena pero también como las colaboraciones que hemos planteado con Pollença o Torroella, que hacen más viable que podamos contar con formaciones y solistas de primer nivel.

Los festivales españoles no competimos entre nosotros, esto es importante afirmarlo. Nuestra competencia está ahí fuera, en Europa, donde hay un mercado de festivales muy potente. Y nuestra gran batalla es lograr que esas giras de las orquestas no se agoten en Europa y lleguen a España. En el caso de Santander tenemos la ventaja geográfica de la proximidad con los Proms de Londres y con el Festival de Edimburgo, lo que hace a veces más viable cierto encaje de agendas. Otro aliado importante es el Festival Ravel en San Juan de Luz, con quienes hemos planteado también alguna colaboración, con San Sebastián por medio.

Este año la cosecha orquestal, por así decirlo, es de primer nivel y hemos tenido la capacidad de articular una agenda muy potente. Ojalá todos los años pudiéramos tener formaciones del nivel de las que hemos reunido para esta edición.

El Festival de Santander va siempre más allá de la capital cántabra con un ciclo de conciertos, el de Marcos Históricos, que exiende su propuesta a entornos donde se pone de relieve además su valor patrimonial y arquitectónico. Entiendo que esta es también una parte sustancial de la propuesta del festival, año tras año.

Sin duda. Al final Marcos Históricos presenta cada año más de veinte proyectos con la idea de fusionar el patrimonio arquitectónico, los espacios naturales y la música. El Festival de Santander fue pionero en su día en este tipo de propuesta, ahora ya más extendida y habitual en todos los festivales.

También se desarrollan algunas propuestas en el Centro Botín, en Santander.

Sí, el auditorio del Centro Botín es un espacio sensacional. Tenemos una complicidad tremenda con ellos para proponerles cualquier locura. Es un lugar ideal para propuestas alternativas y todo lo que tiene que ver con música y danza contemporánea.

De cara al futuro, ¿cuál es la lista de deseos del festival? Lo mencionaba ya antes, ¿entiendo entonces que la ópera ha vuelto para quedarse?

Sí, sin duda. La ópera ha vuelto al Festival de Santander para quedarse y para seguir. No queríamos que fuese cosa de un año aislado y el compromiso que tenemos con la Fundación Albéniz es claro, en este sentido. La lírica tiene que tener una presencia mayor en la programación del festival; por supuesto con ópera escenificada pero también con ópera en versión de concierto y sin olvidar la zarzuela y la ópera española. Históricamente uno de los puntos fuertes del festival fue la presencia de las grandes voces y esto es algo que queremos retomar con intensidad.