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Amor al pianismo 

Los pianistas que dejaron huella. Juan Miguel Moreno Calderón. Ed. Berenice. Córdoba, 2025.

El nuevo libro  que la editorial Berenice publica, dentro de su colección Sinatra, Los pianistas que dejaron huella, es toda una declaración de amor que su autor, Juan Miguel Moreno Calderón, hace a los grandes pianistas del siglo XX. Moreno Calderon quiere homenajear a las grandes figuras del pianismo del pasado siglo a través de unas necesariamente breves referencias a sus figuras, a su estilo pianístico, a sus grabaciones y a su vida como artistas. Surge de la necesidad del autor de cubrir un hueco en el que la bibliografía en español es escasa. Aclara desde el principio que su objetivo no es académico (ni tampoco el formato de presentación) sino plenamente divulgativo. Hay, por tanto, una intención de hacer llegar al melómano medio figuras del piano a veces muy conocidas y no tanto otras. Reconoce que se imponen gustos personales pero, francamente, cualquiera estaría de acuerdo en que su recopilación es de amplio consenso. Faltarán nombres (yo echo de menos algún español más, solo se dedica un capítulo a Alicia de Larrocha) y otros no parecerán tan destacables, pero serán pocos. No se pueden discutir nombres que van de Rajmáninov a Zimerman, pasando por figuras de la talla de Artur Rubinstein, Claudio Arrau, Vladimir Horowitz, Arturo Benedetti Michelangeli, y hasta cuarenta y dos hombres y mujeres que son historia del piano. 

Cada artículo o capítulo viene subtitulado con un calificativo que el autor, de una manera muy certera, da a los artistas basándose en alguna de sus características interpretativas. Me gustan mucho los de Alicia de Larrocha (eclecticismo y universalidad), el del brasileño Nelson Freire (poeta del piano) o el del gran Sviatoslav Richter, un pianista con una biografía muy especial (el visionario inconformista). Hablando de biografías difíciles, nos encontramos con el quizá más mediático de los nombres que aparecen en este recopilatorio: Glenn Gould (El genial heterodoxo). Su repaso al famoso canadiense está lleno de sentido común y de reconocida admiración. De todas formas, yo me quedo con Alfred Brendel (el intelectual), un pianista que admiro tanto por sus interpretaciones como por sus trabajos ensayísticos que han aparecido en España y que hemos comentado en esta misma sección. Moreno Calderón nos los descubre en cuatro pinceladas, no hace falta más.

Y es que este trabajo destaca por lo último que he comentado. Algunos pensarán que un libro con cuarenta y dos biografías no puede ser profundo. Pues no, las pinceladas, repito, son breves, pero nos hacen ver un retrato muy realista y bien ejecutado de estas grandes figuras del pianismo del que Juan Miguel Moreno Calderón se declara, como cualquiera que los conozca, un enamorado admirador.