Recuperando el patrimonio musical
Don Fernando el Emplazado, ópera española en tres actos. Edición crítica de Francisco Manuel López Gómez. Editores: Museo Nacional de Artes Escénicas Centro de Investigación y Documentación Musical (UCLM) – Unidad Asociada al CSIC. 2025
No es frecuente que en la sección de libros de Platea Magazine recibamos obras de estas características. Que el profesor Francisco Manuel López Gómez nos enviara su edición crítica de la ópera española Don Fernando el Emplazado del vasco Valentín María de Zubiaurre ha sido una grata sorpresa. En un principio dudé de poder analizar en toda su extensión el enorme trabajo de López Gómez, ya que se me escapa la parte musicológica del profundo estudio. Pero cuando fui leyendo el estudio preliminar (también editado en inglés) me di cuenta que había que poner en valor tanto el esfuerzo del editor como el de las instituciones que le han apoyado en este trabajo. Y también dar a conocer la figura de Zubiaurre y de todos aquellos autores que lucharon por crear una “escuela española” en el mundo de la ópera. Un empeño, este último, nada fácil en un mundo musical, operístico principalmente, dominado por el italiano.
De hecho, la ópera que nos ocupa fue escrita en un primer momento en italiano por dos libretistas de ese país (el poeta Ricardo Castelvecchio el primer acto y el cantante Ernesto Palermi el segundo y el tercero). Pero mientras se elaboraba la obra, en 1867, surgió “la convocatoria de un concurso para premiar óperas escritas en castellano, de compositor español y que versaran sobre un asunto relacionado con el pasado de la Nación”. Zubiaurre encargó a Ángel Mondéjar y Evaristo Silio la traducción del texto para poder participar en el certamen, que finalmente ganó. La obra se estrenó en el Teatro de la Alhambra en 1871 gracias al apoyo del Centro Artístico-Literario, formado por un grupo de intelectuales y aristócratas que querían impulsar la lírica en español. Pero, paradójicamente, para su estreno en el Teatro Real, tuvo que volverse al original en italiano con el argumento que el público estaba acostumbrado al italiano y que si se quería alcanzar el éxito la obra tenía que ser en ese idioma, unido en ese momento en España a la ópera de calidad. Este es uno de los muchos entresijos que se pueden descubrir en esa presentación que hace el editor de su trabajo (al fin y al cabo Zubiaurre es el tema básico de su tesis doctoral) y que es un auténtico ensayo fundamental para todo aquel que quiera introducirse en el mundo de esta ópera histórica, Don Fernando el Emplazado.
Pero todo este trabajo no habría podido llevarse a cabo sin el apoyo de dos instituciones a las que hay que mencionar porque son muchos y muchas los que se esfuerzan porque el patrimonio musical de España siga estudiándose. Me refiero por un lado al Centro de Investigación y Documentación Musical de la Universidad de Castilla-La Mancha, asociado al CSIC, y por otro al Archivo musical del Museo Nacional de Artes Escénicas, depositario de gran parte del legado musical de diversas instituciones como el Teatro Real. Es deseable que estas colaboraciones sigan fructificando en la recuperación de tantas obras musicales que están esperando a que manos expertas les devuelvan el esplendor de antaño.