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HelenaMora 

Helena Mora: "El motor que nos mueve es la ilusión"

La cuarta edición del festival de lied LIFE Victoria está llegando a su final, sólo quedan dos conciertos. La Fundación Victoria de los Ángeles es la organizadora del festival y Helena Mora, su presidenta, recibe a Platea Magazine para hablarnos sobre él. Pero antes, le preguntamos sobre la fundación. 

¿Nos podría explicar brevemente qué es la Fundación Victoria de los Ángeles?

La fundación se creó un año después de fallecer Victoria, porque fuimos muy conscientes de la necesidad de explicar quién era. Victoria de los Ángeles es una conocida muy desconocida. Nosotros éramos un entorno muy cercano a Victoria, digamos que éramos su familia no biológica y convivíamos el día a día con ella, pero al morir fuimos conscientes del personaje Victoria de los Ángeles y de la responsabilidad que teníamos de mantener vivo el legado de una persona tan importante en la cultura del siglo XX. 

Ese año que tardamos en constituir la fundación nos lo pasamos trabajando, hablando con personalidades de la cultura, de la política, simplemente para escucharles y para ver hacia dónde teníamos que ir. Fue la consellera de Cultura de entonces, la señora Caterina Mieras, quien nos sugirió la fundación; nos dijo que era la mejor manera de mantener vivo el legado, que desgraciadamente el país no estaba preparado para mantener el legado de figuras relevantes y que si no se hacía a nivel privado no se iba a hacer. De ahí nació la idea de crear la Fundación Victoria de los Ángeles.

Los tres objetivos de la fundación son la conservación del legado cultural de Victoria, la difusión de su obra y la ayuda a jóvenes cantantes y músicos en general; queríamos que Victoria fuera un ejemplo a seguir para ellos. Merecía la pena explicar quien era esa mujer, qué clase de músico era Victoria y como se podía triunfar siendo como ella. Pensamos que era una buena vía y sabemos positivamente que a ella le hubiera gustado todo lo referente a ayuda a jóvenes, es lo que ella hubiera deseado.

¿Lo habían hablado con ella?

Sí, el último año de su vida lo estuvimos hablando. Ella tenía la idea de hacer una cátedra, o dedicarse más a la enseñanza, a las clases magistrales; todo su empeño era compartir lo que ella tenía con los jóvenes, eso le motivaba muchísimo. De ahí vino la idea de que la fundación tenía que ir por ese camino.

¿Y usted es la presidenta desde el principio?

Sí, desde el principio. En enero de 2017 hará diez años que se presentó la fundación, en el Teatre Nacional de Catalunya, que fue el último lugar donde cantó Victoria; por eso lo hicimos allí.

Pasemos al LIFE. ¿Cuál es la valoración de la actual edición hasta ahora?

Muy positiva. Es un esfuerzo titánico mantener un festival de lied hoy en día, todavía no hay tradición y cuesta encontrar la financiación; es mucho más fácil encontrar esponsorización para una ópera o para una orquesta que para algo tan íntimo como el lied. Pero Victoria fue una de las figuras más importantes del lied, a nivel mundial, y creemos que es necesario unir el nombre de Barcelona al suyo, y hacer esta tarea por los jóvenes, a pesar de que, como te decía, el esfuerzo es titánico. Pero estamos muy contentos de la respuesta del público y de este nuevo formato que alarga la duración del festival en el tiempo, porque pensamos que queda todo un poco más relajado para el público. Y para los organizadores [risas]. 

De hecho, para el año que viene nos planteamos alargarlo más, ¿por qué no un LIFE en primavera? El Recinto Modernista de Sant Pau nos parece idóneo para la intimidad que necesita un festival de lied. Tenemos que estudiar la viabilidad, pero creemos que aprovechar este espacio con buen tiempo también puede ser muy positivo para el festival; habría luz por la tarde, están los jardines... 

Hasta ahora el LIFE ha estado en la Capilla de Santa Ágata, en La Pedrera, en Sant Pau... 

Sí. Este año hemos vuelto a La Pedrera. De hecho, este año todos los espacios son modernistas: empezamos en el consulado de México, luego Sant Pau y luego La Pedrera. ¿Y por qué no, si el modernismo es un símbolo de la ciudad y son lugares maravillosos?

¿A pesar de que se sacrifique algo la acústica?

Digamos que, en Sant Pau, la acústica del Pabellón de Sant Rafael es mejor que la acústica de la Sala Domènech i Muntaner [risas]. No se puede tener todo... Creo que la acústica en Sant Pau es bastante aceptable; no es la idónea pero tampoco es un desastre. Este año hemos puesto una tarima y ha mejorado algo, ha sido una buena idea. Creo que también la visibilidad es mejor; aunque somos pocos, la capacidad máxima es de 170 personas y se ve bien de todas partes, con la tarima mejora. Este año, además, el pabellón está más iluminado. Se leen mejor los textos de las canciones y se ve mejor el espacio; queríamos que se luciera, que se apreciara aquella cerámica maravillosa, las columnas... 

Una de las novedades de este año son los Tast de lied, recitales breves seguidos de una degustación gastronómica. ¿Cómo han funcionado?

Han ido muy bien, el primero incluso con overbooking. Creemos que es una manera fácil de acercar el público al lied; como decía antes, aquí no hay una tradición, quizá hemos de hacer algo para que exista, y el Tast de lied es una manera de ganarse al público con un concierto breve, y también, un poco por el estómago. Es lo que decían las abuelas, que a la gente se la conquista por el estómago [risas]. No deja se ser una forma artística, porque la degustación que se presenta es especial, y da opción a la gente de disfrutar del post concierto, de charlar con los amigos con una copa de cava. Los cantantes son jóvenes y les hace una ilusión tremenda poder intercambiar opiniones con el público, y nosotros pensamos que también es parte de su formación. Jorquera Pianos tiene un espacio idóneo para esto, un auditorio de 50 personas; es como volver a los orígenes del lied, como estar en un salón de casa de un amigo, es muy agradable. En Sant Pau pusimos en los primeros conciertos un sillón y una lámpara en el escenario, también para recordar el origen del lied.

¿Qué nos puede comentar sobre los últimos conciertos?

El del día 13 en La Pedrera fue una idea de Rubén Fernández Aguirre, que llevaba tiempo detrás de grabar la integral de la obra vocal de Enric Granados, que no estaba actualizada; siendo el centenario de Granados era una lástima. Hay dos integrales previas pero no estaban completas porque se han ido añadiendo partituras, de hecho en esta integral se pudo añadir a última hora una canción que se acababa de descubrir. Nos pareció que era adecuado dedicarle un concierto a Granados en su centenario; además siempre buscamos el equilibrio entre cantantes de aquí y cantantes de fuera, y en este estaban Elena de la Merced, Carol García y David Menéndez. Es un acontecimiento, es la presentación de la integral de un compositor emblemático de nuestro país, y es un lujo que se pueda presentar dentro del LIFE Victoria porque Granados fue uno de los compositores más presentes en la carrera de Victoria.

El día 20 tenemos el concierto de Joan Martín-Royo, entrañable, un concierto a beneficio de su ONG Le refuge de Kol’Es un concierto que me emociona porque esto era algo que Victoria siempre tenía muy presente, ella decía que la música sirve para mucho más de lo que nos pensamos, y creo que Joan lo tiene también muy presente. Es tierno, tiene un corazón que no le cabe en el pecho, es un gran profesional, el mejor liederista que tenemos ahora. Colabora con la fundación desde hace mucho tiempo, y nos dijo que quería a ayudarnos a sacar adelante el LIFE, que haría un recital. Nos pareció perfecto, pero le dijimos: tú tienes ese proyecto, esa ONG que nos parece una idea preciosa, queremos que toda la taquilla que se saque de tu concierto vaya para ayudar a tu ONG. Será un concierto muy emotivo, en entorno prenavideño, y además con el Dichterliebe de Schumann! Además estarán como teloneras Mercedes Gancedo y Carmen Santamaría, que son estupendas; más que jóvenes promesas son una relidad, Mercedes podría cantar en cualquier teatro sin más problemas. 

El 21 tenemos a Maria Katzarava y Rocío Támez. Maria tenía mucha ilusión por participar, me dijo: "lo que sea por la Maestra". Nos dijo también que ya que la fundación y el festival estaban dirigidos a ayudar a jóvenes músicos, le gustaría que cantara con ella una joven mezzosoprano mexicana, Rocío, y, por supuesto, le dijimos que sí. Además, este año es el centenario del centenario del compositor Salvador Moreno, amigo íntimo de Victoria de los Ángeles, que vivió en Barcelona muchos años y en Mexico es todo un personaje. Pensamos que era muy bonito clausurar el centenario de Moreno en el LIFE, con dos cantantes mexicanas y con nuestro Francisco Poyato (digo nuestro porque lo consideramos parte del equipo), que aceptó encantado la propuesta. Como ves, es un festival lleno de ilusión, el motor que nos mueve es la ilusión. Contamos con un equipo de grandes profesionales, de lujo, con un buen rollo y una energía positiva, como se dice hoy en día, enormes. Es una experiencia muy gratificante y un lujo poder trabajar de esta manera.

¿Cómo surgió la idea del LIFE Victoria, teniendo en cuenta esa falta de tradición en Barcelona que comentaba?

La idea original nos la presentó Enric Martínez-Castignani. Hacía tiempo que él estaba trabajando con esta idea; nos presentó el proyecto y cuadraba con todos los parámetros de la fundación, por la ayuda a jóvenes, por la figura de Victoria dentro el mundo del lied...

¿Él tenía en mente dedicárselo a Victoria?

Bueno, él quizá necesitaba la marca para acompañar su proyecto.

Es una marca excelente.

La mejor, una marca de lujo [risas]. Nosotros acogimos el proyecto, pensamos que merecía la pena arriesgar y ver qué pasaba. ¿Por qué no podíamos tener otro festival? Hay más festivales de lied en Catalunya, pero ¿por qué no tener uno en invierno, que es una época en la que suele haber pocos festivales? y pensamos, !adelante! Probamos, nos gustó, repetimos... y aquí estamos! Y, a pesar de lo difícil que es sacarlo adelante, seguimos pensando que merece la pena continuar.

¿En algún momento intentaron colaborar con los tres grandes equipamientos musicales, Gran Teatre del Liceu, Palau de la Música y Auditori? 

Sé que Enric intentó hacer algo con el Auditori y no tuvo ninguna respuestas positiva; nosotros lo intentamos el año pasado con el Liceu, para hacer allí el concierto de clausura porque era el 10º aniversario del fallecimiento de Victoria, y tampoco lo conseguimos. De todas formas, el Liceu es parte de la fundación, y supongo que en el futuro no encontraremos ningún problema, porque sé que Christina Scheppelmann está muy interesada en potenciar el lied. Nosotros habíamos pensado el foyer, no en la sala. Estamos mal acostumbrados a que en nuestros recitales casi puedes tocar al cantante, lo tienes a dos palmos de ti. En esa sala tan grande, con un escenario y un piano allá a lo lejos, pierde ese punto de intimidad... Pero con los recursos de escenografía que tiene el teatro, el foyer se puede adecuar para tener un espacio íntimo. Se podría hacer, querer es poder.

En el Palau no lo hemos intentado, esa es la verdad; aunque el año pasado pusimos el busto de Victoria en la sala Lluís Millet. Sí, podría ser una opción, pero no lo hemos intentado. Nos han acogido y nos han tratado tan bien en Sant Pau, nos dan tantas facilidades, están tan contentos de tenernos allí y nosotros tan contentos de estar allí, que llega un momento que casi sigues por inercia. Para el año que viene nos gustaría ampliar a más espacios, sin dejar de tener una sede en Sant Pau, porque es nuestro emblema; es bueno relacionar un festival con un espacio, pero eso no quita que podamos tener otros. 

Con la ESMUC sí que colaboran.

Sí, tenemos relación desde el principio de la fundación, de hecho la ESMUC forma parte del patronato. Teníamos que conservar las partituras de Victoria de los Ángeles; la fundación quería que fueran accesibles al mayor número de personas posibles y para eso tienes que dirigirte a una entidad pública, no puedes ir a una privada. Hicimos un convenio con la ESMUC, ellos tienen en depósito las partituras y cualquier persona de dentro o fuera de la ESMUC puede consultarlas, ver las anotaciones de Victoria... eso es lo que nosotros queríamos. Y a partir de allí establecimos una relación de ayuda, de formacion, dotación de becas para alumnos... La verdad es que estamos muy, muy contentos con la colaboración con la ESMUC; allí nos sentimos realmente como en casa, y para ellos también es interesante unirse al festival y a la fundación, el afecto es mutuo.

También tenéis relación con el master de lied de la ESMUC

Tenemos relación como fundación, y este año se ha vinculado más el máster al festival, porque si existe un un festival de lied organizado por la Fundación Victoria de los Ángeles y existe el Máster de Lied Victoria de los Ángeles es absurdo que no tengan conexión. Este año los becados del máster de lied han podido asistir a las masterclases del festival, y estamos trabajando para que la relación sea mayor. Esto ya te lo puedo decir seguro, la parte académica del festival se alargará más durante el curso y los chicos tendrán más posibilidades de asistir a cursos, masterclases, ponencias... queremos hacer un trabajo más intenso con los chicos que están haciendo el máster de lied.

Sigamos hablando de jóvenes intérpretes de lied. ¿Cómo ve el panorama?

Bien, lo veo bien. De lo que te puedo hablar más es de los chicos que tenemos becados, y la experiencia que tenemos es muy buena, no solo como músicos sino como personas, esto es muy importante. Si tienes una beca Victoria de los Ángeles no te vale solo cantar muy bien, tienes que tener un fondo detrás para que la fundación se implique contigo, y estamos muy satisfechos con ellos. 

Sí que es verdad que creemos que los estudiantes de música están saturados: de actividades, de información... antes, un estudiante de música se tenia que buscar la vida, si tenía que estudiar dicción, por ejemplo, tenía que buscarse un profesor, o irse unos meses fuera... Ahora no, ahora lo tienen todo, lo tienen demasiado fácil. Antes tenían ansiedad, ahora tienen saciedad. Y esto se nota. Por ejemplo, en la baja asistencia de estudiantes de música, en general, a conferencias. Yo creo que es una saturación. Nosotros hicimos la prueba, montamos una conferencia en el colegio de farmacéuticos sobre música, y estaba lleno, porque no tienen tanta información a mano sobre música y puede ser un tema que les apetezca. Ahora los estudiantes lo tienen todo demasiado fácil y demasiadas cosas, no le dan importancia. No saben a donde ir y no van a ningún lado.

Recuerdo que en la mesa redonda que hicieron el año pasado Enric comentó que los alumnos de la ESMUC podían asistir gratuitamente a todas las actividades del LIFE, y no iban. Y se preguntaba por qué.

Podían ir gratis a todo, sí, y no iban. Lo tienen muy fácil, tú pónselo difícil. Es algo que le decía a la ESMUC, no hagas más conferencias durante un año, deja que te las pidan. Pero no, no dejaremos de hacer conferencias, porque están abiertas a todo el mundo y aunque no vengan alumnos vienen otras personas a las que les interesa y las disfrutan. Y los alumnos, seguiremos intentando que vengan. Quizá cuando tengan cuarenta y muchos vendrán, que es lo que decía Antonio Moral en aquella mesa.

¿Y el público joven?

Te cuento una anécdota del concierto de Carmen Solis y Rubén Fernández Aguirre, el segundo de este año. Estaba a reventar; celebrábamos también el aniversario de Catalunya Música, hubo un acto institucional... lo teníamos todo lleno. A última hora, cuando estábamos a punto de empezar, llegó un chico joven a comprar una entrada, preguntando si había descuento de última hora. Los jóvenes tienen descuento, pero estaba lleno. Las dos voluntarias de la taquilla se miraron y se dijeron: "no le podemos cobrar porque está lleno, pero no le podemos dejar fuera. Que pase, ya le encontrarán un sitio." Cuando le dijeron que pasara y no le quisieron cobrar, se emocionó. Aunque solo sea porque este joven ha podido disfrutar del concierto, merece la pena hacer cosas por ellos; aunque solo sea por uno.

En los conciertos hay gente joven; no mucha, pero la hay. Pero esa presión por arrastrar a los jóvenes es inútil. Basta que les insistas en algo para que no lo hagan, yo lo veo con mis hijas [risas]. Y forzado tampoco es bonito, tiene que ser cuando les salga de dentro, cuando les apetezca a ellos. Quizá somos nosotros que no sabemos encontrar la manera de hacerlo apetecible para ellos. Un día encontraremos la fórmula. Facilidades tienen; algún día lo descubriran y, cuando lo descubran, tendrán las puertas abiertas.

Volviendo a los cantantes, me llamó la atención que este año, en el concierto final de las masterclases, entre los cantantes había siete chicas y un chico. ¿Fue una casualidad?

Es que la soprano abunda [risas] Es así. En las audiciones que hacemos nosotros para las becas de la fundación, el porcentaje de hombres es muy bajo; por cada seis sopranos igual hay un tenor o un barítono. Tenemos treinta becados y sólo hay cuatro chicos. 

¿Abundan las sopranos en general, o las sopranos que quieren cantar lied?

Las sopranos, en general. Das una patada a una piedra y salen diez sopranos debajo. Es la experiencia que tenemos nosotros. A veces tenemos que montar producciones de la fundación y nos cuesta encontrar al tenor y al barítono, porque los cuatro chicos que tenemos por suerte ya están trabajando y cuesta conseguir que vengan [risas]. 

No sé por qué hay tantas sopranos... La mayoría de los profesores de canto son sopranos, quizá tenga algo que ver; hay alguna mezzo, pero apenas hay hombres. Quizá sea más fácil tener una voz de soprano, incluso de mezzo, de forma natural, y para los hombres es más complicado; luego hay que desarrollarla y bien, por supuesto, pero quizá de forma natural es más fácil para las mujeres... La cuestión es que hay muchas más mujeres que hombres.

En la fundación también tenemos las becas del máster de lied, y casi todo son chicas. Hay algún hombre, pianista; ahí es más raro que haya mujeres, pero cada vez hay más. Tenemos casos de sopranos becadas, que han estado en la escuela de Plácido Domingo, y nos han comentado "a mi lo que me gusta es cantar lied". Victoria cantó poco Strauss en ópera y uno de los motivos es que cuando cantaba Ariadna, Schubert quedaba afectado, no cantaba Schubert de la misma manera. Decidió que no podía consentir que cantar Strauss le afectara cuando cantaba lied; algo pasaba, y creo que fue muy inteligente al ver que ahí había algo, que quizá aquello no era para su voz e influía negativamente una parte de su carrera que le gustaba tanto. Tenemos becadas que se mueren por cantar lied, que les encanta.

Hemos hablado de los cantantes, ¿cómo ve a los jóvenes pianistas?

A los pianistas hay que cuidarlos más, son el 50% o más del 50% del dúo, esto Victoria lo tenía clarísimo. Ella cuidaba muchísimo a sus pianistas, es más, con los pianistas que tocaron con ella llegaron a ser grandes amigos, llegaron a ser parte de esta gran familia no biológica que formábamos: García Morante, Miguel Zanetti, Geoffrey Parsons, Guinovart... Ella tenía muy claro la importancia del pianista, y el trabajo tan difícil que hacen. No sólo ha de tocar bien, ha de tener una comunión contigo, una conexión. Porque, y esto con Victoria pasaba, por mucho que tú ensayes de una manera, el día que tienes que cantar te sale de otra, y el pianista te ha de entender y ha de saber ver por dónde vas, porque si no, no funciona. Además de su técnica y de su sensibilidad tocando, han de tener una gran psicología aplicada al cantante... [risas] 

Nosotros intentamos apoyarlos a todos por igual, pero es verdad que trabajan más en la sombra, siempre se reconoce más el trabajo del cantante que el del pianista, y es totalmente injusto. Sí que vemos que en los comentarios de después del concierto se habla del pianista, pero para el público medio identificar un buen pianista es mucho más complicado. Un piano no desafina. Con la voz puedes hacer cosas que todo el mundo oye, pero en un piano es más complicado de detectar. Son matices muy diferentes. Nosotros desde el principio decidimos que las becas tenían que ser tanto para cantantes como para pianistas. Y ahora que nos hemos vuelto locos del todo y hemos fundado la Orquesta Victoria de los Ángeles, la ayuda es integral a músicos. La música es música, ¿por qué no ayudar a un fagotista o a un violinista?

Antes de hablar del futuro del festival, ¿hablamos de números? Presupuesto, colaboraciones públicas, colaboraciones privadas...

Este año ha habido un pequeño descalabro, porque se nos denegó la Ayuda a las Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, que era una ayuda importante para el festival; cuando tienes 60.000 € de presupuesto, 20.000€ es una ayuda muy importante. A partir de ahí tuvimos que reformular todo el festival. Las ayudas públicas que tenemos son del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat, en concreto del Institut Català de les Empreses Culturals, para la parte academica. También, como una ayuda general a la fundación, no concretamente al festival, tenemos la del INAEM, del Ministerio de Cultura. Lo demás són ayudas privadas. Sobre todo, por eso tenemos tantos logos este año, como cuarenta [risas], son ayudas en especie o colaboraciones. Gracias a esto el festival puede tener el envoltorio tan bonito que tiene. Si tuviéramos que pagar nosotros los bombones, el cava, estos detalles, no podríamos hacerlo. 

Intentamos que la calidad del contenido sea muy buena, pero intentamos cuidar también la parte estética, que el publico tenga un momento especial, que se sienta cuidado y bien atendido. Quizá es una tontería, pero si tenemos un esponsor que nos da cava y otro que nos da bombones, ¿por qué no ofrecer una copa para todo el público, si tampoco somos tantos? No somos el Liceu con dos mil personas. Es un momento para hablar con los artistas, para saludar a tus amigos, comentar el concierto... creo que la gente agradece ese momento agradable después del concierto.

Con un presupuesto tan ajustado, ¿cómo convencen a los artistas para que participen en el festival?

Este año, te diré que casi todos los artistas colaboran desinteresadamente con el festival. Han querido colaborar porque creen en el proyecto y creen que es necesario que siga, y por eso han decidido apoyar a la fundación. Nosotros les agradecemos enormemente este voto de confianza y su generosidad. Hay artistas a los que nosotros nunca hubiéramos podido pagar sus cachés. Los cachés del LIFE siempre han sido reducidos pero este año, con la pérdida de la ayuda del ministerio y la reducción de algún esponsor... lo entendemos, pero claro, no puedo pagar con bombones a los artistas. Ellos sabían lo que pasaba, lo sabían porque la mayoría son amigos que colaboran con el festival y con la fundación, y han sido ellos los que se han ofrecido y nos han animado: "venga, esto tiene que seguir adelante, no podemos consentir que no siga, contad conmigo". Es maravilloso que pase esto. Nos ha dado el respiro de poder seguir con la edición de año y replantearrnos todo para la quinta edición. Esto sera un punto de salida nuevo.

¿Este año, entonces, ha sido una transición?

Sí. Este año se ha salvado, creo que dignamente. Estamos muy contentos de como está yendo, del público, de los artistas, de la calidad de los conciertos, de la repercusión en la prensa... Y sí que es verdad que nos queremos replantear ciertas cosas, como te decía: que la academia dure más en el tiempo, que una parte del festival pueda hacerse en otra temporada... 

Hay una cosa que a mi me interesa mucho, y que creemos que se ha de hacer: colaborar con las otras entidades que se dedican al lied. En breve tendremos una reunión con los demás festivales porque creo que tenemos que hacer que todo sume. No hay ningún espíritu de competencia, cada uno tiene su personalidad y cada uno tiene su manera de hacer, y eso es bueno. ¿Por qué no puede haber un concierto en coproducción con otro festival, que nos beneficia a los dos y beneficia al público? Podemos crear más afición, porque si a la gente le gusta uno querrá asistir al otro. Es una de las cosas que nos planteamos para el próximo año. Creemos que es positivo que colaboremos y nos ayudemos, trabajar por lo que realmente nos importa, que es lo mismo, el lied. 

¿Nos puede avanzar algo de la programación para el año que viene?

No, tenemos muchas propuestas de artistas que quieren venir, pero todavía no hemos cerrado nada. Estamos muy liados con esta edición; cuando acabemos el 21 de diciembre dejaremos pasar las Navidades y en enero empezamos a planear la próxima.

Trabajamos con mucha ilusión. Me ha emocionado el titular de una crítica de Rosa Massagué, "Victoria vive". Eso es lo mejor que nos podrían decir, porque el fin de la fundación es mantener vivo su recuerdo. Cuando ves ese titular te emociona; de alguna manera se ve recompensado tu esfuerzo y es una satisfacción muy grande. El titular juega con el nombre del festival, que en realidad es la abreviatura de Lied Festival, pero ya se ha quedado con ese nombre, LIFE. Nos gusta porque Victoria es vida; uno se muere cuando la gente deja de hablar de ti, y en ese sentido creo que estamos cubriendo una parcelita para que se siga hablando de ella.

 

 

 

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