
El Wagner pensador
A mis amigos. Reflexiones sobre la creatividad y la música. Richard Wagner. Edición traducción y notas de Alfonso Lombana Sánchez. Ediciones Fórcola. Madrid, 20025
Lo primero que hay que celebrar con este libro es la ampliación de bibliografía sobre música clásica y ópera traducida al español. Por primera vez traducido, gracias al empeño de la siempre emprendedora Ediciones Fórcola, tenemos entre nuestras manos un texto bastante definitorio de la personalidad y las ideas musicales de Richard Wagner. A mis amigos. Reflexiones sobre la creatividad y la música, excelentemente traducido por Alfonso Lombana Sánchez, son una serie de reflexiones del gran compositor alemán que también fue un gran teórico, con un corpus extenso que va desde la biografía a la política y, sobre todo, a la música y su dramaturgia.
El siempre atinado y gran wagneriano Miguel Ángel González Barrio, en su prólogo, nos encamina a lo que vamos a leer y nos advierte de la controvertida personalidad del autor. Y es que tenemos en estos tiempos la costumbre de analizar los hechos, los escritos, los artistas con los parámetros actuales. Y eso, a mi entender, es un gran error. Analizar el libro de Wagner desde nuestra visión del mundo es condenar de antemano opiniones y postulados de los que podemos aprender muchas cosas y especialmente, comprender las ideas de una de las figuras más señeras de la historia de la ópera. Wagner se retrata a sí mismo ya en la introducción como un hombre con un ego enorme, implacable con la fidelidad a su persona. Llega a afirmar, con toda seguridad, que quien ame a su música le tiene que amar a él, porque obra y compositor son un todo indivisible. Esas afirmaciones pueden echar atrás a quien lea con mentalidad actual. Pero hay que hacer un pequeño esfuerzo y contextualizar lo escrito y empezar a bucear en una mente poderosa que creó unas óperas, unos dramas musicales, que siguen siendo admirados y amados por muchos aficionados.
El texto de A mis amigos ha sido dividido en esta traducción en una introducción y treinta y cinco secciones a partir de las separaciones existentes en el original. Estas secciones son de diversa extensión y van de la narración biográfica a la reflexión teórica y nos hacen conocer un poco mejor la figura de Wagner. Un hombre que transmite en estos escritos muchas cosas. La seguridad en sí mismo y en sus ideas, su sensibilidad, su lucha por “democratizar” la ópera, alejarla de las élites (a las que por otra parte halagaba para conseguir financiación para sus obras y para su sustento, más cerca del lujo que de la moderación), y, ante todo, la vehemencia en conseguir la perfección del modo en la que él la consideraba
Conocer un poco más a Wagner es conocer un poco más sus maravillosas obras. Podremos estar de acuerdo con él o no, pero lo que es innegable es que su herencia es inmortal.
