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Belleza y virtuosismo

Madrid, 26/11/2025. Auditorio Nacional de Música. Sala de Cámara. Obras de Shostakovich. Cuarteto Casals

Ha llegado a confirmarse por su presencia constante en el repertorio camerístico que los cuartetos de Shostakovich son un episodio fundamental en la música del siglo XX. Culminan el período de consolidación de Shostakovich en el ámbito soviético e internacional, que se había iniciado en 1926 con su Sinfonía no. 1 (de mucho agrado para Berg, Milhaud, Klemperer, Toscanini y Walter, entre otros). El ambiente de apertura de los años posteriores a la Guerra Civil Rusa (1917-1922) que siguió a la Revolución de Octubre de 1917 le puso en contacto con las obras de Bartók, Hindemith y Krenek y, más tarde, con el influyente estreno de Wozzeck en Leningrado en 1932.

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Después de las complicaciones políticas relacionadas con Lady Macbeth de Mtsensk (1934), estas obras pertenecen a un período de estabilidad artística para su autor, hecho que contrasta con el contexto cataclísmico que rodeó su creación: el primero es de 1938, momento clímax de la represión en la URSS; el segundo hacia el final de una guerra que costó a la URSS más de veinte millones de muertos y el tercero en 1946, ya con la alegría de la paz pero en un pais devastado. En los primeros cuartetos se encuentran las tonalidades ambivalentes, lo grotesco y todo lo que define la estética de su autor, desde el neoclasicismo hasta el "postromanticismo" mahleriano (pongan ahímuchas comillas). No se trata de obras de juventud aunque sean las primeras  de su género.El discurso es muy maduro y más bien pertenece a la plenitud de su autor, hasta el punto de que estos cuartetos y todo lo que escribió entre 1938 y 1946 le valieron ser Miembro del Soviet Supremo de la república federada rusa en 1947 además de honrarle con gran prestigio.

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La sala de cámara del Auditorio era nueva para mí, visitante ocasional. Estaba llena y el sonido fluyó satisfactoriamente. Y si el continente era bueno el contenido fue todavía mejor. La unidad de voluntad y el refinamiento de los tañedores de las cuerdas del Cuarteto Casals son la marca de calidad de esta excelente agrupación, que se manifestó espléndidamente en el apoteósico final (Tema y variaciones) del segundo cuarteto con el que se cerró la primera parte o el Moderato con moto del tercer cuarteto, ya en la segunda parte. Momentos que resultaron ser intensos, bellísimos, virtuosos y poéticos como el propio Shostakovich. Tocaron grácilmente el juguetón Allegretto de este mismo cuarteto, con su contrapunto a veces complejo y su perfume neoclásico. La violinista Vera Martínez-Mehner lució su virtuosismo en el segundo movimiento del Cuarteto no. 2 (Recitativo y Romanza) y el cellista Arnau Tomàs tuvo su momento de gloria en el Vals de este mismo cuarteto.

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Shostakovich es un licor seco e intenso, espirituoso y emocionante a veces. Esta fue una de ellas. La capacidad del autor de tomar una perspectiva distante y a la vez matizada y muy real fue perfectamente expuesta por el cuarteto Casals, que demostró ser una agrupación excelente. Si se me permite concluir con un poquito de spam diría que hay que comprar este ciclo, que se extenderá hasta abril del año que viene e incluye todos los cuartetos del autor, para comprender la cultura que se desarrollómás allá del llamado Telón de Acero en unos tiempos extremadamente convulsos.