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La paz como destino

Madrid. 21/02/2026. Auditorio Nacional. Obras de Pärt, Nystedt y Mozart. Barucco Orquesta de Viena & Vocal Consort. Heinz Ferlesch, director.

Decía Brahms que “el Réquiem de Mozart es una obra que nos muestra hasta dónde puede llegar el genio humano” así que poco más podemos añadir quienes somos el común de los mortales. Hay infinidad de momentos para mostrar esa genialidad, pero me van a permitir poner el foco sólo sobre uno de ellos: el acompañamiento orquestal del Lacrimosa, donde Mozart utiliza un constante flujo de duplas de dos notas ligadas con el peso en la primera de ellas. 

En un ‘procesional’ compás de 12/8 que genera un balanceo como de cortejo fúnebre y que apoya el pie en cada silencio, cada una de esas duplas ‘gime’ de forma diferente. Es un gesto relacionado con la figura retórica barroca llamada suspiratio y su trayectoria, la mayoría de veces descendente, tiene sensación de peso, de caída hacia la tierra, dibujando la imagen de lágrima cayendo. Ese motor expresivo de duplas, genera un constante flujo de tensión-resolución al estar cada intervalo construido de forma distinta; por decirlo de forma muy simple y fácil: unos se retuercen (armónicamente) de forma mas tortuosa que otros.

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En esta ocasión Barucco Orquesta de Viena más el Vocal Consort dirigidos por Heinz Ferlesch optaron por una versión mas neutra; de fraseo y maneras bastante naturales, sin extremar los contrastes; aunque con escrupulosa y pulcra adecuación a lo escrito por Mozart. Con una sonoridad no especialmente pulida, que sigue el curso más agreste que pueden dar las cuerdas de tripa, el conjunto orquestal, muy disciplinado, toca con adecuada propiedad y disciplina. El coro cantó afinado y con general empaste, y con la responsabilidad de ir saliendo, turnándose los distintos cantantes, a cantar como solistas vocales, algo que hicieron todos con total corrección. 

El comienzo no tuvo el terciopelo sonoro que se espera como ‘alfombra’ para el siempre especial momento/clarinete mozartiano, pero la fuga del Kyrie tuvo una clara y bien planificada definición. En los ritmos apuntillados se optó por quitar dramatismo y cualquier asomo de efectismo, y la sensación general en todo el Requiem fue de enfoque más camerístico que grandilocuente. 

Antes se escuchó una breve pero interesante obra del compositor noruego Knut Nystedt que contrasta el canto homofónico de un coral de Bach con su posterior descomposición en forma de mancha.

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En la primera parte pudimos seguir en la misma línea espiritual de todo el concierto, comenzando con el coral gregoriano De pacem Domine cantado adecuadamente por tres componentes masculinos del coro; para seguir con la bella composición del mismo título del compositor estonio Arvo Pärt compuesta tras los atentados de Madrid en la estación de Atocha el 11 de marzo de 2004. Obra de simplicidad armónica deliberada y de carácter meditativo con sensación de suspensión y contemplación, y que fue muy bien delineada por el Vocal Consort cantando a capella.

El concierto siguió con el motete Exultate jubilate de Mozart cantado con justeza por otra componente del coro: la soprano Maria Ladurner y acompañado por orquesta y director con aseada corrección, para acabar con un emotivo Ave verum del salzburgues, motete que tuvieron que repetir de bis tras los intensos aplausos al finalizar. Hispania Concertalia, y dentro del ciclo 'Viena en Madrid' fue el organizador del concierto que, con sus distintas etapas y estéticas, fue vertebrado por una clara línea espiritual y con el denominador implícito común en todas las obras de la paz como destino, buen propósito.

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Fotos: © Hispania Concertalia