© A. Bofill
Huyendo de la jaula
Barcelona. 21/03/26. Barcelona. Obertura Ciutat de Clàssica. Palau de la Música Catalana. Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana. Xavier Puig, director. Obras de Bernat Vivancos, Josep Ollé, Anna Campmany y Gabriela Ortiz, entre otros. Julia Sesé, directora.
El Petit Palau convocó el pasado sábado a la élite coral de la institución para una variada selección de obras de compositores de la llamada generación C –“compositores, corales, catalanes y contemporáneos”–, en un programa a capella que pretendía hermanar este repertorio con una de las compositoras del momento, la mexicana Gabriela Ortiz. La compositora mexicana, residente esta temporada en el Palau de la Música Catalana, atraviesa un periodo de acercamiento a nuestro país que coincide con un momento de máximo reconocimiento internacional, con tres Grammys recién obtenidos por su álbum Revolución diamantina, fruto de una estrecha colaboración con Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles. Sin extenderse en los preámbulos, aunque muy a propósito, conviene recordar el destacado concierto que el maestro venezolano dirigió hace dos temporadas al frente de dicha orquesta en el templo modernista, donde se interpretó Altar de cuerda, con María Dueñas como solista; una cita estelar que, de algún modo, anticipaba la actual etapa de la compositora mexicana en Barcelona.
En cuanto a lo que nos ocupa, su residencia esta temporada en la institución catalana, diversas formaciones como la Orquesta Sinfónica del Vallés, revisitan a lo largo del curso títulos de su producción reciente, junto a varios estrenos, como Mujer ángel para cuarteto de cuerda, presentado el mes pasado. En este contexto, la música coral no podía quedar al margen de estos compromisos, y el destacado Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana dio luz al esperado segundo estreno de la compositora, Mujer pájaro.
La obra, tal como explicó micrófono en mano, bebe de una fuente pictórica –el acrílico sobre tela Mujer, pájaro, estrella– y de diversas fuentes literarias de distintos orígenes e idiomas (farsi, catalán, español e inglés), todas ellas relacionadas con las aves. La pieza busca reflejar la paradoja que vincula al ser humano con estos animales e invita a reflexionar sobre la amenaza que sufre el medio ambiente. La compositora centra además su atención en especies de aves extintas –en latín–, desaparecidas por la expansión humana, en una obra de cierta envergadura, de texturas variadas y secciones contrastantes, con pasajes exigentes donde el diapasón se convirtió en un aliado clave para los “guías” del coro.
Las secciones “científicas”, por llamarlas así, en las que la compositora aborda las especies extintas de aves, parecieron discurrir, a ratos, bordeando la onomatopeya y, en otros momentos, articulándose a partir de una narrativa basada en el destino histórico de esas aves, que finalmente desaparecieron. Aunque afloraron materiales sugerentes, sin el adecuado contexto bio-paleontológico, pudo resultar difícil para el espectador asimilar la retórica musical contenida tanto en el primer como en el segundo caso, dada la variopinta creatividad de la mexicana, al no quedar del todo claros tales criterios. Aun así, las secciones de los “rálidos” –familia de aves pequeñas y medianas– y las “pardelas” destacaron por sus complejas e interesantes harmonías.
Textos de Al din-Attar (1145-1221), Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), Rafael Alberti (1902-1999), Alejandra Pizarnik (1936-1972) y Ramon Xirau (1924-2017) fueron columna vertebral de la obra, cuya primera escucha esboza una pajarera algo desordenada e irregular, aunque llena de sorpresas llamativas que mantienen la escucha atenta. Las complejas texturas resultantes y la intrincada prosodia musical hicieron que el programa en mano –es decir, ”en smartphone”– fuera indispensable para comprender el texto, y no perderse en el exótico aviario, incluso, tanto en los versos de Alberti y Xirau como del resto. En cualquier caso, Julia Sesé lideró la expedición sin perder el norte, a pesar de las dificultades técnicas, y el conjunto afrontó el glorioso final, en el que Ortiz despliega una gran paleta colorista que barniza los versos de Xirau. Al margen de gustos, puede decirse que Mujer pájaro es una obra que parece desbordar las limitaciones de la forma e incluso del texto; una pieza que anhela libertad y que busca con toda su fuerza, querer huir de toda jaula.
Como cierre del programa, Sesé y los cantantes abordaron el arreglo coral de su Kauyumari, originalmente concebido para gran orquesta y estrenado en 2021 por la LA Phil, en una interpretación que mantuvo el entusiasmo hasta el final y no evidenció signos de fatiga. Partiendo de que la adaptación no explotó al máximo las posibilidades del coro –algo comprensible tratándose de una versión– y de que sus exigencias técnicas, junto con su ámbito tonal, la convierten en una obra relativamente accesible para muchos coros, el resultado cumplió con creces su cometido. El programa se despidió con un carácter marcadamente positivo y festivo, sostenido por el notable impulso rítmico de los bajos y la implicación del resto de las cuerdas, con especial mención a las sopranos.
Antes, el conjunto volvió a abordar obras de Vivancos, y Ollé –compositor invitado en la presente temporada–, en este caso, una muy satisfactoria Escil·la del ciclo Cançons d’Ariadna, basadas en Salvador Espriu; y una Al principi tot era el vent, poema de Enric Casasses, obra de gran sensibilidad armónica y melódica. Si jo oblidés ma cantera y Aquesta remor que se sent..., obras de Anna Campmany y Carles Prat, respectivamente –ambos cantantes del conjunto– también fueron platos sugerentes de este menú coral, que también contó con obras de Bernat Giribet – Madrigal– y Xavier García Cardona, Així com cell que es veu prop de la mort, una interesante propuesta bañadas en reminiscencias dóricas basadas en un antiquísimo texto de Ausiàs March.
Una réplica parcial seguirá al presente concierto en este último tramo de marzo, en que el coro una vez más demostró su excelente estado de forma antes de Pascua, cerrando con buenas sensaciones este interesante capítulo de La Casa dels Cants.