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Fiorenza Cedolins: "Renunciar a la madurez y a la experiencia de una cantante es absurdo"

Fiorenza Cedolins regresa al escenario del Gran Teatre del Liceu doce años después de su última aparición como Tosca. En esta ocasión es con Aida, pero no en el rol de la soprano protagonista sino en el de uno de los más grandes papeles de la literatura operística para mezzosoprano, Amneris. De esta transición hacia nuevos repertorios, de su particular concepción de tan complejo personaje y de algunos tabúes respecto a las mujeres en el mundo de la ópera habla en esta entrevista con Platea Magazine.

En los últimos años se ha ganado un gran prestigio como docente y no para de impartir cursos y clases magistrales por todo el mundo, pero ¿dónde tiene el cuartel general actualmente Fiorenza Cedolins?

¡En la maleta! Ahora en serio, desde 2010 nos instalamos mi marido y yo en Lugano y tenemos la nacionalidad suiza. Un lugar precioso en el centro de Europa y bien comunicado, lo cual es importante para mantener mi actividad regular. Dar clases en el Conservatori del Liceu en Barcelona, impartir cursos en una academia de alta especialización en Turín. También ofrecer master class por todo el mundo, ahora especialmente en China, donde hay un gran interés por el canto lírico. 

Y ahora, tras más de diez años, vuelve a pisar el escenario del Gran Teatre del Liceu. Su última actuación en este teatro fue en 2012 cantando uno de sus roles más emblemáticos, Tosca. La gran sorpresa es que ahora reaparece en un título como Aida, pero en el registro de mezzosoprano y encarnando ni más ni menos que un rol como el de Amneris.

Si, supone un gran desafío para mí. He querido hacerme este regalo, aceptar esta propuesta en un momento muy especial tanto de mi vida como de mi carrera. Acabo de cumplir sesenta años, un aniversario importante en el que uno tiende a hacer balance vital, tanto del pasado como del futuro. Además, el próximo año, en 2027, hará cuarenta años de mi debut profesional. Era muy joven, tenía apenas veintiún años cuando tuve la oportunidad de empezar a conocer esta profesión desde dentro. Aún era estudiante y cantaba en el coro de una sociedad lírico-filarmónica en Trieste cuando me registré como profesional. Ahí tuve la fortuna de coincidir con personalidades como Gian Carlo Menotti, que vino a dirigir la escena en una producción de Parsifal y también con grandes cantantes y directores, lo cual fue una gran base formativa para mí. 

Por todo esto, y volviendo a Amneris, agradezco mucho que la dirección del Liceu haya pensado en mí para este rol y me lo haya ofrecido. Un papel que supone un paso adelante en lo que considero la evolución natural de una cantante. Pasar de los roles de soprano spinto que he interpretado durante toda mi carrera a lo que yo considero repertorio de soprano falcon, es decir papeles que requieren un cierto peso vocal, espesor en el registro grave, pero también gran capacidad para el registro agudo. No es algo nuevo para mí porque durante mi época de estudiante y hasta los veinte años mis profesores siempre tuvieron la duda de si era una soprano spinto, falcon o incluso mezzosoprano. Mi debut en un rol protagonista fue con Santuzza, de Cavalleria rusticana y los Turiddu de aquellas funciones no tenían precisamente voces pequeñitas. Eran ni más ni menos que Giorgio Merighi y Nicola Martinucci. 

Podríamos decir que, de natura, la mía era una voz híbrida y, por tanto, esta evolución con el paso de los años es bastante natural. Hace unos cinco años me decidí a dar definitivamente ese paso. Fue con la Princesa de Éboli, del Don Carlo y quedé muy satisfecha, como también con La mort de Cléopâtre, de Berlioz. Ahora, creo que en el momento adecuado, llega este desafío en un teatro tan importante como el Liceu y puedo asegurar que voy a poner todo mi empeño y aportar mi experiencia para servir un papel como Amneris del modo más interesante posible. Será una prueba interesante para comprobar si es una vía por la que puede evolucionar mi carrera en los próximos años.

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Teniendo en cuenta esa transición hacia nuevos repertorios y teniendo en cuenta su gran experiencia, ¿podría explicar cuál ha sido su método y el proceso para preparar un papel como Amneris?

Es una pregunta interesante. Hay dos tipos de acercamiento a un nuevo papel, uno estrictamente técnico y otro básicamente interpretativo. Des del punto de vista técnico parto de la base de que poseo todas las notas que requiere el personaje, es decir que no hay problemas extremos a resolver en cuanto a tesitura. Como dije, los graves los tengo de natura y, en cuanto al agudo, un si bemol no me plantea problemas. Así que ese aspecto no me preocupa. Para mí, el elemento técnico a trabajar ha sido el pasaje central, es decir la zona del Mi y el Fa. Es una franja que, si no se ejecuta bien técnicamente puede acabar siendo agotadora en lo vocal. La he ido consolidando progresivamente durante casi un año.

Los primeros días practicaba durante solo diez minutos, poco a poco y centrándome en aquellos pasajes que me eran más incómodos. También he escuchado a otras cantantes de características similares a las mías de falcon para observar desde qué posición emitían esos pasajes que pueden ser más inestables. Tras siete u ocho meses de trabajo he ido encontrando ese punto de estabilidad, el equilibrio entre el apoyo y los registros de cabeza y mixto en la zona de pasaje. No de pecho, porque utilizar el registro de pecho en esa zona tan alta es lo que a menudo acaba destruyendo una voz. Mis objetivos han sido consolidar esa zona para ser capaz de traspasar una orquestación tan densa como la de Aida, mantener la homogeneidad del color en todos los registros para desplegar toda la belleza de la voz y el fraseo.

"He querido hacerme el regalo de debutar Amneris en un momento muy especial, tanto de mi vida como de mi carrera"

Amneris es uno de esos personajes que toda cantante sueña con interpretar algún día. Desde su punto de vista, ¿qué es lo que lo hace tan fascinante y cuál es su visión de él?

Creo que lo que convierte Amneris en un personaje tan fascinante es sobre todo la gran escena del juicio que, desde un punto de vista musical, vocal y dramático es absolutamente extraordinaria. Es una de esas creaciones geniales de Verdi en la que un personaje, progresivamente, va adquiriendo contornos gigantescos.

Mi percepción del triángulo que forman Amneris, Aida y Radamés es que Amneris, obviamente, está enamorada de Radamés, pero también profesa un amor diría que un tanto ambiguo por Aida. No un amor explícito -en tiempos de Verdi la censura estaba muy presente- pero tanto en el texto como en la música percibo no solo un afecto digamos sororal, también una atracción de Amneris por Aida. Eso explica que la reacción de Amneris sea tan feroz, porque se siente traicionada por dos personas a las que amaba y en las que confiaba. Esa es la mayor traición que uno puede sufrir y lo que la hace enloquecer. No creo que sea una mala persona.

Interpretarla simplemente como una vulgar malvada es una visión grosera y superficial del personaje. Son las circunstancias las que la llevan a actuar como lo hace. Es una mujer herida y creo que, más que por Radamés, por Aida a la que ha acogido y ama. Aida no es una esclava cualquiera, es una esclava privilegiada con la que ha establecido una especial intimidad. Además, creo que la relación entre dos mujeres que se quieren al final es más profunda de la que puede llegar a existir entre hombre y mujer pues hay una sintonía mucho mayor.

En cuanto a Radamés… me parece un oportunista, un arribista que antepone a todo su carrera. Es significativo que sus primeras frases hagan referencia a ello (“Se quel guerrier io fossi”) antes que a su amor por Aida. Otra pista de su personalidad es que en cierto modo flirtea con Amneris porque sabe que ella es poderosa y puede ayudarle en su carrera. Es un manipulador que juega con la vida de las personas, de estas dos mujeres. Todos estos componentes son los que provocan que este triángulo sea tan fascinante y que la reacción de Amneris, por más violenta, sea muy humana. No es una niña a la que han arrebatado un juguete, es una mujer herida en lo más profundo de su ser.

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¿Esa visión tan interesante del personaje coincide con la de Shirin Neshat, la directora de esta producción?

Estamos hablando de una producción ya existente. Quiero decir que no se trata de un proceso creativo desde el inicio, pero he hablado mucho con Shirin y le he expuesto mis ideas sobre el personaje.

¿Ha sido receptiva?

Mucho. Ha sido muy amable, siempre disponible y me gusta mucho su concepto dramatúrgico. A mí me gustan las producciones digamos historicistas -término que prefiero a tradicionales- siempre que estén bien hechas. Producciones que se centran exclusivamente en la obra en sí. Pero también entiendo y comparto que el teatro debe reflejar la contemporaneidad y mirar al futuro. Una vez más, siempre que lo hagan de manera inteligente. Lo que he visto hasta ahora de esta producción me parece interesante porque todo lo que sea reflejar la situación intolerable de las mujeres en países donde sus derechos son pisoteados o que directamente ni existen me parece necesario. Es una vergüenza para la humanidad. Por eso, que haya puesto el foco en ese tema a través de una ópera tan popular como Aida me parece muy interesante. Además, estéticamente la propuesta es muy elegante. Tengo muchas ganas de empezar mis funciones.

"En esta profesión existe un doble tabú sobre la edad de las mujeres, yo siempre he dicho mi edad abiertamente y sin complejos"

Revisando los pormenores de su carrera hay un aspecto que no deja de sorprender. Hace unos diez años y en muy poco tiempo su habitual presencia en los grandes escenarios se redujo considerablemente. ¿A qué se debió? 

La verdad es que yo tampoco me lo explico. De repente empecé a recibir menos propuestas. Supongo que han podido influir varios factores. Uno podría ser el tema de la edad. Estamos en un mundo en el que existe una obsesión enfermiza por la juventud y la novedad. También han podido influir aspectos del mercado, el hecho de que yo nunca he tenido una agencia de representación. Por otro lado, nunca he sido una persona especialmente diplomática y siempre he dicho lo que pensaba, la cual no siempre gusta. No sé decirte un motivo concreto porque creo que vocalmente aún tenía mucho que ofrecer. 

Es una lástima, porque desde mi punto de vista usted es una de las últimas sopranos que están directamente con una gran tradición que parece estar extinguiéndose.

Le agradezco el comentario, para mí es un cumplido extraordinario. Me gustaría, si me lo permite, ahondar en un tema que está relacionado con la pregunta anterior que considero que es muy importante y del que nunca se habla.

Adelante, por favor…

En esta carrera, en lo que respecta especialmente a las mujeres, existe un doble tabú sobre el que se habla poco o nada en este tipo de entrevistas. Uno de ellos, evidentemente, es el tema de la edad. Muchas cantantes se quitan años por ese motivo, lo cual me parece patético. Yo siempre he dicho mi edad abiertamente y sin ningún problema. Esta sociedad nos impone unos modelos, una especie de búsqueda de la juventud eterna que lleva a mucha gente a no vivir de una manera serena el paso del tiempo. Eso lleva a obsesionarse de manera exasperante por la forma física, a utilizar los fármacos y a la cirugía. Es necesario entender que envejecer es algo normal, el proceso natural de la vida. Todos hemos sido jóvenes, inexpertos y estúpidos. Cuando pienso como era en mi adolescencia… El paso del tiempo te aporta madurez, aprendes a tomar las decisiones adecuadas, lo cual sin duda es una gran ventaja. Es algo que la sociedad debería respetar. Lo que no puede ser es que a una mujer de cincuenta años se la considere vieja. Yo he tenido la desgracia de escuchar a agentes y programadores decir “esa cantante ya tiene cincuenta años, no me interesa”. Eso no solo es injusto de por sí, si no que, además, una cantante con buena técnica y salud, a esa edad puede estar en la máxima plenitud. Renunciar a esa madurez y experiencia es absurdo.

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