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Bejun Mehta MarcoBorggreve

 

Bejun Mehta: "Los contratenores somos mucho más que una moda"

Al hio de su reciente visita a Barcelona, para participar en las funciones de Rodelinda en el Liceu, tuvimos ocasión de charlar con el contratenor Bejun Mehta. Es uno de los mejores representantes de esta vocalidad hoy en día, si bien tiene pensado tomar también la batuta y seguir los pasos de su tío, el director Zubin Mehta. Conversamos con él acerca de su último CD, su repertorio por venir y sus compromisos más inmediatos. 

Felicidades por su última grabación, el cd “Cantata” editado por Pentatone, porque es realmente hermosa. 

Muchas gracias, creo que es lo mejor que he grabado hasta la fecha.

Muy espiritual, ¿se considera una persona espiritual? ¿Cúanto de espiritual como persona hay en Bejun Mehta como músico? ¿Es usted religioso?

Creo que el músico construye lo espiritual, como comento en el libreto del cd en un artículo que titulo “Espiritualidad humanista”. La música sería mi iglesia. Más que creer en una religión específica, el ser músico me aporta mi propia espiritualidad. El hecho de cantar, incluso de calentar la voz con escalas, te conecta con el mundo sensorial y musical, es algo que te eleva y te conecta con ese yo espiritual. La voz nos conecta con nuestro yo interno. Precisamente por eso, cuando los cantantes no estamos del todo bien, la voz es lo primero que nos afecta, el estado de ánimo, todo nos afecta. Por eso cuando se dice que la voz es el instrumento más humano, valga la redundancia, es porque realmente lo es, sin ninguna duda.

Pero usted empezó tocando el chelo, ¿todavía lo toca?

No, ya no, pero lo toqué durante casi quince años.

¿Por qué eligió el chelo?

Porque amo su sonido, me recuerda al canto.

Es curioso que en la historia de Cataluña, seguramente los dos músicos más internacionales y relevantes han sido dos chelistas: Pau Casals y actualmente Jordi Savall, como músico de viola de gamba que no deja de ser el antepasado del chelo. ¿Qué le dicen estos dos músicos?

¡Precisamente! El aspecto más destacados de ambos como ser humano fue y es su espiritualidad, su seña de identidad primera como músicos. ¡Grandes humanistas! 

Mucha gente todavía no lo sabe, o no conocen su faceta como director musical, pero en su canal YouTube, tiene un video explicando porqué ha vuelto a la dirección musical, una faceta suya como músico con la que empezó desde joven. En el punto actual de su carrera, ¿cómo siente esa llamada? Quizás de aquí cinco o diez años lo veremos al podio para dirigir ¿una Rodelinda por ejemplo?

¡Seguro! De hecho espero que sea antes de cinco años…

¡Vaya! ¿lo tiene quizás ya agendado?

No todavía…pero estoy buscando dónde será el lugar ideal para hacerlo. De hecho empecé dirigiendo desde muy joven en la Universidad y fundé mi propia orquesta, pero el descubrimiento de mi voz adulta me llevó a cantar, una opción de la que por supuesto no me arrepiento y estoy muy contento de haberlo hecho. Pero sabía que mis ganas de dirigir volverían tarde o temprano, y hace dos o tres años, me vino de la manera más fácil y orgánica. Me invitaron desde la Dresdner Philharmonie, donde fue artista en residencia en la temporada 2016/17, me volvieron a invitar y una cosa ha llevado a la otra. Ahora tengo conciertos pendientes en mi agenda con la hr-Sinfonieorchester, la Bochumer Symphoniker, o la Kammerakademie Potsdam, excelentes orquestas con las que puedo desarrollar mis dos facetas como cantante y como director musical. Desde fuera puede parecer, para los que no me conocen realmente, que estoy haciendo algo nuevo, pero para mí es lo más natural del mundo, volver a mis esencias como músico. Para mi es muy importante en mis casi veinte años de carrera, el conocimiento adquirido, los mecanismos internos de esta profesión, pero ser consciente a la vez que uno sabe y ha aprendido mucho, pero no lo sabe todo. El hecho de volver a dirigir, me saca también de mi zona de confort como cantante, me estimula y me ofrece nuevos retos. 

Y usted quiere vivir esos nuevos retos como director musical.

Exacto, estas demasiado confortable como artista no es bueno, uno ha de sentirse retado, vulnerable, aprender y crecer. Como las perlas de una ostra, que comienzan siendo simples granos de arena y con el paso del tiempo la perla se va construyendo. Es un proceso que puede ser duro, pero muy reconfortante. Tampoco creo en esa aseveración que dice que un pasado trágico es la mejor escuela para un artista, pero si creo que estar demasiado apoltronado no es bueno. 

Volviendo a sus roles. ¿Es Bertarido de Rodelinda su rol favorito?

Es un rol que amo, es muy cercano a mi, me siento muy identificado con el. Lo comprendo, actúo como el pero no siento que interpreto como cuando me toca ser un tirano inhumano. Con Bertarido y su historia, su amor incondicional por Rodelinda, su anhelo constante, el hecho de estar separado de lo que más quiere, es algo que siento muy propio. De hecho los artistas que viajamos tanto, que tenemos a los que queremos constantemente lejos de nosotros, sabemos lo que es ese sentimiento perfectamente. A nadie le gusta estar lejos de los suyos mucho tiempo. 

Cuando por ejemplo canto Dove sei, amato bene, delante de miles de personas en el teatro, da igual el idioma del espectador, estoy preguntando “¿Donde estas mi amor?”, y sientes como instantáneamente el publico conecta contigo, porque ¿quién no se ha preguntado eso o se lo pregunta? 

Y tiene algún momento favorito de la ópera. ¿Algún aria?

Me gusta su arco como personaje, como se desarrolla durante toda la ópera. Empieza con lamento, elegíaco y arcádico pero acaba con el Vivvi tiranno, después de casi tres horas y media. Supone un viaje largo y una evolución que pide muchos colores y expresión. Más que en el rol de Orlando por ejemplo, otro rol que conozco bien. 

De hecho el rol de Bertarido fue compuesto para Senesino por Händel, el mismo castrati para el que escribió Giulio Cesare, y no pueden ser dos roles más contrapuestos. ¿Cómo los vive y los interpreta? Usted va a cantar además Giulio Cesare en una nueva producción firmada por Robert Carsen que se estrena el próximo octubre en La Scala de Milán. 

Bueno eso es algo común en Händel. Le gustaba contraponer caracteres y personajes. Cleopatra es una reina ambiciosa y superficial que usa el amor como beneficio propio, en cambio Rodelinda, ambas reinas, tiene una escritura musical que transmite el verdadero y puro amor que siente por Bertarido. Es una habilidad que tenía Händel y una característica clave, un sello propio. 

Volviendo a su faceta como director musical. Imaginemos que soy el director artístico, por ejemplo, del Festival de Glyndebourne y le ofrezco elegir de dirigir su primera ópera allí. ¿Cúal elegiría?, ¿Rodelinda quizás?

Me encantaría dirigir Rodelinda por supuesto, pero también otros títulos. Si tengo claro que sería con una ópera de Händel por eso. Pero una de las cosas que me encantaría dirigir es por ejemplo la versión de Claus Guth del Messiah. Esa combinación de solos y coro, me interesa muchísimo.

La visión psicológoca de Guth que ha hecho de Rodelinda, ¿cree que es la clave del éxito de esta producción? Cómo valora las producciones modernas o clásicas de las óperas barrocas.

No creo que lo importante sea si son basadas en un punto de vista histórico o contemporáneo. Lo importante es el concepto y que no sea incongruente con los colores de la partitura y cómo define a los personajes. Puede ser una producción clásica y no casar para nada con la música que define a los personajes, o ser moderna y adecuarse con los colores de la partitura. Esta idea del concepto y su relación directa con la música es lo que más buscan sobretodo los intendentes artísticos de los teatros hoy en día. Y si, en la Rodelinda de Claus Guth, la interpretación teatral y psicológica de la historia es su gran éxito. Claus tiene ese don, esa capacidad de introducir un elemento, como aquí el protagonismo del hijo de Rodelinda y Bertarido, que no tiene escritura musical, y transformarlo en elemento esencial de la trama. De hecho esta capacidad de Guth la lleva a extremos todavía más bizarros como por ejemplo en su Messiah, mucho más bizarros que en esta Rodelinda. Esta habilidad de Guth de llevar el pathos de la obra con ideas tan aparentemente lejanas a la trama musical es de las cosas que más me gustan de su trabajo, y por eso participo en tantas producciones con su firma. 

¿Cómo conlleva participar en una producción cuyo sentido u orientación no comparte?

Bueno eso por suerte me pasaba al inicio de mi carrera, cuando no podía elegir con quien trabajar. Pero uno toma notas de con quien le gusta trabajar y con quien no querrá repetir. Estoy en un punto que conozco más o menos a todos, y todos también me concoen, ambos podemos elegir. Uno se puede equivocar no obstante y tampoco pasa nada.

¿Qué opina de esta revolución de los contratenores, una tesitura y unos cantantes que parecen vivir su gran momento hace poco más de dos décadas? De hecho usted ha crecido con su carrera durante esta explosión.

¡Y empezó antes de que empezará yo como contratenor! Recuerdo en los finales de los noventa el boom increíble en los Estados Unidos.

Cantantes como David Daniels por ejemplo.

Fue leyendo una entrevista suya en donde hablaba de como encontró su verdadera voz, cuando me pareció que estaba leyendo mis propias vicisitudes. No conocía a Daniels ni lo había escuchado nunca antes, pero esta lectura de su lucha por encontrar su propia voz lírica me hizo automátiocamente un clic en mi cabeza, me di cuenta que no era el único con ese problema. Y me sirvió para decidir que hacer con mi voz. Años después coincidimos en una misma ópera, de hecho el como Bertarido y yo como Unulfo ¡en una Rodelinda!, coincidimos en algunas óperas más por supuesto.

Y cómo ve a las nuevas generaciones de cantantes contratenores. Parece que hoy en día están más preparados técnicamente, o más conscientes del mercado de voces y el estilo. ¿Lo ve usted así? 

Para mi esta pregunta es algo capciosa porque hablar de los compañeros siempre es complicado. Es cierto que las nuevas generaciones nos ven a David Daniels, Brian Asawa o a mi mismo como modelos que hemos abierto un camino. Y en el sentido que ya no luchan por encontrar su propia voz, van directos a probar como contratenores, sin luchas internas de soy tenor pero no puedo con la tesitura, o me creo barítono pero no puedo cantar como tal, porque entienden que en el cambio de voz la opción de cantar como contratenor es igual de válida que con las demás tesituras, en eso han ganado tiempo y normalmente no han de pagar ese peaje. En lo que personalmente me decepciona algo es que todavía están lejos de entender que cantar como contratenor es más que una moda. No es cantar con cierto falsete y parecer modernos, preocuparse de lo cool que parecen, estos contratenores fashion, que en realidad son tenores o barítonos que parecen querer jugar cantar con falsete y parecer lo que no son. 

¿Pero cree que en esos casos la carrera les puede durar realmente hoy en día?

En lo que a mi concierne esto provoca una confusión muy grande entre el público, porque entonces se preguntan porque unos contratenores suenan tan bien y en estilo y otros supuestos contratenores suenan tan ridículos. Las sopranos, pueden ser buenas o malas, sonar bien o mal, pero sabemos que son sopranos, pero con los contratenores la confusión aquí es total, y esto es un problema también para la industria. 

 

bejun cantata

 

¿Puede ser que lo artificioso de la técnica del contratenor, con un sonido que puede resultar extraño para los no habituados, confunda más al público?

Creo que la base de una buena técnica está en el belcanto, tener esa escuela hará que el el cantante cante bien y llegue al público, sea tenor, contratenor o mezzo. El belcanto como base es la clave. Si la técnica es artificial, el sonido será artificial, si la técnica es la correcta el sonido será natural. No hay misterios con la voz del contratenor, la escuela del belcanto es para todos. 

¿Qué opina de los compositores contemporáneos que escriben directamente para la voz de contratenor, como George Benjamin o Thomas Ades? ¿Cree que hay una especial conexión con la música contemporánea y la tesitura de contratenor?

No creo que sea más que una normalización de la voz de contratenor, me refiero que más que haber una conexión especial, es el hecho de coger la paleta de la tesitura del contratenor como cualquier otra y escribir para ello. No se ve ya un contratenor como algo exótico. Estoy muy contento de que George Benjamin haya escrito obras como Writing on skin, quería usar el color del contratenor en relación al niño o al ángel, en ese sentido no es un uso nuevo sino que viene de una tradición muy asentada. Lo que si sería novedoso, es que se escribiera un rol para contratenor de tesitura central en una obra moderna, sin caer en la tradición de su uso como voz especial que lo encasilla de alguna manera. Como en Bertarido que es un hombre que ama, sufre y reclama su amor como cualquier otro. Ese sería el siguiente paso y reto en la música moderna, el uso de la voz del contratenor sin artificios que justifiquen su color, que se use todo su registro y posibilidades como una voz más del espectro vocal. 

Interesante, el guante queda lanzado.

Usted es un músico muy completo, de hecho su renovada inclinación por dirigir así lo evidencia. ¿Se ve dirigiendo también repertorio fuera de su especialización como cantante? No se, por ejemplo ¿una Die Walküre de Wagner?

Me gustaría de momento centrarme en el repertorio barroco, clásico y el primer romanticismo, no se lo que me depará el futuro, de momento no me veo dirigiendo unos Gurrelieder por ejemplo. 

Ahora mismo quiero quedarme ahí.  En unos diez años ya veremos. Tampoco creo que un artista como yo que viene del barroco se haya de quedar como músico con el concepto de dirigir siempre con orquestas especializadas en cierto repertorio. Creo que precisamente con mi experiencia, puedo aportar lecturas interesantes del barroco o el primer clasicismo con grandes orquestas sinfónicas. Creo en poder aportar el espíritu del barroco con lecturas desde orquestas modernas, que es exactamente lo que estoy haciendo ahora como director. 

¿Qué opina de figuras como René Jacobs, un ex contratenor ahora reputadísimo director musical, reconocido por su refrescantes lecturas y sello propio? ¿Es para usted un modelo o referente? Usted además ha trabajado mucho con Jacobs.

Es un gran genio, es una inspiración para mi por su seriedad y detallismo con las obras, por la profundidad de sus lecturas. Eso es fantástico, pero el hecho de que haya sido contratenor y ahora sea director creo que no es más que una bella coincidencia.

Volviendo a sus nuevos retos como cantante. ¿Qué nuevos roles y nuevas óperas tiene en el horizonte?

Hay todavía dos nuevos roles que no he interpretado y que tengo in mente. Uno es el Rinaldo händeliano, mucha gente me pregunta ¿cómo es posible que no lo haya cantado antes?. Simplemente las cosas se han dado así, pero ahora lo tengo muy presente y con ganas de incorporarlo en mi repertorio como uno de los grandes roles de mi cuerda. Creo que sería una pena el día que acabe mi carrera como cantante si no lo he interpretado antes, está entre mis primeras prioridades ahora mismo. Otro también sería el Arsace de la Partenope de Händel, un rol precioso en una ópera muy hermosa que todavía no se conoce bien y que es además una ópera cómica.

¿Los tiene agendados ya?

No todavía, pero estamos en ello. Ah y hay otro rol al que no he podido cantar todavía y que es Tamerlano, pero no como el propio Tamerlano que si he cantado por ejemplo en el Teatro alla Scala y que tengo pensado hacer un tour con Harry Bicket, sino en el rol de Andronico. Es un rol muy atractivo que me permite ver desde otro punto de vista el Tamerlano de Händel, además tiene una música muy atractiva -fue escrito para Senesino- y que por la razón que sea nunca nadie me ha pedido que lo cantara. La gente me conoce por el protagonista y no me preguntan por este rol y me encantaría hacerlo.

¿Algún Britten quizás?

He cantado Oberon, pero no es un rol que me pidan mucho, además es un rol corto que no canta mucho, unos quince o veinte minutos y poco más.

Par acabar, se que le gusta hacer cocteles en sus ratos libres. Si tuviera que hacerle un coctail a Rodelinda, ¿qué coctail le prepararía?

(Risas, pensativo) Para esta Rodelinda, pensando en Lisette Oropesa como Rodelinda, sería algo con picante, algo con un poco de pimienta o un toque de aceite de chile en un vodka por ejemplo, ese sería el gusto para el personaje en este rol particular y pensando en Lisette.

¿Y para Bertarido?

Bueno, ok, a ver, este es más fácil porque sería algo como para mi mismo. Como tomarme uno de mis cocteles favoritos. Sería algo como un French gin gimlet, con un pequeño toque de St. Germain y preferiblemente con Monkey 47 Gin.

¡Lo tiene clarísimo! (Risas) Que le aportan los cocteles, ¿es solo un hobbie, una manera de desconectar?

Bueno me viene de que me gusta cocinar y jugar con los ingredientes. En la cocina y en los cocteles el balance y la proporción son claves, como en el canto. 

Acabemos con otro coctail, si se pudiera ir de copas con Händel y quisiera prepararle un coctail para el, ¿cúal sería?

Oh, Dios, no tengo ni la más remota idea, nunca lo he pensado… a ver, sería algo con clara de huevo y brandy. Pero lo que más me gustaría, después de que el y yo nos hubiéramos tomados más de una copa, sería preguntarle: “Georg, tienes que contármelo ¿qué pasó con Senesino en los ensayos del Orlando? Y esa famosa disputa, ¿es cierto que lo intentaste tirar por la ventana?. Jajaj.   

 

 

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