© Roger Lleixà

Salvados del naufragio

Torroella de Montgrí, 09/07/25. Auditori Espai Ter. Pergolesi: Stabat Mater. H. Purcell: Dido and Aeneas. Hannah Fraser-Mackenzie, soprano. Andrew Davies, baríton. Eloise Irving, soprano. Laura Moretto, soprano. William Towers, contratenor. William Searke, tenor. Armonico Consort. Christopher Monks, dirección musical.

Un motivo temático muy recurrente en la ópera barroca era el del naufragio. Antonio Vivaldi, por ejemplo, escribió algunas de sus arias más célebres a partir de esa fórmula, la de un marinero que trata de sobrevivir a una violenta tormenta, metáfora de un dramático conflicto interior. Ese escenario permitía al cantante de turno, normalmente un castrato, desgranar un desenfrenado virtuosismo que fascinaba inevitablemente al público. La referencia histórica viene al pelo para calificar la primera parte del concierto ofrecido por el conjunto especializado en repertorio barroco Armonico Consort en su presentación en el Festival de Torroella Montgrí. No hubo virtuosismo ni fascinación en este caso, simplemente un naufragio musical en toda regla. Afortunadamente, su prestación en la segunda parte, mucho más aseada, permitió llegar a la orilla con cierto resuello, pero está claro que la actuación del conjunto inglés no estuvo a la altura del impresionante cartel que ha presentado este verano el certamen ampurdanés.

ArmonicoConsort_Torroella25_RogerLleixa_3.jpg

Creado en 2001 con la idea de abordar repertorio del renacimiento y barroco desde una perspectiva desmitificadora, incluso lúdica, este conjunto instrumental y coral se ha labrado cierto prestigio en el panorama británico e internacional. Especialmente gracias a una celebrada grabación de Dido and Aeneas, la ópera de Henry Purcell con la que cerraron el concierto aquí comentado y que abrieron con otro hit del barroco, el célebre Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi. Está claro, visto lo visto y repasando su currículum, que la música inglesa es el punto fuerte de Armonico Consort, porque el rendimiento de la formación en la obra del italiano fue a todas luces insuficiente. Insuficiente en el aspecto técnico, con problemas de afinación estentóreos, especialmente por parte de un primer violín que tuvo una noche especialmente desafortunada. Ni él ni el director del conjunto desde el clavicémbalo, un Christopher Monks ajeno a la tormenta, parecieron percatarse del desaguisado que se estaba perpetrando pues en ningún momento se plantearon revisar la (des)afinación del conjunto. Un conjunto, para más inri, reducido al mínimo en una obra de marcado carácter instrumental como la de Pergolesi: dos violines, viola, violonchelo tiorba y teclado que sonaron monótonos y apagados en todo momento. 

Pero, más allá del aspecto instrumental, las aguas también anduvieron revueltas en la vertiente vocal. Ninguna idea mínimamente definida en cuanto a tono o expresividad se percibió en la lectura y dirección de Monks y eso se tradujo en que cada uno de los apenas correctos solistas vocales -Hannah Fraser-Mackenzie (soprano), Eloise Irving (soprano) y William Towers (contratenor)- cantó con planteamientos estilísticos y técnicos dispares. En definitiva, y por no hurgar demasiado en la herida, una interpretación de la obra maestra de Pergolesi lamentable desde cualquier punto de vista. Afortunadamente, el desatino se vio en parte redimido por una segunda parte completamente distinta. Ya los primeros acordes de la ópera de Henry Purcell sonaron con otro aire, con mayor seguridad y color, algo inédito en la primera parte. Si algo quedó claro, pese a que la discografía del conjunto incluye grabaciones de barroco alemán e italiano, es que en el repertorio inglés es donde Armonico Consort parece moverse con mayor seguridad.

ArmonicoConsort_Torroella25_RogerLleixa_4.jpg

El Dido and Aeneas que propusieron en ningún caso fue estelar en lo instrumental ni virtuoso en lo vocal, pero tuvo ciertos elementos de interés y, aquí sí, una concepción concreta y particular en su planteamiento. Fiel al discurso desmitificador comentado más arriba, Monk y los suyos parten de la idea de que la operita de Purcell, pese estar basada en un episodio de la Eneida de Virgilio, no es el dramón trágico con el que normalmente se la identifica, sino una obra ligera, una masque con un componente cómico e irónico considerable, protagonizada por personajes muy esquemáticos y un tanto ridículos en su toma de decisiones. Y no les falta razón pues, excluyendo el sorprendente y trascendente final con el lamento de Dido y el estremecedor coro conclusivo, el resto de la pieza mantiene, en general, un tono completamente distinto. No se puede olvidar, en este sentido, que el estreno de la obra se produjo en una escuela internado femenino en Chelsea. Así, la propuesta semi escenificada de Armonico Consort se caracterizó por esa vitalidad teatral tan inglesa, en este caso un tanto infantil, pero honesta, simpática y con un punto de autenticidad entrañable. El barítono Andrew Davies fue un Aeneas un tanto tosco, Eloise Irving una Belinda pizpireta y embrollona, más involucrada en lo teatral que en lo musical, y Hannah Fraser-Mackenzie una correcta Dido, pero su lamento estuvo a años luz de la expresividad requerida. Lo más destacable, la conjunción de las voces en las partes corales interpretadas por los mismos solistas.

Fotos: © Roger Lleixà