ABAO_Stuarda_26_E_Moreno_Esquibel_e.jpg 

Bel canto clásico

Bilbao. 17/02/2026. Palacio Euskalduna. Gaetano Donizetti: Maria Stuarda. Yolanda Auyanet (soprano, Maria), Maria Barakova (mezzosoprano, Elisabetta), Filip Filipovic (tenor, Roberto), Milan Perisic (barítono, Lord Cecil), Manuel Fuentes (bajo, Talbot) y Cristina del Barrio (mezzosoprano, Anna). Coro de Ópera de Bilbao (Esteban Urzelai) y Euskadiko Orkestra. Dirección de escena: Emilio López. Dirección musical: Iván López Reynoso.

Las andanzas de las reinas británicas fueron tema recurrente en las óperas del bel canto en general y de Gaetano Donizetti en particular, creando lo que hoy damos en llamar la trilogía Tudor, que consta de Anna Bolena, Maria Stuarda y Roberto Deveraux. La primera la pudimos disfrutar por última vez en otoño de 2022 y ha sido ahora el turno de Maria Stuarda. Es previsible que de inmediato nos llegue Roberto Devereux y así completemos el ciclo completo de las obras con las vicisitudes de las reinas y quienes les soportaban.  

Las tres óperas han sido títulos clásicos en sopranos de categoría indudable y así los nombres de Maria Callas, Joan Sutherland, Beverly Sills o Montserrat Caballé entre otras están indisolublemente unidos a la recuperación y consolidación de estos tres títulos en el repertorio. Así que ya sabemos lo que nos vamos a encontrar ante un título así: escenas de amor y celos, otras de honor y poder político y páginas para soprano –fundamental, que no exclusivamente- que permiten el lucimiento de la susodicha.

Por todo ello, cuando la protagonista de una función de Maria Stuarda termina siendo la mezzosoprano es que algo no ha terminado de cuajar. Y no es que Yolanda Auyanet no estuviera entregada, voluntariosa y tenaz en su empeño; de hecho, nadie puede poner en solfa su trabajo aunque algunas limitaciones empañaron una labor notable. Estas fueron una tendencia a perder el control de su agudo y ciertas dificultades en la gestión del fiato, sobre todo en la célebre página de la oración antes de la ejecución. Impecable, eso sí, en el lado dramático, con una imprecación a la reina enemiga de altos vuelos.

ABAO_Stuarda_26_E_Moreno_Esquibel_g.jpg

A otro nivel, Maria Barakova compuso una sólida Elisabetta, en un desempeño notable con una voz de fuste, de único color y con agudo más que solvente. Estamos ante una mezzo de fuste y nos hizo llegar durante toda su ejecución una seguridad y aplomo evidentes, además de transmitirlos en su interpretación actoral. El desamparado Roberto fue encarnado por un Filip Filipovic de voz  contundente y aunque estilísticamente podría pedírsele cierta gama de colores, nadie puede poner en duda que su voz, mientras se dedique a estos menesteres, es de calidad. Muy bien los tres cantantes restantes, en papeles menores: Manuel Fuentes dio empaque a un Talbot piadoso con una voz natural y de bello color; Cristina del Barrio dijo sus frases con suficiencia mientras que Milan Perisic dio a su Cecil un protagonismo infrecuente en un personaje tan desagradable.

ABAO_Stuarda_26_E_Moreno_Esquibel_h.jpg 

Impecable el Coro de la Ópera de Bilbao, con una intervención más que notable en la página del acto II, jugando con los pianos con dulzura y delicadeza. Aunque para algunos sea una mera anécdota constatar que el actual director, Esteban Urzelai, se queda a compartir los aplausos del público con el resto de los solistas. Finalmente, Iván López Reynoso llevó a la Euskadiko Orkestra con eficiencia; quizás en ocasiones había cierto exceso de volumen pero en términos generales podemos afirmar que la EO respondió a las exigencias de la batuta.

ABAO_Stuarda_26_E_Moreno_Esquibel_d.jpg 

La puesta en escena de Emilio López, coproducida por la temporada de Ópera de Oviedo y que podrá verse en octubre de este mismo año en el Teatro Campoamor, juega con el simbolismo de dos elementos constantes en la escenografía: las piezas de ajedrez que acompañan distintas circunstancias –las más obvias, las presencias de las figuras principales delante de las dos reinas o los peones trasladados por el coro- y una serie de figuras geométricas, paralelepípedos en concreto, que abren y cierran los distintos espacios. En claro contraste ante tanto abuso del ángulo recto, varías bolas del mundo que dan incluso un toque futurista ante la apertura del telón, al inicio de la función. La propuesta es sencilla, funcional y acompañada de un vestuario de Naiara Beistegi, un punto sofisticado y que cierra la función con un vestido rojo intenso que, emulando la sangre pronta a caer, adorna a Maria y la dota de una elegancia notable. 

Una vez más la asistencia de público fue más bien medida y en ningún caso puede hablarse de respuesta popular fervorosa. Auyanet recibió una ovación contenida mientras que los mayores  afectos fueron para la reina contrincante. Así, y a esperas de la presentación de la próxima temporada, despediremos la actual con el Andrea Chenier en la segunda quincena del próximo mayo.

ABAO_Stuarda_26_E_Moreno_Esquibel_b.jpg

Fotos: © E. Moreno Esquibel