© Jörg Simanowski
Requiem interruptus
Barcelona. 19/05/2026. Palau de la Música Catalana de Barcelona. Ciclo Palau 100. G. Verdi: Requiem. Eleonora Buratto, Elina Garanča, Benjamin Bernheim, Riccardo Zanellato. Orfeó Català. Dir. Cor: Xavier Pui. Sächsische Staatskapelle Dresden. Daniele Gatti, dirección musical.
Con un Palau de la Música Catalana a rebosar, y el ambiente de las grandes ocasiones, se ofreció una de las Misas de difuntos más célebres del repertorio, para algunos inclusive, la mejor obra de Giuseppe Verdi.
Tanto la calidad de la orquesta sajona, como la batuta de un director de la talla de Daniele Gatti y un cuarteto solista de referencia, preveían una noche para el recuerdo. Si bien el resultado fue más que estimulante, no acabó de ser la gran cita musical que muchos desearon.
Con una Eleonora Buratto de gran calidad vocal, aun con ciertos pasajes destemplados en el agudo, la gran clase y sensibilidad del canto del tenor Benjamin Bernheim, la perlada tesitura de una Elina Garanča de inexpugnable seguridad y un Riccardo Zanellato de voz menos presente y tremolo notable, el cuarteto vocal se plegó a la analítica lectura de un Daniele Gatti más circunspecto que expresivo.
La lectura general de Gatti sorprendió por su alejamiento operístico, en una partitura donde siempre está presente el eterno debate de su dramaturgia musical. La de un Verdi maduro que ya había completado casi todo su corpus, menos sus dos últimas óperas, tiene aquí el enfoque de escoger cómo transmitir un peso lírico de gran densidad.
Gatti desarboló el drama operístico para centrarse en los gritos y susurros existenciales de un compositor que se autodenominaba a si mismo agnóstico. Los grandes contrastes de la obra, de los susurros a los tutti, del inicio del Requiem al estallido celebérrimo del Dies irae, se fueron destilando con un grado de dinámicas y contención expresiva sin caer nunca en la espectacularidad de cara a la galería. Los acordes como martillos de la ira final no sonaron proféticos, más bien de humano temor a lo inevitable.

La Säschsische Staatskapelle Dresden, midió con germánico rigor los volúmenes, las densidades de la partitura con un sonido certero, pero más de tormento interior que de grito existencial. Las cuerdas, de gran tersura y colorido, no sobresalieron sin embargo, frente a la exigencia de los metales y los vientos maderas. La explosión de trompetería del Tuba Mirum, siempre un punto álgido de la obra, impactó con brillante incisión pero sin producir estremecimiento. Un sonido orquestal de calidad incuestionable al que le faltó mayor contraste entre las secciones y más incisión y colores.
Hay que alabar el gran cuidado siempre frente al cuarteto solista, sin tapar prácticamente nunca ninguna voz, en un gran alarde de acompañamiento vocal, donde cada tesitura pudo hacer gala de su color en una paleta donde sobresalieron la finura y rotundidad de Benjamin Bernheim, y la doliente expresión de Eleonora Buratto.
Elina Garanča fue menos rotunda en unos graves algo limitados de proyección que un centro y agudo nacarado, siempre limpio de emisión y gran presencia y homogeneidad (Liber scriptus). Su gran técnica y color empastó especialmente en el hermoso Recordare, junto a la pulposa voz de Buratto y por supuesto en un Agnus Dei de generoso lirismo conjunto.
Benjamin Bernheim pareció el mejor solista por estado de forma vocal, plenitud del sonido y seguridad en toda la tesitura. Con un agudo pletórico y unos piani de gran clase, sobresalió pese a ese timbre algo nasal tan caractaerístico de su instrumento. Hermosísimo su Ingemisco o el inicio del Ostias.

Riccardo Zanellato, quien sustituía al previamente anunciado Michele Pertusi, hizo anunciar cierta indisposición vocal para pedir la comprensión del público. Si bien la voz, por aparente cansancio, sonó mate y con un vibrado que añadió pesantez a la emisión, el bajo italiano solventó sus intervenciones con corrección pese algún desajuste de afinación dudosa.
Verdi dejó el protagonismo final del Requiem a la voz de soprano, con un Liberame centrado en la solista que además fue el germen de la obra. Ese Liberame lo había escrito años antes para la fallida misa en honor de la muerte de Rossini, y contiene entre sus temas el del Dies Irae, que es el corazón dramático de la obra.
Prácticamente son quince minutos finales donde la soprano acaba de resumir todo el miedo, temor y esperanza de una existencia donde lo sombrío y lo eterno se dan de la mano con una vocalidad de exigente calado expresivo. Eleonora Buratto mostró su talante dramático con seguridad y aplomo, donde los agudos en piani sonaron mejor que algún agudo en forte al que le faltó presencia y punta. Si bien tampoco dominó del todo los celestiales colores de la escritura en legato, su autoridad vocal final se impuso por densidad tímbrica, seguridad en la emisión con una proyección de notable calidad. Dio muestras de gran sensibilidad musical donde los exigentes contrastes expresivos de su particella tuvieron un acabado dramático de notable calidad.

Hay que felicitar efusivamente el gran trabajo ofrecido por el Orfeó Català a las ordenes de su director Xavier Puig. En una partitura tan exigente y demandante de dinámicas, colores y expresión, el coro titular del Palau demostró calidad en las secciones, con unos tenores y sopranos de asombrosa finura. Desde el inicio al final, la concentración, la afinación y la entrega vocal fueron de un nivel alto. Por destacar un número donde el juego del doble coro fugado y la imaginativa escritura verdiana, que parece anticipar a la fina ironía del Falstaff, el coro excelió en un Sanctus donde el virtuosismo coral y la escritura contrapuntística lo convierten en uno de los momentos técnicamente más exigentes de la obra.
Un Requiem de altas prestaciones que sin embargó concluyó con cierto aire de ensayo general para una obra que necesita mayor concisión y unidad. Al ser el inicio de una gira que llevará este mismo equipo musical a cinco ciudades más europeas (Madrid, Viena, París, Hamburgo y Praga), no hay duda que la excelencia de la interpretación irá a más.
Este concierto se grabó en vivo y esta disponible en medici.tv y en la cadena Mezzo en su canal Live.

Fotos: © Jörg Simanowski