© Clemens Manser Photography
Jumping Swan
Bayreuth. 07/09/26. Margräfliches Opernhaus. Bruno de Sá, sopranista. Wrocław Baroque Orchestra. Dirección musical y clave: Pedro Beriso.
Ovaciones de pie, canto preciosista del sopranista brasileño Bruno de Sá y público rendido en este recital jump in, donde la ausencia de la soprano Julia Lezhneva por enfermedad ocasionó una velada hermosa e imprevista.
Con un programa titulado Delirio d’amore, en el que se combinaron piezas de la cantata italiana Aci, Galatea e Polifemo de Händel, arias de serenatas del propio Händel y de Hasse, y un aria de la ópera Adriano in Siria de Pergolesi, Bruno de Sá dio muestras más que suficientes de su virtuosismo. Musicalidad y dominio del estilo barroco a borbotones, para goce de un público que lo quiere y lo demuestra con efusividad, pues es uno de los nombres imprescindibles de las últimas ediciones del Bayreuth Baroque Opera Festival.
Llamativo debut tuvo también el español Pedro Beriso, como director musical e intérprete al clave, frente a unos expresivos músicos de la Wrocław Baroque Orchestra, a la sazón, la orquesta residente de esta VII edición del Bayreuth Baroque Opera Festival.
Con el inicio del programa, la Obertura y la primera aria de Aminta, «Fermati», de Sá mostró la facilidad inusitada de un timbre luminoso y de fresca emisión, con ataques a los sobreagudos de una seguridad pasmosa. Fraseo y elegancia en la articulación, además de una seguridad técnica que le permite abordar adornos, coloraturas y melismas vocales propios de un virtuoso.
Así fue con Qui l’augel da pianta in pianta, de la serenata Aci, Galatea e Polifemo, HWV 72, de Händel, donde su canto, parafraseado por el solo de oboe y violín, mostró el control de un fiato sorprendente, con trinos cual gorjeos de un ave del paraíso, variaciones de gran finura y una expresividad siempre a flor de labio.

En Se vago rio, otra aria de Aci, Galatea e Polifemo, el aire de siciliana meció la voz maleable y colorida del sopranista, en un canto de lirismo pleno al servicio de una melosa melodía. El acompañamiento exquisito de la Wrocław Baroque Orchestra, con un Pedro Beriso siempre atento al solista y de una delicadeza inusitada, dio paso al aria final de la primera parte, Un sol tuo suspiro, de la serenata Marc’Antonio e Cleopatra, de Hasse. Aquí, de Sá sumó unos picados perlados a una contagiosa aria que mereció la primera gran ovación del recital.
La segunda parte arrancó con Un pensiero voli in ciel, del Delirio amoroso de Händel, donde el solo virtuoso de la concertino, la impactante Violetta Szopa-Tomczyk, igualó en brillantez al fiato eterno —¡asombroso!— y a las medias voces del sopranista, en un apasionante duelo musical que encendió al público. Uno de los momentos culminantes del recital.
Si con la aparente sencillez expresiva de Quel candido armellino, de la serenata Marc’Antonio e Cleopatra, de Hasse, el recital tuvo su contraste, lleno de canto legato barroco de primer nivel, fue solo el preludio del arsenal pirotécnico reservado para la interpretación final.
Con Splenda per voi sereno, aria de la ópera Adriano in Siria, de Pergolesi, de Sá desplegó sus dotes técnicas sin aparente cansancio, pues había cantado en la ópera Floridante, de Händel, el día anterior, y volvería a hacerlo al día siguiente del recital. A las notas picadas en los sobreagudos, las fioriture varias, la fantasía en las variaciones y la uniformidad del sonido hay que sumar una destreza vocal basada en la naturalidad de la emisión, donde ninguna nota sonó fea ni quedó desapoyada, para un intérprete en estado de gracia.

A pesar del evidente cansancio, de Sá regaló la primera parte del aria Siam navi all’onde algenti, de la ópera L’Olimpiade, de Vivaldi, excusándose de no interpretarla entera para poder estar en buen estado vocal para Floridante al día siguiente.
Éxito clamoroso de un público puesto en pie para agradecer el evidente riesgo del sopranista ante un repertorio exigente y espléndidamente ejecutado.
Un último bis, a modo de avance de su próximo álbum, titulado Uyaras —en Brasil, nombre nativo con el que se denomina a las sirenas—, sonó como un mantra mágico. Fue la versión en arreglo vocal a modo de vocalise de Juliana Ripke de El cisne, de El carnaval de los animales, de Camille Saint-Saëns, acompañado por Beriso al clave en un curioso arreglo con instrumentos barrocos, pues en el CD la orquesta que lo ha grabado ha sido la Orchestre de l’Opéra de Rouen Normandie.
Consagración de un cantante en plenitud y grato asombro ante el debut aquí del director Pedro Beriso, que interpretó al clave con elegante solvencia y sensibilidad, además de liderar a una magnífica Wrocław Baroque Orchestra.

Foto: © Clemens Manser Photography
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