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Damrau Kaufmann liederWolf Palau 2 A.Bofill 

Escenas de un matrimonio

Barcelona. 24/02/2018, 20:30 horas. Palau de la Música Catalana. Palau Grans Veus. Italienisches Liederbuch de H. Wolf. Diana Damrau, soprano. Jonas Kaufmann, tenor. Helmut Deutsch, piano.

En la ópera Prima la musica e por le parole (1786), de Antonio Salieri, se tocó uno de los temas fundamentales no solo de la historia de la ópera, sino de la historia del lied, género que como tal, todavía no había nacido. Fue Richard Strauss, un maestro en el género operístico y también en el del lieder, algo poco frecuente incluso entre los grandes compositores, quien reemprendió este tema, el de si es más importante el texto o la música, con su última ópera Capriccio (1942). Si bien parece que Salieri optó sin duda por la música, no fue capaz el maestro Strauss de posicionarse con su Capriccio, una Pieza conversacional con música, donde la protagonista, una Condesa que se plantea quien de sus dos pretendientes, Flamand (compositor) u Olivier (poeta), le es más placentero. La Condesa protagoniza un monólogo final, de los más espléndidos escritos jamás por Richard Strauss, donde es incapaz de elegir si son las palabras musicales del poeta las que le quitan el sueño o si son las notas musicales llenas de poesía del compositor las que le roban definitivamente el corazón. A todo esto, Hugo Wolf, el compositor de estos Italieniesches Liederbuch, es considerado como uno de los grandes compositores del Lied, género musical por antonomasia que más que debatir si es más importante texto o música, intenta fundir en uno lo mejor de ambos géneros. El propio Wolf afirmó que este ciclo era “Mi trabajo más original y artísticamente perfecto”, cosa que viniendo de un maestro del lieder reconocido como el, otorgan a este ciclo un áurea y una dificultad añadida no poco desdeñable.

Traer a la soprano Diana Damrau y al tenor Jonas Kaufmann, ambos alemanes, ambos bávaros, acompañados por ese virtuoso del piano al lied que es Helmut Deutsch, fue una apuesta fuerte y ganadora por parte del Palau de la Música Catalana, que presentó un lleno absoluto y un ambiente de las grandes ocasiones. Le Tout-Barcelona estaba esa noche en la emblemática sala modernista, y ese trío de ases, único e irrepetible, no defraudó.

Cerraban Damrau y Kaufmann su Wolf-Tour por Europa con este recital, una tournée que comenzó el dos de febrero en Baden-Baden, y que los llevó a once ciudades, desde Munich, pasando por Berlín, Hamburgo, París, Luxemburgo, Londres, Bruselas o Budapest, hasta la capital catalana, en su recital-liederabend número doce y último del tour, por cierto su única cita en España. También han aprovechado este tour para grabar,en cd de próxima aparición, este ciclo para regocijo de los afortunados que lo pudieron disfrutar en vivo y para consuelo de los que no pudieron hacerlo. Esto significa que llegaron con el repertorio maduro, con la compenetración y complicidad en su mejor punto, tanto entre ellos, con el gran Deutsch, como en cada uno con los cuarenta y seis lieder que componen estos maravillosos Italienisches Liederbuch. Diana Damrau cantó veinte uno y Jonas los restantes veinte cinco. 

Con el orden escogido por ambos artistas, como es habitual en este ciclo, Damrau y Kaufmann, cautivaron a una sala expectante con una historia de amor, complicidad, celos y preguntas sin respuesta, de dos amantes, novios, matrimonio, pareja en suma, que se plantean los meandros del amor en estos casi cincuenta minicapítulos donde cada lied, destapa un jarro de las esencias cabal y preciosista. Ambos solistas se mostraron en espléndida forma vocal, sobretodo la soprano, una Diana Damrau que desde el primer lied, Auch Kleine Dinge Können, mostró claridad timbrica, adecuación estilística, voz plena y homogénea y una preocupación expresiva, gestual y vocal, confiriendo a  cada micromundo musical el tono adecuado, los matices y la luz inmanente en cada lieder. Brotaron de sus labios una naturalidad del texto pasmoso en Gesegnet sea das Grün, una identificación musical precisa y contagiosa como en el straussiano Scweig einmal, el toque nocturno y delicado en la emisión Mir ward gesagt, y si bien se pudo apreciar cierta falta de dramatismo o de voz más plena en, por ejemplo, Verschling der Abgrund, Damrau nunca perdió el hilo comunicativo ni con el texto, ni con su parteaire ni con el excelso acompañamiento de Helmut Deutsch. 

Es posible que Jonas Kaufmann no llegara en el mismo estado de frescura vocal que su compatriota, ciertas carrasperas y algún conato de tos dieron alguna preocupación a más de un oyente, pero siendo justos con el resultado, fue el tenor muniqués quien se llevó el gato al agua a la hora de trasladar texto y música en un grado de excelencia musical y expresiva inolvidables. Siempre atento a su compañera de viaje en estos lieder, preocupado, comprensivo, seductor o contrariado, Jonas exprimió al milímetro y con generosa actitud sus lecturas, con ese fraseo dulce y comunicativo, como en Schon streck, donde su famoso uso de la media voz se presentó en esplendor. Es cierto que la voz, su emisión, pudo sonar algo pinzada en algún momento, como en Geselle, wolln wir, con un cambio de color a gusto del consumidor, pero su lectura profunda y dulcísima de Und steh, dejando el texto flotar en el aire con una mágico uso de los reguladores, la delicadeza soberana de Und willst, donde su uso virtuosístico del fiato fue imperial o el lirismo de un inolvidable Sterb ich, mostraron a un intérprete en estado de gracia, con momentos de belleza artístico-vocal arrebatadores. 

¿Y que decir de Helmut Deutsch al piano? Pareció imposible tener a  mejor cómplice en esta especie de ‘Historias de un matrimonio’ musical, que como en el gran film de Bergman, muestra todos los recovecos posibles de las relaciones entre dos enamorados. Deutsch no solo fue testigo, impulsor y demiurgo al piano en estos cuarenta y seis capítulos, es que hizo brillar una escritura pianística envolvente y sinuosa, (Ihr seid), donde brilló un color casi chopiniano (O wär), cogió el protagonismo del testigo principal con una ensoñadora visión (Wir haben), teatralizó el texto con un uso sinestésico expresivo de las teclas de memorable y jocoso resultado (Wie lange), en suma, fue el resorte indispensable sobre el que se pasearon las voces y sobre las que soñó el público. 

Habrá que recordar esta cita para los escépticos y agoreros que insinuaron que traer a estos dos star system de la de ópera con esta programa era poco menos que un desperdicio. El éxito de público, la complicidad generada con la audiencia y la calidad del resultado, vuelven a confirmar para los no creyentes, que el lied en su máximo esplendor tiene público en Barcelona ¡y por muchos años!

 

 

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