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PedroPabloCamara saxofonista

 

Pedro Pablo Cámara: "El futuro del saxofón no requiere más cantidad sino más calidad"

El saxofonista Pedro Pablo Cámara se afana con cada proyecto por situar a su instrumento en la primera fila, al lado de otros más consolidados, con un repertorio más reconocible. Con su último proyecto discográfico, titulado Solitaire y editado por el sello IBS, Pedro Pablo Cámara recopila varias piezas determinantes escritas para saxofón durante la segunda mitad del siglo XX. Al hilo de este proyecto, conversamos con él en torno a la singularidad de su instrumento, su repertorio y sus próximos proyectos. 

El saxofón, como instrumento solista en la música clásica, no goza aun de la popularidad de otros, y sin embargo hay un amplio repertorio para él, sobre todo entre la música contemporánea. ¿Podría contarnos en pocas palabras cuál ha sido la evolución histórica del instrumento, en su vinculación con la música clásica?

Es cierto, todavía hoy nos vemos relegados a una posición secundaria dentro de algunos escenarios, debido en gran parte a nuestro repertorio de corte más “clásico”, de aparición más tardía y más reducido que el de otros instrumentos. Creo además que dentro de lo que es la escena de la “clásica” va a ser así durante mucho tiempo, pero no lo está siendo así en otros circuitos que son más favorables para un instrumento que se presta a cualquier tipo de experimentación.

Su invención a mediados del XIX, por medio del fabricante de instrumentos Adolphe Sax y su consolidación debido a su buena respuesta en la música de desfile y militar, propiciaron que poco a poco fuese entrando en el panorama musical de finales del XIX y principios del XX. Su versatilidad al ofrecer algunas de las mejores características del viento madera y otras del viento metal hizo que se convirtiese primero en uno de los reyes del jazz y hoy día uno de los instrumentos más demandados en la música más experimental. Poco a poco, algunos de los más renombrados intérpretes empezaron a realizar una labor encomiable fomentando la creación de repertorio para el saxo. 

Fue determinante, entiendo, el cambio de siglo, las primeras décadas, de 1900 en adelante.

Así es. En la primera mitad del XX, autores como Debussy, Ravel, Glazunov, Ibert, Villa-Lobos comenzaron a dedicarle algunas de nuestras mejores y más interesantes páginas, después se interesarían por el Stockausen, Scelsi o Berio, así hasta llegar a nuestros días donde el saxo goza de una salud estupenda, siendo dedicatario de un corpus de obras enorme, que no cesa y cada vez es de mejor calidad.

En este aspecto me gustaría hacer un llamamiento a todo intérprete y compositor de hoy, ya que al fin no necesitamos más cantidad sino calidad, emplear el instrumento con todas sus posibilidades, sus técnicas extendidas pero como parte de un lenguaje, de una idea y no como un catálogo de recursos. Pienso que si queremos situarlo dentro de la escena solística tenemos que ofrecer no solo una interesante interpretación sino una música a la altura de tal escena.

Para muchos quizá sea el saxofón un instrumento especialmente vinculado a la música de vanguardia y a la creación contemporánea, sobre todo al repertorio de los siglos XX y XXI. Pero, ¿a qué podríamos llamar "repertorio clásico" en referencia al saxofón?

Exacto, realmente es donde tenemos una mejor aceptación a día de hoy y un número de obras más interesante. Pero realmente tenemos un amplio repertorio dentro de este denominado “repertorio clásico”, sobre todo si contamos su tardía aparición. Este corpus más tradicional para nosotros es alguna obra romántico tardía, impresionista, pero sobre todo dentro del neoclasicismo, en especial el francés. Aunque en mi opinión los mejores ejemplos no provienen de Francia, sino de la periferia, las obras de Hindemith, Frank Martin, Glazunov o Villa-Lobos en su primera fase, y las de Berio, Scelsi, Xenakis o Denisov después de la 2ª G.M. Una época esta última que definitivamente ya podríamos incluir dentro de ese “repertorio clásico”.

Su último trabajo, Solitaire, con el sello IBS Classical, es un álbum doble con piezas escritas para saxo en el último medio siglo. ¿Cómo surgió el proyecto, con qué criterios ha escogido esas piezas y qué recorrido describen?

Después de dos trabajos con IBS dedicados al repertorio más tradicional junto con algunas transcripciones y otro trabajo independiente con música de C.P.E. Bach y Schubert sentía la necesidad de mostrar una de mis facetas más predominantes en los últimos años, la de la experimentación. Realmente pienso que el artista debe vivir el presente, debe conocer las últimas tendencias para poder desarrollarse con sinceridad en el mundo que le ha tocado vivir. Por tanto, diferencio mucho mi labor con la “música antigua” la cual me encanta y me aporta casi todo lo que necesito en mi vida musical, a la cual no renunciaría por un camino más “artístico” en el sentido de las nuevas tendencias. Pero, por otro lado, está mi continuo interés por lo nuevo, pero estando muy atento para oler lo que realmente me parece bueno e interesante. 

El productor de IBS, Paco Moya, con el cual llevo trabajando de forma intensa en los últimos años, me apoyó y animó a lanzarme con algo a priori más arriesgado, sabiendo de antemano que la aceptación en términos de ventas del proyecto podía ser menor. Hace ya tres años me senté y puse sobre la mesa todo el repertorio que había tocado en los últimos años y conseguí otras obras que me parecían muy interesantes, las probé y toqué todas, pero aun así no veía un proyecto cerrado, me faltaban obras de hoy, que sonaran al XXI, fue así como entré en contacto con mis amigos y respetadísimos José Luis Torá, Abel Paul, José María Sánchez-Verdú, Óscar Escudero, Camilo Méndez y Andreas Frank, los cuales crearon unas obras que creo que van a ser parte del repertorio del instrumento en los próximos tiempos. Cuando vi que coexistían en el proyecto Sciarrino, Netti, Harvey, Tenney junto a estos jóvenes pero consolidados nombres es cuando decidimos lanzarnos a por la grabación.

 

PedroPabloCamara IBS Solitaire

Los dos álbumes anteriores, uno con música de cámara a dúo y otro con conciertos para saxofón y orquesta, dejan ahora paso a obras para saxofón solo. ¿Ese ese repertorio para saxofón el más desconocido hoy en día?

En gran parte sí, la obra de Desenclos, Hindemith, Glazunov, Caplet, Villa-Lobos, Ibert son de lo más tocado y más conocido, también de mejor calidad hasta mediados del XX, junto a Debussy, Martin, Larsson o Schmitt, (no quiero dar pistas…) (risas). El repertorio de finales del XX y hasta nuestros días es bastante desconocido incluso para los saxofonistas. Dentro del gremio del saxo hay un gran interés por músicas creadas en la actualidad, lo cual destaco positivamente, aunque normalmente es un interés por obras de un corte mucho más ligero, con menos sustancia y en mi opinión con poco trasfondo. Como en todas las ramas interpretativas hay una tendencia dominante hacia la escucha “fácil”, o como se suele decir de “lo que vende”, pero en contadas ocasiones lo que “vende” es lo más sincero o interesante.

Mediante transcripciones, ¿es posible ofrecer lecturas interesantes de piezas que no fueron escritas para saxofón pero que pueden sonar muy interesantes en sus manos?

¡Por supuesto! Creo sinceramente que la música es música por encima de todo, si uno la estudia con humildad, persigue la búsqueda de su comprensión y tiene un mensaje que transmitir, algo que contar, entonces es cuando podemos hacer una lectura fresca, donde el nuevo instrumento puede aportar ciertos aspectos que quizá no se imaginaban con el instrumento original. El problema viene cuando se adapta una obra de violín y queremos sonar a violín, desde una intención puramente imitativa. Al final si uno huye de repertorios muy idiomáticos de un instrumento que no deben ser adaptados y busca que el saxo en este caso sea tu voz, una herramienta para cantar, creo que es muy interesante transcribir, pero solo de esta forma y no desde aproximaciones superfluas sin un apoyo del estudio riguroso.

¿Con qué compositores contemporáneos está trabajando actualmente? Creo que mantiene un vínculo especialmente estrecho con autores como José María Sánchez-Verdú, por ejemplo.

Así es, con José María he estado trabajando en Miralh, una pieza muy hermosa que se incluye en Solitaire, pero también con los citados José Luis Torá, con el que he mantenido una relación muy estrecha de investigación y estudio en los dos últimos años, con Abel Paul, con el cual ya hemos creado tres obras con diferentes formaciones donde hay un empleo exquisito del saxo, y con mis grandes amigos Óscar Escudero y Andreas Frank, los cuales han hecho obras que realmente ofrecen una nueva perspectiva, empleando numerosos medios electrónicos donde destaca el vídeo o el empleo de las gafas de realidad Virtual. 

Ahora vivo un momento más tranquilo dentro de la nueva creación, después de unos años donde uno acaba perdiendo la cuenta del número de estrenos realizados, de una vorágine de trabajo tan grande que no creo que sea el camino más idóneo, si pensamos en un pensamiento más artístico. Ahora estoy más centrado en trabajar piezas que me interesan, ya escritas, junto con sus compositores, como es el cuarteto Aviccinamento de Giorgio Netti junto a mis compañeros de Slab Quartet.

Creo que tiene entre manos un interesante proyecto pedagógico, vinculado a su labor docente en Madrid y Basilea. ¿Qué nos puede contar al respecto?

En realidad, ha sido así hasta hace bien poco, desde hace cuatro años he estado compaginando la  labor docente en la ICMS de Basilea y en el Centro Superior Katarina Gurska de Madrid, pero a día de hoy, debido a las exigencias de la vida de concierto y las inminentes grabaciones, con las cuales quiero seguir adelante en estos próximos años, las exigencias que demanda el estudio de la música, etc., me vi obligado a tomar la triste decisión de dejar mi labor en Basilea y centrarme en Madrid donde estoy muy a gusto, trabajando con un grupo de alumnos brillante, excelente y con el lujo de tener de compañeros a Karla Martínez (pianista del aula), la cual es un pilar fundamental y a mi querido ya ex-alumno Ángel Ruiz, que hace labores de profesor colaborador y es un apoyo excelente para los alumnos y para mí. Todo ello unido a un centro donde es posible realizar una pedagogía idónea para los niveles tan altos en los que se está trabajando.

¿Qué hay en su agenda de conciertos a la vista, para 2019 y 2020?

La agenda viene cargada de buenas noticias y proyectos muy bonitos que me mantienen muy vivo, entre ellos, mi reciente inmersión en la Mahler Chamber Orchestra donde tocaré con ellos en el próximo Festival de Granada con Pablo Heras-Casado e Isabelle Faust, recitales a solo en el Festival de Música Contemporánea Cristóbal Halffer y en el Encuentro de Artistas Amelia Moreno, una gira por Pekín y Hong-Kong o masterclasses que me llevarán a mi antiguo centro de estudios donde tanto he vivido y aprendido, la Hochschule für Musik de Basilea, también a la Universidad de Minho en Braga, Murcia, Burgos, Toledo, Segovia, etc. 

Por otro lado, estamos ya sumergidos un nuevo proyecto discográfico, que hemos terminado de grabar hace unas semanas pero que todavía no tenemos fecha de lanzamiento, aún queda un largo camino de edición, diseño, escuchas, etc.

 

 

 

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