Tristan_Liceu_rdp_enero26_b.jpg© Gran Teatre del Liceu

El Liceu acoge el debut mundial de Lise Davidsen en Tristan und Isolde, en una nueva producción de Bárbara Lluch

La nueva producción de Tristan und Isolde de Wagner, liderada por el Liceu, llegará al Teatre el lunes 12 de enero de 2026, con una propuesta escénica de dirigida por Bárbara Lluch, que explora, explican desde el teatro, "la inmensidad cósmica del amor que une a los protagonistas".

La soprano noruega Lise Davidsen interpretará por primera vez el papel de Isolda en el Liceu, tras un periodo de descanso vinculado a su reciente maternidad: un momento decisivo en su carrera y un hito destacado en la historia artística del Teatre.

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La maestra finlandesa Susanna Mälkki dirigirá las siete funciones programadas —del 12 al 31 de enero— con dos repartos que incluyen grandes voces wagnerianas como Clay Hilley y Bryan Register (Tristán); Elena Pankratova (Isolda); Brindley Sherratt (rey Marke) y Ekaterina Gubanova (Brangäne). El 15 de febrero, Tristan und Isolde se estrenará digitalmente en la plataforma Liceu OPERA+.

En esta nueva producción, Lluch sitúa la ópera en espacios que evocan una sensación de infinito, mientras que la dirección musical de Mälkki sostiene un reparto de alto nivel encabezado por Lise Davidsen, considerada una de las voces de referencia de nuestro tiempo y especialmente querida por el público liceísta.

La ópera de Richard Wagner, una de las más influyentes de la historia, regresa al Gran Teatre del Liceu, escenario wagneriano por excelencia, donde se vio por última vez en 2017 con la producción de Àlex Ollé.

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La directora de escena Bárbara Lluch, subrayan desde el Teatre, afronta el reto de llevar a escena esta obra maestra de Wagner proponiendo soluciones para que las dos capas de la ópera —historia e ideas— confluyan en una experiencia conmovedora. La puerta de entrada que ha encontrado Lluch para afrontar esta responsabilidad es su experiencia personal: afirma que comprende a los personajes porque ha conocido el amor total, lo ha sentido con la misma intensidad.

«Yo he amado así», explica Lluch. «He vivido esa sensación de que solo con el amor tienes suficiente, de estar como drogada, de no necesitar ni comer ni beber, solo el aire para respirar y la presencia de la persona que amas». Tristán e Isolda, incluso antes de beber la poción de amor en el primer acto, ya están enamorados: la magia y los personajes que los rodean —Brangäne, Kurwenal, Melot, el rey Marke— solo activan y aceleran una pasión que ya existía, llevándolos a querer evadirse de la realidad y habitar su burbuja emocional.

La escenografía y el diseño de iluminación son de Urs Schönebaum, que ha creado entornos que buscan borrar los límites del escenario y ampliarlos mediante un ingenioso juego de perspectivas y luz, con influencias de pintores como William Turner, maestro de la luz del siglo XIX, y Anselm Kiefer, referente de la abstracción del siglo XX.

Fotos: © Gran Teatre del Liceu