Triple cumpleaños con música
Bilbao. 29/04/2026. Teatro Arriaga. Obras de F. Poulenc y D. Shostakovich. Estíbaliz Sánchez (soprano), Sociedad Coral de Bilbao (dirección, Enrique Azurza) y Philips Symfonie Orkest. Dirección musical: Txemi Etxebarria.
Quisieron las circunstancias que el mismo año, allá por 1886, vinieran a nacer tres instituciones que aún hoy perviven en la vida de la villa: una cultural, la Sociedad Coral de Bilbao; otra académica, la Universidad de Deusto; y una tercera, económica, la Cámara de Comercio e Industria. Y las tres, unidas, han decidido –con muy buen criterio- celebrar tal 140º cumpleaños en comunión y utilizando la música clásica para tal fin, con un programa no exento de dificultades. Es obvio que la que hasta hace poco tiempo se consideraba música moderna es hoy de programación ordinaria y así, obras de Francis Poulenc y Dimitri Shostakovich han completado el programa. Miel sobre hojuelas… si no fuera porque había mucho público inhabitual en las salas de conciertos, personas implicadas en cada una de las organizaciones cumpleañeras, y ello bien que se notó en las reacciones del mismo ante el fin de cada obra.
Además se tomó una decisión tan valiente como arriesgada cual es la de traer a la neerdanlesa Philips Symfonie Orkest, de carácter amateur como lo es la Sociedad Coral de Bilbao, para protagonizar el evento. Y claro, si para una estructura profesional ya es un reto considerable abordar una sinfonía de Shostakovich que ronda la hora de duración, ya me dirán qué tipo de exigencia será para una formación amateur.
Y sin embargo, las limitaciones de la misma se observaron, fundamentalmente, en la primera parte, en la interpretación del Gloria en sol mayor, op. 38 de Francis Poulenc, obra de estética singular en la que se alternan momentos de hondura y reflexión con otros de carácter más mundano, casi humorístico. En esta obra la falta de compenetración entre orquesta y coro fue evidente, como si se trataran de dos cuerpos extraños. La agrupación coral entró con timidez en su inicial Gloria in excelsis deo para luego ir adquiriendo cierta prestancia. Colocada muy al fondo del escenario sus voces llegaban tamizadas, sin la opulencia que pedía, por ejemplo, la escena final. Muy interesante la participación de la soprano Estíbaliz Sánchez, componente de la sociedad coral y que estuvo segura y afinada. Su voz no es ancha pero supo sobreponerse a orquesta y coro en la escena final y en las páginas en solitario no desmereció en absoluto. Y la orquesta, timorata, como si no se acabara de creer la obra.
No puedo negar que temía la posterior interpretación de la Sinfonía nº 10 en mi menor, op. 93 pero, curiosamente, en este caso las cosas fueron por mejor camino. Y ello a pesar de que fueron evidentes los deslices de viento metal, sobre todo la sección –solista incluido- de trompa que nos hizo temblar durante el tercer movimiento Allegretto, en sus continuas frases interpretadas con evidente inseguridad. La percusión, desequilibrada con respecto a la orquesta y una cuerda algo tímida tampoco ayudaron en exceso. Y sin embargo creo que es de justicia subrayar el enorme trabajo de Txemi Etxebarria con la batuta; este guipuzcoano afincado en los Países Bajos y del que un servidor apenas tenía noticia alguna, se nos descubrió como todo un señor director que se implicó en el desarrollo de la obra del soviético, caminando de sección en sección orquestal para terminar construyendo una versión plausible de este auténtico monumento sinfónico.
El Teatro Arriaga presentaba muy buena entrada y queda dicho que una parte significativa del público lo era por aquello de la celebración. Ello se notó en una reacción gélida a la interpretación de la obra de Poulenc, hasta el punto de que cuando salió a saludar Enrique Azurza nadie aplaudía. La reacción fue más entusiasta tras la sinfonía. Era inevitable que hubiera un discurso inicial de un portavoz de las tres instituciones además de comentar que se abrió la fiesta con el Agur jaunak, esa canción de salutación típica del país que el público siguió, en pie, como marca la tradición.
En apenas dos meses tendremos en este mismo recinto una nueva cita con el corpus sinfónico de Dimitri Shostakovich, aunque en formato radicalmente distinto pues se anuncia la escenificación de la Sinfonía nº 14, en versión del director artístico de la institución, Calixto Bieito. Ahí también esperamos estar.