© David Borrat
Una inmersión musical encantadora
Vilabertran. 25/08/2026. Schubertiada de Vilabertran. Canònica de Santa Maria de Vilabertran. Emma Stratton, Nicolás Margarit y Albert Cano (piano). Obras de Bach
La verdad es que estar en Vilabertran durante el festival es una inmersión musical encantadora. No solo por el concierto nuestro de cada noche sinó tambien por las otras actividades que los rodean. En un dia (una tarde y una noche, para ser exactos) pude asistir a un concierto del programa Lied the future en que tres cantantes y tres pianistas de un nivel medio muy notable ofrecieron un variado repertorio de canción (Schubert, Schumann, Brahms y otros) después de recibir las enseñanzas de ilustres maestros como Olaf Bär y Wolfram Rieger; a continuación las útiles explicaciones de Pep Gorgori acerca de la música para teclado de Bach para finalmente asistir a la actuación de tres jovenes pianistas que nos regalaron tres suites inglesas , una suite francesa y dos partitas del maestro de Eisenach. Se trataba de Emma Stratton, Nicolás Margarit y Albert Cano.
Empezó Emma Stratton, ampurdanesa como el propio festival, con la Suite Francesa nº4. Desde la Allemande se pudo percibir una aproximación que se podria calificar de "romántica": cierta inestabilidad en la pulsación y un uso muy pianístico de los contrastes dinámicos. Personalmente no comparto ese enfoque, pero en cualquier caso no le impidió transmitir el contrapunto abigarrado de la Courante, exponer con gran claridad la linea de bajo de la Sarabande y la exhuberancia bailarina de la Gavotte, darle su electricidad al Aria y aunque faltó algo de contundencia en los trinos concluyó muy satisfactoriamente la pieza. Las buenas sensaciones se confirmaron desde el Preambulum de la Partita nº5, ejecutado con gran tensión rítmica. En el Tempo di Minuetto Stratton se convirtió en unan auténtica encantadora de serpientes y la secuencia final (Passepied y Giga) fue realmente brillante.

Si la cosa iba bien todavía fue a mejor con la actuación impresionante de Nicolas Margarit. Tuvo que lidiar con una irritante dispersión en la sala al inicio, hecha de toses y alguna caída de objetos, pero ya se mostró sensible en el Prelude. Con un estilo muy diferente al de Stratton (mayor estabilidad en la pulsación, mas cembalistico) dio a la Allemande una tensión rítmica muy "alla Gould", desplegó una precisión cautivadora en las ornamentaciones y supo combinar su enfoque con un bello sonido pianístico en el Menuet I.
La fiesta siguió en la Suite Inglesa nº6 con un Prelude sobrio y expresivo, gran nitidez en los trinos de la Allemande, bellas ornamentaciones en la Sarabande y momentos delicadísimos en la Gigue. Como no hay justicia en este mundo, su exhibición fue aun boicoteada por un telefono en la Gavotte I pero nada pudo impedir que su actuación mereciera los aplausos recibidos.

Hay que felicitar a la dirección artistica porque el elenco no tenia fisura alguna. La segunda parte le correspondió a Albert Cano, otro estupendo pianista. Tocó con gran estilo el Prelude de la Suite Inglesa nº3, la Courante fue poética y expresiva y redujo al mínimo las pausas entre cada danza. En la Partita nº6 abordó la Toccata con bello sonido, exhibió un tacto delicado en la Allemande y la Courante y le dio a la obra profundidad trágica cuando la requiere.
Como en todos los conciertos, el bis se le dedicó al desaparecido impulsor del festival, Jordi Roch. Era difícil tratándose de tres pianistas, pero nos obsequiaron con la Romanza a seis manos de Rachmaninov entre un merecido jolgorio popular.

Fotos: © David Borrat
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