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Nancy Fabiola Herrera Foto Fidelio Artist Fernando Vázquez 

Nancy Fabiola Herrera: "En la música y en la vida la libertad es fundamental"

A punto de estrenar la nueva temporada del Teatro de la Zarzuela con Las golondrinas de Usandizaga y con la mirada puesta en su nueva grabación con el pianista Rubén Fernández Aguirre, la mezzosoprano canaria Nancy Fabiola Herrera encuentra un momento de sosiego para conversar con Platea Magazine. En diciembre regresa al Metropolitan de Nueva York para interpretar a Fenena en el Nabucco de Verdi.

Está a punto de abrir la temporada del Teatro de la Zarzuela con "Las golondrinas" de Usandizaga, ¿qué nos espera?
La idea de Giancarlo del Monaco es hacerlo todo muy cinematográfico. Ha hecho una lectura de mi personaje, de todos, que les ha dado un poco la vuelta, buscando un poco su lado oscuro. Hay un tanto de locura en todos ellos, personas bipolares, gente cuya frustración la vuelca en violencia, en risas histéricas, en una inestabilidad muy grande sobre el escenario. Les ha dado, digamos, un punto de desquicio… Y era necesario, porque el libreto decae en muchos momentos.

Resulta muy llamativo que Lejárraga y Martínez Sierra potenciasen este universo creativo de Usandizaga, cuando también propiciaron algunos de Falla, dos compositores tan diferentes que se dejaron guiar por una pareja de no tanta relevancia artística…
Usandizaga desde luego es el más verista de los compositores de su momento. Gracias a potenciar ese punto, Del Monaco salva el libreto, crea tensión y la mantiene durante toda la obra. Porque es lógico que en una obra tan larga la tensión pueda decaer, pero Giancarlo es capaz de crear todo lo contario. Hay una energía contínua. Todo ello sumado a grandes momentos de belleza... tétrica. La escenografía es simple, sencilla, pero es muy interesante y muy importante por ejemplo su iluminación, que crea maravillosas atmósferas… Todo junto, yo creo que da forma a una producción muy bonita, interesante y no fácil, ni para los cantantes, porque aquí de verdad que se agradece mucho que haya alguien que potencie tanto la parte actoral; como para el público. No siempre se tiene la oportunidad de dar con un director que trabaje tanto con el cantante y además trabaje tan bien. Ha sido muy importante contar con él porque ha habido escenas muy duras.

¿Cómo es su personaje?
Yo pensaba que mi personaje iba a ser la mala de la película y al final, gracias a Del Monaco, ¡soy un poco la víctima de la historia! Es una mujer que empieza en el circo donde se desarrolla la trama, harta de esa vida, con otras ambiciones y amante del protagonista, el dueño de la compañía circense. Es un hombre violento y peligroso, obsesivo y maltratador, por lo que esta mujer reúne el valor necesario y se marcha. La soprano, más joven, también está enamorada de él y cuando yo me marcho piensa que es su momento, que ella va a ser capaz de hacerle feliz a él. Pero como nadie puede hacer feliz a alguien si este no quiere, por más que ella hace, él sigue obsesionado conmigo. Pasa el tiempo y sus destinos, el suyo y el mío, vuelven a cruzarse. Y entonces… entonces… sucede lo que sucede, bueno, desemboca en mi muerte. En toda la historia hay mucha evolución de los personajes…

¿Podríamos decir que Giancarlo despoja un tanto de la culpa que se arrojaba antes a la mujer por ser libre?
¡Claro! Si esto se hubiese realizado con la concepción de la época del estreno, por seguro yo hubiese sido la mala de la película, pero ahora uno puede entender que no es más que una mujer que persigue su libertad. No es que ella sea una santa, pero hay cuestiones que no se justifican por nada.

¿La Zarzuela ha evolucionado durante todos estos años, de un lado y otro del escenario?
Hay un esfuerzo grande porque el género evolucione. La música es la que es y hay que ser fieles a ella e interpretarla de la mejor manera posible. En cuanto a propuestas escénicas, creo que se lleva unos años intentando aportar un giro, una apuesta diferente por innovar y el Teatro de la Zarzuela está siendo el pionero, ha de ser el pionero. Está haciendo que la Zarzuela sea actual, porque debe ser actual. Yo creo que el gran problema es que nosotros no creemos en nosotros mismos, en nuestra historia ni en nuestra música, no le damos la importancia ni el apoyo que deberíamos darle. ¡Somos más de 500 millones de hispanohablantes en el mundo! ¿Por qué no difundimos más nuestro arte? Aquí hemos recibido los musicales de Broadway o la opereta francesa como si fuese lo mejor de lo mejor, y es maravillosa, pero maravillosa es también nuestra zarzuela, no debe darnos vergüenza, ¡no es ninguna lacra! Además, con la zarzuela aprendemos sobre nosotros mismos y eso es importantísimo, vital. Toda nuestra tradición está reflejada en ella, podemos aprender de nuestra idiosincrasia, de nuestras costumbres, de nuestra sociedad. Apoyar la zarzuela es apoyarnos a nosotros mismos, a nuestra educación y a nuestro futuro.

Con la zarzuela aprendemos sobre nostros mismos y eso es vital

Y en el cómo, empieza a ponerse difícil la cosa, al menos aparentemente…
Un problema es el salto generacional, la de nuestros padres y abuelos que la vivieron en directo, antes de la televisión y los medios digitales; y las jóvenes de ahora, que la observan desde muy lejos, pero ¿cómo no verla desde la distancia cuando la música ha sido despojada de la educación de los colegios? No se puede desarrollar a un ser humano solamente desde su lado técnico, ¿qué queremos, una generación de robots?
Al menos, ahora hay una labor pedagógica en los teatros que antes no existía. Potenciar y continuar esta senda es fundamental. Y está América latina, hambrienta de zarzuela, donde debemos exportar nuestro género como institución nacional, con un apoyo estatal… en fin, el problema de la música es que al final está en manos de quien está.

Hablábamos antes de que en Las golondrinas interpreta una mujer libre. Para mujer libro no podemos dejar de hablar de la Carmen de Bizet. ¿Usted cómo la siente?
Mi visión de Carmen es de una mujer con una personalidad muy carismática. Una persona que se siente bien bajo su piel y es práctica con la vida. A la vez es una mujer que es muy animal, muy de la tierra. Instintiva, vive la vida como ella quiere vivirla. Si tiene reglas, sólo tiene las suyas, incluso dentro de la comunidad gitana, donde las normas están tan arraigadas, ella lleva las suyas. Es un personaje que en su momento de creación se salía de lo que debía y se esperaba de una mujer y sin embargo hoy en día sigue siendo una mujer no sólo muy actual sino que sigue siendo muy buscada. Toda mujer querría sentirse en algún momento como la Carmen de Bizet. Valerse por ellas mismas, ser valientes, decidir ellas qué es lo que quieren…

Parece mentira que sean valores por los que hoy en día tengamos que seguir luchando.
¡Y eso que ya se ha liberado mucho! Pero muchas veces nosotras mismas somos nuestra propia cárcel. Nuestros miedos son nuestros límites. Carmen no los tiene. Carmen desafía a la muerte y ante ella no se achanta, no piensa dejar de ser libre. De hecho repite una y otra vez la palabra “libre”. Para ella la libertad es vital. En la música y la vida la libertad es fundamental, por eso Carmen significa tanto.
Dentro de todo, además es una mujer de una gran sensualidad, que sabe aprovechar sus atributos. ¿Es guapa? ¿No es guapa? No lo sé, simplemente es ella, con un magnetismo muy grande, racial, diferente, sin miedos, segura de sí misma y viviendo el momento. Ni siquiera se plantea el mañana porque necesita vivir cada momento con gran intensidad. Todo ello es lo que le hace tan atractiva.

Toda mujer querría sentirse en algún momento como la Carmen de Bizet

Ojalá pudiéramos ser así de libres todos.
¡Claro! Ella es práctica en el amor. No vive la idea del amor romántico. Lo suyo es la pasión, que no necesariamente ha de radicar en un amor hasta las últimas consecuencias. ¡Lo que necesita es un amor efervescente!

¿Ser mezzosoprano y española obliga un poco a plantearse a cantar Carmen en algún momento de la carrera?
Sí y no. Creo que depende mucho incluso del físico de la cantante, y por supuesto de su forma de ser. Por descontado que tu voz encaje con el rol. Pero ser española, yo creo que ayuda a cantarla. Sólo el hecho que desde pequeños aquí la tenemos muy cercana, entendemos su carácter, ese punto atravesado… significa mucho.

En cualquier caso, no todas las mezzos españolas han cantado Carmen donde usted la ha cantado. ¿Se siente mayor responsabilidad en casas de tanto prestigio? (Nancy Fabiola Herrera es la única mezzosoprano española que ha cantado Carmen en teatros como el Metropolitan de Nueva York o la Royal Opera House de Londres)
Hombre… verá, yo soy una mujer tremendamente privilegiada. Tengo una gran suerte por poder dedicarme a lo que me gusta y que además mi voz responda tan bien a un personaje como Carmen. La primera persona que me puso el rol delante fue mi profesora de canto, cuando yo tenía 20 años y fue un amor a primera vista. Desde el comienzo me vi haciéndolo y el año que viene hará 20 años que llevo cantándolo.
Si bien es una ópera francesa de un compositor francés que nunca estuvo en España, cuando lo canto fuera siento que estoy llevando un trocito de mi país conmigo. Soy inmensamente feliz por poder cantar Carmen en tantos sitios y sumarle mi granito de arena a la visión del personaje.

¿Le queda alguna casa donde le haría ilusión cantar?
Siempre, siempre hay sitios. Me gustaría mucho La Fenice. También La Scala y por supuesto Viena.

¿Y cómo es eso de cantar Carmen entre containers?
(Risas) ¡Pues fue una experiencia muy satisfactoria y muy curiosa! Me lo propuso la Consejera de cultura, para cantar en el Festival Temudas Fest, en Las Palmas de Gran Canaria, junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Es un escenario de lo más curioso, desde luego. Un concierto entre contenedores en el muelle del puerto, en el que el público quedó maravillado. De hecho hay que llevarles en autobuses porque si no, no hay manera de llegar. Me propusieron un concierto para el día del Carmen y puesto que era ese día, propuse hacerlo en torno a la figura de Carmen. Cantamos algunos fragmentos de la ópera con la dirección de Rodrigo Tomillo, un hombre maravilloso.

¿Cómo es el aria inédita de Carmen que cantó?
¡Fue una propuesta de Rodrigo! Me la descubrió y enseguida pedí que me la mandaran, quedé prendada de ella. Curiosamente no había sido desempolvada hasta hace poco por Elina Garança, quien la grabó hace como unos cuatro años y luego creo que la grabó Gheorghiu. Pero hasta ahí. De hecho es la primera vez que se cantaba en España. La historia es que era el aria que Bizet compuso por primera vez en lugar de la famosa Habanera, pero a la soprano que iba a estrenar el rol le pareció demasiado francesa y pidió a Bizet que le hiciera algo más español, que es la pieza que hoy en día se escucha y la definitiva.

¿Qué tienen las Islas que dan tantas buenas voces?
No sé si me teoría es absurda, pero aparte de por ser tierra cálida, creo que allá la gente es más alegre, y sumado a nuestra gran tradición folklórica en las Islas, quien más, quien menos, todo el mundo ha cantado desde pequeño. La gente es más propensa a cantar allá y eso fomenta que se desarrollen mejor las voces y el oído.

Las Islas Canarias dan buenas voces porque allá la gente es más alegre

¿Y Ensueños? ¡Descúbranos Ensueños!
Ensueños es un disco precioso que tenía muchas ganas de poner en pie desde hace mucho tiempo. Es una colección de canciones de compositores españoles que tanto Rubén Fernandez Aguirre, el pianista que me acompaña en el disco, como yo misma, hemos interpretado muchas veces en muchos lugares del mundo. Son piezas que nos encantan y queríamos dejar un legado de nuestra visión de estos temas. Creo que es importante dejar un legado necesario e importante sobre nuestra música y nuestros compositores, del mismo modo que nosotros ahora nos nutrimos de las visiones de cantantes anteriores.
Creo que es un disco que va a gustar al oyente, que le va a embarcar en un mundo de Ensueños. Cada canción te cuenta un pedacito de vida. Desde música de compositores actuales a los más tradicionales como Falla o Montsalvatge, con sus Canciones negras, incluida otra nana que se hace muy poquito y que pertenecía al ciclo, porque el editor la retiró al ver dos nanas creyendo que eran las mismas, ¡pero que no sé si es más bonita incluso que Canción de cuna para dormir a un negrito!
También hay tres canciones de Viardot: Madrid, la Habanera y Les filles de Cadix; dos canciones francesas de Albéniz que son muy bonitas y evocadoras; las Majas dolorosas de Granados, y dos de nuestros compositores más contemporáneos como son Antón García Abril y Miquel Ortega. El disco recoge una gama de atmósferas muy amplias. ¡Muchos colores! ¡Un homenaje a nuestra música!

A García Abril le conocemos todos, pero a Miquel Ortega hay que reivindicarle más como compositor…
Adoro (enfatiza) a Miquel Ortega, adoro su música. Me parece uno de los mejores compositores que tenemos hoy en día, ¡con una obra musical tan bella! Es el gran desconocido como compositor todavía, se le suele conocer como director de orquesta, pero su música es preciosa, espectacular, además con unos textos tan cuidados…

El disco llega prácticamente al mismo tiempo en que irá a cantar una vez más al Metropolitan de Nueva York…
Sí, estoy muy ilusionada. En abril iré a cantar de nuevo allí Rigoletto, pero ahora en diciembre y enero tendré dos papeles nuevos para mí en el Met. Uno de ellos lo debuto completamente, Herodías de Salome, de Richard Strauss. Y el otro personaje es la Fenena en Nabucco, de Verdi, que ya canté en Jerez.

¡Qué diferencia de tamaños! Supongo que cambiará bastante el cantar de un teatro más pequeño a uno tan grande como el Met…
Desde luego en un teatro pequeño, aunque la tensión sigue ahí, es todo más llevadero cuando debutas un papel. Sin embargo, aunque el miedo también esté ahí al enfrentarte en un teatro tan grande como el Met, a que la voz corra, a que corte por encima de la orquesta... la acústica de allí es tan buena que en realidad no importa demasiado su tamaño. Además sabiendo hacia dónde debes dirigir tu voz, que debes cantar con la punta de la voz, y cuál es el mejor lugar del escenario para posicionarse… Más allá de eso es un teatro muy agradecido, así que soy muy feliz.

Hablando de debuts, acaba de debutar la Éboli del Don Carlo, ¿cómo ha sido la experiencia?
¡Muy buena! Ha sido mi primer Verdi grande. Yo había cantado anteriormente el Requiem, pero rol operístico es el primero. Tenía muchas ganas de hincar el diente al personaje y afortunadamente va a seguir creciendo en mí. Quiero hacerlo mío, cantarlo en más sitios y que evolucione dentro de mí. ¡Ha sido todo un placer!

Volver al bel canto es sinónimo de salud y longevidad vocal

¿Se plantea ahora Amneris o tal vez Azucena?
¡Amneris! Creo que en todo caso Amneris antes de Azucena. Azucena definitivamente sí, ¿quién no la adora? Pero creo que se debe abordar en la madurez de la vida. No sólo por efectos vocales sino porque ha de tener sobre ella el peso de la vida vivida, el valor de los años. No tengo prisa en cantarla. Hay personajes que prefiero abordar ahora, más ligeros, más belcantistas, y Azucena terminará llegando cuando deba llegar.

Es que su voz está en un momento privilegiado donde puede decidir qué cantar y qué no cantar y cantarlo además bien…
Sí. Uno siempre intenta ser coherente y racional, claro. Unos personajes te dan matices y formas que te van abriendo otros, al mismo tiempo tiempo que los anteriores adquieren una mayor consistencia. A mí siempre me gusta abordar por ejemplo una Eboli pero siempre luego vuelvo al bel canto, a un Donizetti, a un Devereux por ejemplo. Volver al bel canto es sinónimo de salud y longevidad vocal.

Un tanto lo que hacía por ejemplo la Simionato, que se cantaba un Verdi o un verismo y luego volvía a Rossini…
Es que es lo que te mantiene en la precisión, en el detalle, en el recogimiento de la voz, porque el bel canto es un sonido muy expuesto, desnudo, donde uno no puede esconderse en la entrega y en el ardor. Ahora en mayo cantaré La Favorite, en francés, de Donizetti, que interpreto por primera vez. Una de mis arias de batalla es la de Leonora, que siempre he cantado en italiano y tengo muchas ganas de cambiarle de idioma, debutándola al completo. Del mismo modo también debutaré el Stabat Mater de Rossini con la Orquesta y Coro de RTVE.

No quiero finalizar, usted lo ha mencionado antes, sin preguntarle cómo ve la posibilidad de que la Filarmónica de Gran Canaria desaparezca.
¡Terrible! ¡Una institución como la Filarmónica, con tanta tradición, siendo la más antigua de España, no puede desaparecer! No se puede prescindir de ella, sería un paso atrás. Hay otras cosas que deben desaparecer antes de eso. No podemos vivir sólo del turismo y el espectáculo en este país. Puedo entender que haya que recortar algunos gastos, pero resulta incluso violento que al final la decisión de que exista o no una orquesta pueda ser tomada de un día para otro por un político. Las orquestas, esta desde luego, pertenece al pueblo, porque suya es su cultura, y la cultura somos nosotros. Que la gente no tenga que sufrir nunca que le quiten una parte de ellos mismos, que es suya, que le pertenece.

 

 

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