© Michele Monasta
Teresa Iervolino: "Los cantantes debemos recordar siempre que estamos al servicio de este arte"
La mezzosoprano italiana Teresa Iervolino ultima estos días su debut con Orfeo ed Euridice de Gluck en la Ópera de Tenerife. En ocasión de este compromiso repasamos su trayectoria y conocemos más de cerca sus próximos proyectos.
Se encuentra ahora en Tenerife, ¿es su primera vez cantando el Orfeo de Gluck? ¿Cuáles son los principales retos que presenta este icónico papel? ¿Y qué nos puede contar sobre los ensayos, tanto en lo musical como en lo escénico?
Es mi primera vez en esta maravillosa isla, y no podría haber pedido un mejor lugar para estrenar este papel. La energía luminosa que desprende la isla me ha permitido dedicarme con serenidad a la creación de este personaje, tan complejo tanto interna como mentalmente. Es cierto que es mi primera vez interpretando a Orfeo, pero este mito me ha fascinado durante años, y aún más esta ópera, por la forma en que esta composición logra transmitir una gran profundidad de emociones, sentimientos y estados de ánimo, con una sencillez desgarradora.
He hecho un estudio detallado y minucioso de cada palabra e intención musical, en un trabajo compartido después con el maestro Jordi Francés, quien me ha acompañando de la mano en el desarrollo de este héroe y su antihéroe, las dos figuras que para mí coexisten en el ser humano y en cada uno de nosotros.
Lo que siempre me ha fascinado de la obra maestra de Gluck-Calzabigi es precisamente la honestidad con la que musicalizan este mito, ofreciendo la herramienta perfecta para maximizar la verdad de las emociones y los sentimientos. Creo que mi tarea y deber en este caso es precisamente vestir la verdad de Orfeo, despojándome de Teresa y abandonándome a la sinceridad de esta obra maestra.
Para mí es muy importante considerar siempre el viaje de un protagonista como una verdadera responsabilidad y no como un motivo de orgullo. Los cantantes debemos recordar siempre que estamos al servicio de este arte y debemos honrarlo y respetarlo.
Me gustaría saber más sobre su trayectoria profesional y su pasión por la ópera. ¿Cuándo descubrió que tenía una voz con la que afrontar una carrera como profesional?
Digamos que la música me encontró y se convirtió en mi mejor amiga, alguien con quien podía vivir y compartir. Pero el encanto del canto y la voz me impactó en la adolescencia, cuando me fascinaban voces como las de Ella Fitzgerald y Etta James, y por consejo de mi padre, también comencé a descubrir lo que era la ópera. Fue amor a primera vista escuchar La bohème con Scotto y Pavarotti. Inmediatamente supe que quería expresar esas emociones, poder transmitir esa piel de gallina que me habían provocado, haciéndome llorar al final del cuarto acto. Así comenzó mi viaje, que se ha convertido en mi vida.
Inmediatamente reconocieron en mí un talento, pero el camino que el canto exige es mucho más profundo y complejo, y a la vez, maravilloso. Un camino de disciplina, dedicación y una búsqueda constante de la belleza en el sonido y el fraseo, pero sobre todo, una búsqueda constante de la verdad expresiva que te permite cantar con el alma. Porque en el momento en que cantas y expresas algo en lo que no crees realmente, el público lo percibe de inmediato y la magia de ese teatro se desvanece.
Creo que el bel canto, y Rossini en particular, desempeñado un papel importante en su carrera. ¿Sigue siendo este repertorio el núcleo de su actividad vocal? Entre sus próximos compromisos, en este sentido, destaca un Ermione en Marsella.
Sí, el bel canto es el centro de mi actividad y creo que siempre lo será. De hecho, creo que el bel canto siempre debe ser la base de un viaje artístico y vocal. El bel canto te enseña la emisión dulce del sonido y te lleva a estudiar los conceptos del fraseo y del legato de forma reflexiva y detallada. El canto con la respiración y la fluidez entre registros son fundamentales, pero sin duda son fundamentos igualmente importantes en otros repertorios, como el de Verdi. En el bel canto hay que prestar gran atención a la belleza del sonido, lo que automáticamente te lleva a trabajar al máximo técnicamente en todos los demás puntos fundamentales que ya he mencionado. La agilidad es solo una pequeña parte de este estudio; de hecho, una vez que se aprende a cantar con la respiración, la agilidad se vuelve casi automática.
En efecto, estoy deseando reinterpretar el papel de Andrómaca en el Ermione de Rossini, un papel que ya canté en la puesta en escena de Jacopo Spirei en el Teatro San Carlo de Nápoles en 2019. Me encanta el Rossini serio, tan diferente de sus roles cómicos. Este personaje en particular es un papel bastante dramático, donde el fraseo es intenso, con un legato exigente en frases largas para expresar bien la fuerza y el drama de esta mujer y madre. Algunos pasajes casi recuerdan una escritura más avanzada en el tiempo, es una música muy distante de la de El barbero de Sevilla. Además, no será el único papel de bel canto este año; tendré el placer de volver al Teatro La Fenice con el papel principal de Enrico di Borgogna, otro personaje bastante complejo tanto vocal como psicológicamente y que, a pesar de ser un rol travestido, recuerda mucho a la escritura de Elisabetta en Maria Stuarda, otro reto maravilloso que espero con ilusión.
© Michele Monasta
Entre sus últimos trabajos se encuentran papeles como Suzuki en Madama Butterfly y algunos de Verdi. ¿Siente que su voz está preparada para papeles más dramáticos? Cantará de hecho Amneris en Parma el próximo otoño, ¿será su debut con el rol?
Mi trayectoria artística siempre va de la mano de mi evolución vocal y psicológica como artista. Debutar en ciertos papeles no es más que la culminación de un largo camino y el inicio de otras metas futuras. En este momento, en efecto, me siento preparada para afrontar ciertos papeles, aunque ciertamente no anulan mi repertorio anterior sino que lo enriquecen. Abordar Amneris no está nada lejos del mismo reto que plantea un papel de bel canto, donde la voz se utiliza como una paleta de múltiples colores. De hecho, Verdi continúa esta tradición al indicar específicamente sus requisitos en términos de dinámica e intenciones. Encontramos una escritura llena de peticiones específicas, claramente expresadas, incluso en correspondencia con el desarrollo psicológico y dramático del personaje. Verdi no elimina en absoluto el concepto de bel canto; al contrario, lo amplifica aún más, con una escritura que lleva el dramatismo de los personajes a su máximo nivel. El trabajo de respiración se utiliza a menudo en un fraseo más intenso, donde la amplitud del legato, junto con los acentos adecuados, realza el teatro musical que tanto amaba el compositor. Todo esto requiere dedicación y una disciplina asidua, que intento mantener a diario en mi trayectoria artística.
¿Qué balance hace del año 2025 que acabamos de cerrar? ¿Y qué otros compromisos destacaría de su agenda por venir en 2026?
2025 ha sido un año súper emocionante; he tenido encuentros especiales e inolvidables. Trabajar con el Maestro Kirill Petrenko fue enriquecedor no solo artísticamente, sino también personalmente. Su enfoque es una inspiración de pura honestidad y respeto por la partitura, confirmando ese ideal absoluto de cómo deben abordarse la ópera y la música. Pude experimentar la honestidad intelectual de un hombre completamente entregado a la partitura, a cuyo servicio pone su genio. Otra experiencia inolvidable fue el Stabat Mater con el maestro Chung, con quien fue tan fácil percibir la cercanía de la música a lo sobrenatural, logrando una expresividad vocal única gracias a su dirección.
2026 promete un calendario también rico en emociones, ya que será un año de cuatro grandes debuts, cada uno especial por diferentes motivos, comenzando con este maravilloso Orfeo en Tenerife, y luego, como ya se mencionó, Enrique de Borgoña en La Fenice de Venecia, Amneris en el Festival Verdi de Parma y el gran debut de uno de los papeles de mezzosoprano más queridos, Carmen. Estoy deseando afrontar estos emocionantes retos y entregar mi voz, mi arte y, sobre todo, mi corazón a través de estos personajes.
