Maximilian Hornung Marco Borggreve 3© Marco Borggreve 

Maximilian Hornung: "Nuestra profesión es un proceso constante, esa es la belleza de ser artista" 

El violonchelista alemán Maximilian Hornung tiene este año una agenda especialmente ligada a España. Tras su paso por Coruña y Salamanca, el próximo día 6 de mayo actuará en Barcelona junto a la Franz Schubert Filharmonia. En ocasión de estos conciertos, conversamos con él para conocer más a fondo su trayectoria, con hitos como su reciente debut con la Filarmónica de Berlín.

Esta temporada España es un país muy presente en su agenda. Tras su paso por Coruña y Salamanca tiene ahora por delante una importante cita en Barcelona, junto a la Franz Schubert Filharmonia y en el Palau de la Música Catalana. ¿Cómo está siendo este encuentro con el público español y qué tiene previsto interpretar en la capital catalana, el próximo 6 de mayo? Creo que el Concierto para violonchelo no. 1 de Saint-Saëns es una obra especialmente querida por usted.

Me encanta el público español. Es muy entusiasta y se entrega muchísimo a la música y a todo lo que sucede en el escenario, lo que resulta realmente motivador para mí. Es lo mejor poder tocar para un ambiente tan atento y ávido.

Sí, interpretaré el Primer Concierto para violonchelo de Camille Saint-Saëns, una obra que forma parte de mi repertorio desde casi toda mi vida. Es una música increíblemente viva y, al mismo tiempo, posee una humildad maravillosa que la convierte en una de mis favoritas.

Durante esta temporada ha tenido también su debut con la célebre Filarmónica de Berlín. Aunque sea de manera simbólica, imagino que dicho debut tiene una significación particular, algo así como la confirmación de una trayectoria en ascenso. ¿Qué recuerdo tiene de ese debut y en qué momento diría que se encuentra su trayectoria como solista?

Fue, por supuesto, una experiencia increíble que guardo en un lugar muy especial de mi corazón, con recuerdos realmente muy positivos. Tiene, sin duda, una enorme significación, y me siento verdaderamente honrado y humilde por esta oportunidad. Mi carrera nunca “explotó” en el sentido de hacerme famoso de la noche a la mañana. Todo es el resultado de un proceso muy constante de aprendizaje, desarrollo y experiencia. Y eso nunca se detiene; esa es también la belleza de ser artista. Todo está en movimiento constante.

Junto a la pianista Hisako Kawamura, en Salamanca presentaron un programa con sonatas escritas en origen para violín, aunque revisitadas desde el violonchelo. ¿Le atraen este tipo de innovaciones? ¿Qué aporta el violonchelo en obras tan emblemáticas como las de Dvorak, Brahms o Franck?

Creo que estas tres sonatas para violín son obras que encajan muy bien con el mundo sonoro ligeramente más oscuro y melancólico del violonchelo. Además, no he sido yo quien ha inventado tocarlas con este instrumento; otros lo han hecho antes por las mismas razones. Cuando creo mis programas, siempre intento evitar las combinaciones típicas del repertorio estándar. Siempre debe haber algo especial o, al menos, algún giro inesperado o ideas que quizá no se hayan presentado así hasta ahora. Por supuesto, todo debe tener sentido en conjunto, pero también ofrecer una gran libertad: la combinación lo es todo.

Este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento de Pau Casals, un violonchelista emblemático y a la vez una figura de especial significación para el pacifismo. Imagino que para alguien como usted ha sido un referente en el que mirarse. ¿A qué otros violonchelistas citaría como inspiraciones para su trayectoria?

Oh, sí, Pau Casals es EL modelo a seguir y uno de los mayores ejemplos e inspiraciones, no solo como intérprete, sino también como gran ser humano con una inmensa comprensión de la sociedad. Mis otros grandes ídolos, debo decir, son mis tres maestros: Eldar Issakadze, Thomas Grossenbacher y David Geringas. Ellos me formaron e inspiraron para ser la persona que soy hoy, y sigo aprendiendo de sus consejos cada día.

En las últimas temporadas viene asumiendo también, de vez en cuando, la labor de director musical, más allá de su actividad como solista. ¿Cómo surgió esta actividad y cómo pretende compaginarla con su actividad al violonchelo?

A veces, cambiar el violonchelo por la batuta resulta increíblemente refrescante y revelador. Al cambiar de perspectiva, aprendo muchísimo sobre la música en general y sobre mi forma de tocar el violonchelo. Siempre me ha fascinado la dirección, así que en un momento dado decidí estudiarla también, y ahora se traduce en unas dos a cuatro semanas al año en las que me encuentro frente a una orquesta sin mi violonchelo.

Usted lidera también el festival Traunsteiner Sommerkonzerte. ¿Qué nos puede contar de este evento y de su próxima edición?

El Traunsteiner Sommerkonzerte es un festival de música de cámara en Baviera, fundado en 1980. Asumí el papel de director artístico en 2022. Son siete conciertos cada año, entre el 1 y el 7 de septiembre. Lo maravilloso de este festival es que contamos con un público increíblemente abierto y ávido, que realmente espera que programe una gran variedad de obras, estilos, etc. No temen la música contemporánea ni el repertorio desconocido y, al mismo tiempo, disfrutan de las grandes obras maestras del repertorio clásico. Y eso hace que mi trabajo sea muy divertido, porque puedo ser yo mismo y prácticamente nunca equivocarme: siempre les va a gustar.