© Pablo F. Juárez
La Guirlande: "La corte de Federico II fue un foco creativo excepcional"
El último proyecto discográfico de La Guirlande recrea de manera verosímil una velada musical en la corte de Federico II. En ocasión de este proyecto, conversamos con el grupo para conocer con más detalle el contenido del disco y sus últimos proyectos.
Este nuevo álbum se presenta con un encabezado ciertamente ilustrativo, ‘At His Most Gracious Majesty`s pleasure’ (Al gusto de Su Graciosísima Majestad). El disco recrea de hecho una ‘soirée’ musical en la corte de Potsdam. ¿Cuáles han sido las fuentes de inspiración para este proyecto? ¿Y hasta qué punto es una recreación, digamos fidedigna, de cómo habría sido una ‘soirée’ en la corte de Federico el Grande?
La idea del disco nació de nuestro interés por un momento muy concreto de la historia de la música: la intensa actividad musical que se desarrolló en la corte de Federico II de Prusia durante las décadas centrales del siglo XVIII. No queríamos hacer simplemente una recopilación de obras de compositores vinculados al rey, sino invitar al oyente a entrar en ese universo sonoro y a experimentar, en la medida de lo posible, cómo podía desarrollarse una velada musical en Sanssouci.
Nos inspiramos tanto en las fuentes musicales como en la documentación histórica de la época: los testimonios de visitantes, la correspondencia de algunos de los músicos de la corte y las propias dedicatorias de las obras permiten hacerse una idea bastante precisa del ambiente artístico que rodeaba a Federico. Sabemos que el rey participaba activamente como flautista en estas reuniones, acompañado por algunos de los mejores músicos de Europa.
Naturalmente, no pretendemos reconstruir una velada concreta, porque eso sería imposible. Se trata más bien de una recreación verosímil, construida a partir de repertorios que pudieron convivir en ese entorno y que reflejan la extraordinaria diversidad estética del momento.
Hablemos un poco más de la figura de este monarca y de su corte. Pocos saben que fue un destacado flautista, más allá de sus desmanes como soberano. Por su corte, ustedes mismos lo recapitulan en las notas al disco, pasaron autores como Carl Philipp Emanuel Bach, Johann Joachim Quantz o Carl Heinrich Graun. ¿Hasta qué punto estas Kapelle, germen de las actuales Staatskapelle, fueron determinantes para el impulso de la creación musical en ese contexto?
La corte de Federico II fue uno de los grandes centros musicales de la Europa ilustrada. El rey no fue únicamente un mecenas, sino un músico apasionado que dedicaba varias horas al día al estudio de la flauta y que convirtió la práctica musical en una parte esencial de la vida cortesana.
Eso permitió reunir en Berlín y Potsdam a un conjunto extraordinario de compositores e intérpretes. Quantz fue su maestro de flauta y escribió centenares de obras pensando en las capacidades y el gusto del monarca; Carl Philipp Emanuel Bach desempeñó durante casi treinta años el cargo de clavecinista de la corte y desarrolló allí buena parte de ese lenguaje tan personal que anticipa ya el clasicismo; Graun consolidó la vida operística y vocal de la corte con una enorme calidad artística.
Más que una institución dedicada únicamente al servicio ceremonial, la Kapelle de Federico fue un auténtico laboratorio creativo. Allí convivieron las últimas manifestaciones del barroco con las nuevas corrientes galantes, en un momento de enorme transformación del lenguaje musical. Esa convivencia hace que este repertorio resulte especialmente atractivo desde una perspectiva histórica.

El álbum incluye la primera grabación mundial de la Sonata para flauta en Re mayor de Carl Heinrich Graun, compuesta en torno a 1750. ¿Qué nos pueden contar sobre esta obra y sobre su autor, hoy un tanto olvidado en nuestras salas de concierto?
Nos hacía especial ilusión presentar esta sonata porque resume muy bien la riqueza de un compositor que ha quedado eclipsado por otros nombres de su generación. Graun es recordado principalmente por su producción operística y por su música vocal, pero su música instrumental posee una calidad extraordinaria.
La sonata muestra un equilibrio muy interesante entre elegancia melódica, brillantez técnica y una escritura muy idiomática para la flauta. No busca el virtuosismo por sí mismo, sino que desarrolla un discurso expresivo muy refinado, lleno de matices y contrastes.
Poder realizar la primera grabación mundial de esta obra supone, para nosotros, una de las mayores satisfacciones del proyecto. Creemos que uno de los papeles fundamentales de los intérpretes especializados es precisamente contribuir a ampliar el repertorio conocido, mostrando que todavía existen auténticas joyas esperando ser redescubiertas.
Algo semejante sucede con Friedrich Wilhelm Marpurg, de quien han incluido el primer registro discográfico de dos de sus fugas, una a dos voces y otra a cuatro voces. Marpurg fue seguramente el teórico musical alemán más importante de la segunda mitad del siglo XVIII, como podemos leer en las notas al disco. ¿Por qué su figura apenas es hoy recordada?
Es una paradoja muy interesante. Marpurg fue uno de los grandes teóricos musicales del siglo XVIII y sus tratados tuvieron una enorme influencia en toda Europa. Sin embargo, el prestigio que alcanzó como pensador ha terminado ocultando su faceta como compositor.
Sus fugas muestran precisamente esa doble condición. Por una parte, reflejan un dominio absoluto del contrapunto heredado de la tradición de Bach; por otra, incorporan ya una sensibilidad plenamente ilustrada, donde el rigor técnico nunca está reñido con la claridad del discurso musical.
Quizá hoy lo recordemos menos porque la historiografía ha tendido a clasificar a muchos autores en categorías demasiado rígidas: Marpurg ha quedado como "el teórico", cuando en realidad fue un músico mucho más completo. Nos parecía muy estimulante reivindicar esa otra faceta a través de dos obras que, además, nunca habían sido registradas discográficamente.

Los otros dos autores que articulan el disco son Johann Joachim Quantz y Carl Philipp Emanuel Bach, ya citados antes al referirnos a la corte de Federico el Grande. ¿Qué obras han escogido de cada uno de ellos y qué significado tienen ambos autores, en el marco del siglo XVIII?
Quantz y Carl Philipp Emanuel Bach representan dos maneras complementarias de entender la evolución del lenguaje musical del siglo XVIII.
De Quantz hemos escogido una de sus sonatas para flauta, un repertorio que conoce como pocos las posibilidades expresivas del instrumento. Sus obras combinan elegancia, naturalidad y una escritura muy estrechamente vinculada a la práctica interpretativa de la corte de Federico II. No debemos olvidar que Quantz fue mucho más que un virtuoso: fue también uno de los grandes pedagogos de la historia de la flauta, gracias a su célebre tratado.
Carl Philipp Emanuel Bach, por su parte, representa una personalidad absolutamente singular. Su música rompe con muchos de los equilibrios heredados del barroco y explora un mundo mucho más imprevisible desde el punto de vista armónico y expresivo. En ella encontramos cambios repentinos de carácter, una enorme libertad retórica y una intensidad emocional que anticipa ya muchos rasgos del clasicismo e incluso del primer romanticismo.
Ambos compositores convivieron durante años en la misma corte, pero sus lenguajes son muy diferentes. Precisamente ese contraste constituye uno de los ejes narrativos del disco.
Desde La Guirlande siempre han mostrado una vocación clara por la recuperación del patrimonio musical español. Y sin embargo este disco pone su mirada en la Prusia del siglo XVIII, seguramente animados por el repertorio para flauta que se puede poner en valor con este álbum. ¿Cómo han dado con este repertorio, en qué momento encontraron estas obras y pensaron en conformar un disco con ellas? ¿Tienen constancia de la recepción de esta música en la corte española de aquel tiempo?
La recuperación del patrimonio español sigue siendo una de nuestras principales líneas de trabajo, pero nunca la hemos entendido como un límite. Siempre nos ha interesado estudiar las conexiones internacionales de la música del siglo XVIII y comprender cómo circulaban los repertorios, las ideas y los propios músicos por Europa.
En nuestro caso, el punto de partida fue precisamente la flauta. A medida que profundizábamos en el repertorio del instrumento aparecía una y otra vez la corte de Federico II como un foco creativo excepcional. Poco a poco fuimos descubriendo obras poco conocidas, algunas inéditas en disco, y empezamos a ver que todas ellas compartían un contexto histórico muy coherente. Fue entonces cuando surgió la idea de construir un programa que funcionara como el retrato musical de aquella corte.
En cuanto a su recepción en España, sabemos que existían contactos culturales constantes entre las principales cortes europeas y que la circulación de partituras era mucho más intensa de lo que a veces imaginamos. Algunos tratados de Quantz, por ejemplo, fueron conocidos fuera de Prusia y contribuyeron decisivamente a la difusión de una determinada manera de entender la interpretación de la flauta. Aunque no siempre es fácil documentar la presencia concreta de estas obras en la corte española, sí podemos afirmar que las corrientes estilísticas que representan llegaron también a España y formaron parte del lenguaje internacional de la segunda mitad del siglo XVIII. Ese diálogo europeo nos parece especialmente interesante y es, en cierto modo, también una forma de contextualizar nuestro propio patrimonio musical.
Fotos: © Pablo F. Juárez