
Una autobiografía imprescindible
Mi vida. Richard Wagner. Traducción de Rafael Antúnez. Editorial Cántico. Grupo Almuzara. Córdoba, 2026.
Richard Wagner seguramente sea, junto a figuras como Beethoven o Mozart, el compositor sobre el que más se ha escrito. Al contrario de otros artistas sí que la bibliografía en español del autor sajón es bastante amplia y se han estudiado su obra y su vida desde diversos puntos de vista. Pero quizá sea su autobiografía la guía que nos lleve a conocer mejor a este genio universal. Mi vida, que ahora vuelve a aparecer en nuestras librerías de la mano de la Editorial Cántico y la traducción directamente del alemán de Rafael Antúnez, no es solamente el relato de una vida azarosa, llena de altibajos y dominada por el carácter y la personalidad de Wagner. Es también, o quizá sobre todo, cómo Wagner se veía a sí mismo, con esa mirada que no podemos creer objetiva. Tampoco fueron objetivos los dos colaboradores en la escritura de este libro: la segunda esposa de Wagner, Cosima Liszt, que fue a quien dictó Wagner sus memorias y las que las corrigió y editó, y un joven Friedrich Nietzsche, completamente obnubilado en aquel momento por la figura y la personalidad del matrimonio Wagner.
Mi vida no es un libro escrito como se suele hacer. Es, como muchas obras musicales de Wagner, un proyecto que se alarga en el tiempo. Concretamente entre 1865 y 1880, y formando cuatro volúmenes: el primero, que abarca los años 1813-1842, se completó entre 1865 y 1869; el segundo, correspondiente al periodo 1842-1850, entre 1867 y 1868; el tercero, dedicado a los años 1850 -1861. entre 1869 y 1875; y el cuatro, que cubre 1861-1864, se finalizó en 1880. En las notas del editor, que preceden al texto propiamente dicho, se comenta de forma somera la historia bibliográfica de estas memorias o autobiografía. El libro fue una idea de Luis II de Baviera, el gran rey protector de Wagner en la última etapa de su vida y uno de sus más enfervorecidos admiradores. Como admirador extremo era Nietzsche, que conoció al compositor en 1868. A él le encargaron Wagner y Cosima la edición de los tres primeros volúmenes, labor a la que dedicó muchas horas y mucha pasión. Pero cuando se finalizó la cuarta parte, la ruptura entre ambos artistas ya se había producido, concretamente alrededor de 1876, la última vez que se vieron. Esta ruptura provocaría en Nietzsche un profundo dolor y resentimiento que se traduciría en su libro El caso Wagner de 1888. Pero esa es otra historia.
De los dieciocho ejemplares que se imprimieron en edición privada de la obra, solo han sobrevivido cuatro. Cosima Wagner, a la muerte de su marido en 1883, intentó tenerlos todos. Quería controlar el legado de su marido: libros, manuscritos, notas, cartas… Los especialistas no dudan de que parte de lo relatado en Mi vida tiene un sesgo. Primero del propio Wagner, que contó su historia desde su punto personal, y segundo por su esposa que no podía permitir ningún atisbo de duda que quebrara la imagen idílica que se había creado alrededor del compositor.
Pese a estos peros, Mi vida es una autobiografía de grandes dimensiones, con infinidad de detalles de la vida de Wagner que consigue un relato casi novelesco de su vida. Sobre todo es esclarecedor lo escrito sobre su infancia y adolescencia, los problemas familiares que tuvo. Se lee entre líneas la formación de un carácter titánico que dio obras maestras en la historia de la música. Todos los amantes de Wagner deben leerlo, y los que lo quieran conocer también. Esta nueva edición puede ser un excelente momento para ello.