© Gemma Escribano | Teatro de la Zarzuela

Remontada con goles

Madrid. 28 y 29 de marzo de 2026. Teatro de la Zarzuela. Barbieri: Jugar con fuego. Duquesa de Medina: Ruth Iniesta y Berna Perles. Felix: Alejandro del Cerro y Antonio Gandía. Marqués de Calatrava: José Antonio López y Luis Cansino. Duque de Alburquerque: David Lagares y Javier Castañeda. Antonio: Manuel de Diego y Emmanuel Faraldo. Ultra: Javier Povedano. Condesa de Bornos: Zaira Montes. Orquesta de la Comunidad de Madrid y Coro titular del Teatro de la Zarzuela. Álvaro Albiach, director musical. Marina Bollain, dirección de escena.

Después de una temporada que se estaba desarrollando de forma un tanto irregular, en el Teatro de la Zarzuela ha saltado la sorpresa en el “partido” que, a priori, peor pintaba. Y es que no fueron pocos los que se llevaban las manos a la cabeza con anterioridad ante los rumores de que la nueva producción de Jugar con fuego iba a ser desarrollada en un campo de fútbol y -como suelen ocurrir- lo hacían sin antes haber visto absolutamente nada de la nueva producción. Por otro lado, no puede obviarse la creciente suspicacia que suscitan ciertos excesos —a veces arbitrarios— de algunos directores de escena, eso también es insoslayable, pero sin embargo, conviene subrayar que la nueva propuesta escénica para la zarzuela de Barbieri se revela finalmente como un ejercicio de notable inteligencia teatral, eficacia y frescura, logrando no solo disipar prejuicios iniciales, sino también articular una lectura coherente y sugestiva de la obra.

Jugar_Fuego_Zarzuela26_b.jpeg 

Porque Marina Bollaín versiona Jugar con fuego situando la acción en un conocido estadio de fútbol pero sin cambiar los personajes, ni el argumento (típica comedia de enredo), ni la música escrita por Barbieri; actualizando con mucha inteligencia la acaso periclitada trama de Ventura de la Vega al presentar los mismos códigos de su texto de forma reluciente pasándole el paño y preguntándose: “¿Que es hoy jugar con fuego?”, “¿Dónde se reúne actualmente el poder mediático, político y económico junto con las clases populares en torno a una fiesta”? O “¿Dónde se corta el bacalao?” Que es realmente lo que dirime el texto hablado de esta zarzuela. No sólo eso, sino que consigue realizar un espectáculo muy medido, eficaz y ágil, con la justeza y eficacia de los textos, la estupenda dirección de actores y la magnífica plasmación escénica apoyada en una excelente escenografía de Blanca Añón, un adecuado vestuario de Teresa Mora y una justa iluminación de Marc Gonzalo.

Jugar_Fuego_Zarzuela26_a.jpeg 

Cabe confiar en que esta propuesta contribuya decisivamente a reimpulsar la excelente partitura de Barbieri propiciando su circulación por distintos teatros. Zarzuela estrenada en 1851, Jugar con fuego es un ‘golazo’ de estupenda música que se imbrica plenamente en los cánones italianos de la época pero teniendo además un incipiente y claro sabor español. Resulta, en efecto, difícilmente comprensible que hayan transcurrido veintiséis años desde su última reposición en el Teatro de la Zarzuela, tratándose de una obra de capital relevancia en la historia del género, comúnmente considerada una auténtica “piedra angular” sobre la que se asentó el desarrollo de la zarzuela posterior, como sorprendente resulta que solo exista una grabación oficial de la obra, la ya lejana de Ataúlfo Argenta del año 1954.

Jugar_Fuego_Zarzuela26_c.jpeg 

Pero en este “partido” también el conjunto de cantantes de esta zarzuela en tres actos firmó una auténtica goleada, imponiéndose por su cohesión y por un encomiable sentido de trabajo en equipo. En el rol de la Duquesa de Medina se alternaron la magnífica y chispeante Ruth Iniesta —de sólida presencia escénica y un registro agudo seguro y expansivo, como evidenció al rematar su romanza con un impecable mi bemol seguido de un exigente apianamiento— y Berna Perles, de emisión más opaca, aunque de estimable rendimiento global.

Jose Antonio López volvió a sorprender por su versatilidad asumiendo el Marqués de Caravaca haciendo gala en cada intervención de un completísimo bagaje musical. Buen sentido del ritmo y adecuación sonora en los números de conjunto de infrecuente musicalidad y estupendo y largo calderón final. En el reparto alternativo, Luis Cansino resultó imponente, desbordante de personalidad y dueño de una voz de timbre riquísimo y con detalles de grande en cuanto a acentuación y buenos gags, firmando una de los desempeños más logrados que yo le recuerde.
 
Jugar_Fuego_Zarzuela26_d.jpg
 
Alejandro del Cerro, por su parte, volvió a confirmarse como un valor seguro en el papel de Félix, con una voz firme, bien proyectada y una convincente implicación escénica; mientras que Antonio Gandía, de innegable ascendencia krausista, brilló especialmente en su primera romanza “La vi por vez primera” mostrando su canónico lado belcantista coronando después un desempeño en conjunto sobresaliente que hace preguntarse porqué no es un cantante que veamos más en los teatros. En cuanto a David Lagares, como padre de la Duquesa, pudo resultar algo joven en lo que respecta a la caracterización, si bien se mostró sólido y sonoro en lo vocal, rubricando una actuación muy notable, al igual que Javier Castañeda en el mismo cometido. Simpaticos y plenamente eficaces Manuel de Diego Emmanuel Faraldo haciendo de Antonio. 
 
Álvaro Albiach ofreció una dirección idiomática y bien fraseada, atenta al detalle y enriquecida por matices como los sutiles contrastes dinámicos en las intervenciones corales. A destacar el magnifico concertante final del segundo acto, llevado con sosiego destacando bien los planos y dosificando adecuadamente hacia el clímax final. Bajo su batuta, la Orquesta de la Comunidad de Madrid respondió con un sonido compacto y de notable calidad, mientras que el Coro titular del Teatro de la Zarzuela volvió a destacar, como es habitual, por su solidez y excelente rendimiento.
 
Jugar_Fuego_Zarzuela26_e.jpg

© Gemma Escribano | Teatro de la Zarzuela