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Emmanuelle-Haim_marianne_rosenstiehl_horizontal_1.jpg© Marianne Rosenstiehl

Emmanuelle Haïm: "Nunca vi a una mujer dirigir una orquesta antes de hacerlo yo misma"

Auténtica pionera en el entorno de la música antigua, la clavecinista y directora francesa Emmanuelle Haïm fundó Le Concert d'Astrée hace ahora veintinco años. Con su grupo regresa ahora a España para ofrecer una gira con citas en Barcelona, Oviedo y Madrid, en torno al Stabat Mater de Pergolesi.

Me gustaría comenzar comentando con el programa que les trae de nuevo por España, en el marco de una gira que comenzó hace algunos días en Francia. ¿Qué obras han preparado para su segunda visita al ciclo de Ibermúsica en el Auditorio Nacional de Madrid? 

Es un programa construido en torno a dos ideas. La primera de ellas es la música en Nápoles, donde Pergolesi compuso su Stabat Mater. La tradición napolitana en torno a la Stabat Mater es muy importante y más allá de Pergolesi hay otros autores muy relevantes en esta escuela, mucho menos conocidos, como Durante o Leo. Domenico Scarlatti es mayormente conocido por sus sonatas pero no tanto por otras contribuciones de su obra. 

La segunda idea es agrupar una serie de obras en torno a la Virgen María, incluyendo el Salve Regina y por supuesto el Stabat Mater, en torno a dos momentos muy concretos en su vida. Hay una gran variedad de miradas en torno a este tópico. He escogido dos Salve Regina, uno de Scarlatti y otro de Leo. Y hemos añadido dos piezas instrumentales para enmarcar estas obras, por un lado el Concierto a cuatro para cuerda número 5 de Durante y por otro la Sinfonía fúnebre en fa menor de Locatelli. 

El Stabat Mater de Pergolesi es una pieza muy particular, escrita cuando su autor estaba ya prácticamente condenado a muerte por la tuberculosis que padecía. De alguna manera es su último canto de cisne, ¿de qué manera determina esto la interpretación de la obra?

El final de Pergolesi, con apenas veintiséis años, fue realmente trágico, pero por fortuna pudo terminar el Stabat Mater y tenemos bien acreditada su autoría, conservándose un manuscrito de su puño y letra. A pesar de su corta vida, en términos generales la obra de Pergolesi tuvo una gran influencia sobre autores posteriores. Su Stabat Mater es seguramente su obra más célebre y fue de hecho objeto de numerosas adaptaciones por parte de otros autores. La partitura se popularizó de una manera extraordinaria, siendo de hecho una de las obras más difundidas durante el siglo XVIII.

En 2022 regresó nuevamente al frente de la Orquesta Nacional de España, tras su debut con el conjunto en 2006. Tengo curiosidad por su perspectiva sobre la realidad sinfónica de nuestro país. Siempre es importante conocer cómo se nos percibe desde fuera.

Tengo un recuerdo magnífico de aquellos conciertos de 2022 con la Orquesta Nacional de España, con un monográfico dedicado a Händel. Fue una experiencia muy placentera para mí.

Lo más relevante del panorama musical español ahora mismo creo que es la gran cantidad de músicos de este país que están tocando en orquestas y conjuntos de primer nivel en toda Europa. 

Hubo un momento, un par de décadas atrás, en el que el entorno de la música antigua estuvo más dominado por músicos franceses, belgas, alemanes, británicos… Pero a día de hoy todo se ha internacionalizado mucho más y la presencia de músicos españoles de primer nivel es realmente algo a destacar.

haim_emmanuelle_haim_foto2_de__simon_gosselin.jpg© Simon Gosselin

Creo que se cumplen ahora veinticinco años desde la puesta en marcha de su grupo, Le Concert d'Astrée. ¿Cuál fue la idea que impulsó la creación del conjunto y cuál es el balance dos décadas y media después?

En aquel momento había toda una generación de músicos que se estaban incorporando a la interpretación de la música antigua y barroca con criterios historicistas. Había gente realmente fantástica, con una formación extraordinaria, y creí importante generar una plataforma desde la que poder canalizar todo ese talento, con una identidad propia. Sobre todo me parecía importante poder defender un repertorio que yo particularmente consideraba muy valioso y que estaba quedando un tanto orillado en aquel momento. Eso fue lo que hicimos por ejemplo con los duetos de Händel. En última instancia la creación del grupo fue la excusa perfecta para seguir explorando juntos los recursos interpretativos, el repertorio, etc. 

Tengo curiosidad por el momento en el que se planteó empezar a dirigir, más allá de su actividad como instrumentista. ¿Cuándo sucedió esto?

Desde niña siempre pensé en la idea de dirigir, pero mis estudios estuvieron siempre encauzados en otra dirección. Nunca tuve tiempo para plantearme seriamente la dirección musical pero la idea siempre estuvo ahí, acompañándome.  

Cuando yo empecé a trabajar en el entorno de la música antigua y barroca, raramente existía la figura del director asistente en este repertorio. De modo que en muchas ocasiones me vi yo misma, como clavecinista, asumiendo ese rol y tomando un papel cada vez más activo en la preparación de muchas producciones. 

En última instancia, hablamos de un repertorio que históricamente raramente era dirigido tal y como hoy concebimos la dirección de orquesta. En muchas ocasiones era precisamente desde el teclado desde dónde se coordinaba la interpretación del conjunto que correspondiera. De modo que mi incorporación a la dirección de orquesta ha seguido un poco ese modelo natural e histórico. 

En línea con esto creo que cabe decir que usted fue una auténtica pionera en el mudado de la música antigua y barroca. Hoy en día, por fortuna, es creciente el número de mujeres asumiendo la batuta y ocupando podios en orquestas internacionales de primer nivel. Y sin embargo, sigue siendo poco habitual ver mujeres al frente de la interpretación de música antigua y barroca. Me parece curioso, cuando menos… ¿Ha reflexionado sobre ello? ¿Le encuentra alguna explicación?

Es así, tiene razón. El mundo ha cambiado mucho en estas últimas décadas y la música clásica ha abierto realmente las puertas a la incorporación de las mujeres a la dirección de orquesta de un modo francamente inimaginable hace apenas medio siglo.

En mi caso, ahora que lo pienso, creo que nunca vi a una mujer dirigir una orquesta antes de hacerlo yo misma… Y años atrás era bastante habitual que mujeres desde la audiencia se me acercasen, después del concierto, para decirme lo sorprendente que había sido ver a una mujer en el podio. Era algo casi exótico… Yo sin embargo no tendía a dar demasiada importancia a lo que estaba haciendo; hoy lo miro con perspectiva y creo que fue importante estar ahí, seguramente, para las siguientes generaciones.

Creo en todo caso que el mayor reto para las mujeres en torno a esta cuestión tiene que ver con el acceso a una conciliación justa con el resto de actividades, con el resto de la vida, a todos los niveles. Recientemente hemos visto a Maria João Pires confesar que necesita poner fin a su actividad profesional en los escenarios. Evidentemente su carrera ya está hecha pero creo que su decisión nos señala algo importante sobre la dedicación absoluta que normalmente requiere esta profesión. 

En el caso de la música antigua y barroca quizá la ausencia de mujeres en puestos de dirección, tomando la batuta, se explique porque este mundo es aún más pequeño que el de la música sinfónica. Si allí ha tardado tanto en normalizarse la presencia de mujeres en el podio, aquí seguramente todavía tomará más tiempo, simplemente porque somos menos, numéricamente hablando.

haim_emmanuelle_haim_foto1_de_mariannerosenstiehl.jpg© Marianne Rosenstiehl

No sé si se ha sentido tentada con dirigir otros repertorios más allá de la música antigua y barroca. Supongo que le habrán llegado propuestas a lo largo de los años. 

Sí, habría podido hacerlo pero realmente hay tanto repertorio en la música antigua que tengo todavía pendiente. Cuanto más te especializas, más descubres dentro de esa parcela de conocimiento. Me gustó mucho dirigir las dos Iphigénies de Gluck en Aix-en-Provence, un par de veranos atrás, fue una experiencia fantástica. Quizá por ahí sí podría ampliar mi repertorio próximamente.

¿Qué proyectos destacaría de su agenda por venir con Le Concert d’Astrée? ¿Alguna nueva grabación sobre la mesa?

Este mes de enero participaremos en una nueva producción de Semele de Händel en Ámsterdam y después haremos Scylla et Glaucus de Jean-Marie Leclair en Zúrich, entre marzo y mayo. En cuanto a grabaciones, tenemos un proyecto muy interesante con el contratenor Carlo Vistoli, en torno a los castrati italianos que estuvieron en Londres y que cantaron oratorios de Händel en inglés.