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Yende portrait GregorHohenberg SonyMusic 

Pretty Yende, soprano: “El canto es un viaje para toda la vida”

Nacida en la pequeña localidad sudafricana de Piet Relief, la joven soprano Pretty Yende es ya uno de los nombres que más suenan en el panorama lírico internacional. Asentada en Milán a raíz de su estancia en la prestigiosa Accademia de La Scala, Yende se ha convertido en una de las jóvenes voces del bel canto, con una presencia regular en teatros como la Metropolitan Opera House de Nueva York. Hace tan solo unos días, salía a la venta su segunda grabación, Dreams, con la que espera cosechar tanto éxito como con su primer álbum. Tras su actuación en la gala de los premios Echo Klassik en Hamburgo, sus próximos compromisos la llevarán de nuevo a Nueva York con L’Elisir d’Amore (enero) y Lucia di Lammermoor (abril); y a la Opéra Bastille de París con Benvenuto Cellini de Berlioz (marzo). Pero antes, deberá enfrentarse a su debut como Marie en La Fille du Regiment, en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. También en España, ofrecerá un recital en el marco de la temporada lírica de La Coruña.

Este noviembre cantará La Fille du Regiment en Sevilla. Se trata de su debut en el rol y también en el Teatro de la Maestranza. ¿Cómo afronta está cita?

Muy emocionada. Conozco el rol de Marie desde que empecé a estudiar el bel canto y sus personajes. Desde el principio me atrajo su carácter cómico, su buen corazón y, por supuesto, su música, la forma en que Donizetti escribió para ella. Es un personaje que lo tiene todo. Estoy muy agradecida de que sea ella la que me ayude a dar mi próximo paso en el viaje del bel canto. Además tengo muchas ganas de volver a España, es uno de mis países favoritos y guardo muy buenos recuerdos de él: el concurso Montserrat Caballé, mi debut en Barcelona… ¡Tengo muchas ganas de cantar en la ciudad que inspiró El Barbero de Sevilla

No es su primer personaje cómico. Ha cantado también L’Elisir d’Amore, Don Pasquale o El Barbero de Sevilla, por citar algunos títulos. ¿Se siente cómoda en el terreno de la ópera bufa?

Disfruto mucho con la comedia, a pesar de que es algo muy difícil de hacer. Es imprescindible que la dirección sea buena y, sobre todo, llegar a entender el personaje como si se tratara de tu propia vida. Es muy importante tener claro que no se trata de uno mismo haciendo comedia, sino que eres un personaje que es cómico de por sí, no intenta parecer gracioso porque simplemente lo es. Esto es algo en lo que me han ayudado los directores de escena. Hay algo especial en interpretar roles cómicos, me lo paso especialmente bien porque no tengo que morir sobre el escenario, ¡para variar! (risas) Pero además es un gran reto para mí como actriz. Intento ser muy disciplinada y que mi actuación sea lo más pura posible, porque es muy fácil caer en la mentira o en la exageración cuando se trata de comedia.

¿Cuál es su visión del personaje? ¿Cómo describiría a Marie?

Es divertida, es fuerte, una mujer que vive en un mundo de hombres. Es todo lo que ha aprendido a lo largo de su vida y lo adora. No es desde luego la típica chica femenina que encontramos habitualmente en la ópera. Y todo ello me encanta. Por supuesto intentaré, como hago siempre, aportar algo mío al personaje. Estoy deseando empezar a ensayarlo y ver cómo se desarrolla. 

¿Cómo y cuándo empezó a cantar?

Realmente no podría decir cuándo entró la música en mi vida, es algo que siempre ha estado ahí, en mi casa, en mi familia… Mi abuela solía enseñarme canciones cuando era niña. La ópera, en cambio, fue algo a lo que llegué bastante tarde, en el año 2001. Vi un anuncio de la British Airways en la televisión en el que sonaba el dúo de las flores de Lakmé. Jamás había oído nada parecido, esas voces me transmitieron algo que iba más allá de todo lo que conocía. Así que cuando descubrí que se trataba de ópera quise aprender, quería ser capaz de transmitir eso mismo. Hasta entonces había cantado mucho, pero otros tipos de música. 

Entonces comenzó su educación. ¿Cuál fue el proceso desde aquel momento hasta su debut?

Empecé a estudiar canto en la Universidad de Ciudad del Cabo, con Virginia Davids. Al cabo de unos años recibí una invitación del Teatro alla Scala para entrar en un programa de dos años de su academia de jóvenes artistas, donde estudié con los mejores. En esos años gané el concurso Belvedere, Operalia, el concurso Montserrat Caballé… Y todo ello me llevó a mi debut en el año 2010.

¿Quién fue su mayor influencia durante esos años de aprendizaje?

No sabría escoger a una sola persona, hubo mucha gente que me ayudó, desde mi profesora de canto a mi familia, mis profesores en la Scala y, por supuesto, mi actual maestra Mariella Devia. Ha habido muchas personas que han resultado ser muy importantes para mí en los últimos años. Estoy muy agradecida de tenerlas a todas ellas. 

¿Cree que tener un profesor o un coach es importante a lo largo de toda la carrera? ¿O llega un momento en que uno debe aprender a ser su único profesor?

Creo que uno debe ser capaz de entender lo que hace al menos en un ochenta por ciento. Yo soy el instrumento y por tanto, nadie mejor que yo para entender mis sensaciones. Pero toda información y conocimiento que provenga de un profesor de canto es también muy importante, por su experiencia. El profesor debe siempre hacer consciente al cantante de que la única responsabilidad de su instrumento es suya y guiarle para que tenga confianza en sí mismo. Tener un buen equipo y no ser capaz de aplicar lo que te dicen no sirve de nada.

Casi todos los roles que ha cantado son roles de bel canto. ¿Es una elección o algo que llegó de forma natural?

Me lo aconsejó mi profesora Mirella Freni, cuando estaba en la academia de La Scala. Me dijo que mi instrumento era muy especial y me permitiría hacer lo que yo quisiera, pero que el bel canto me ayudaría a que mi voz creciera, a abarcar todos los recursos posibles. Por supuesto hice caso de su consejo, ella es el ejemplo vivo de que que es así, consiguió que su carrera fuera larga y saludable. La primera aria belcantista que estudié fue “O rendetemi la speme” de Elvira en I Puritani. Cuando empecé a cantar la primera parte sentí que era una elección sabia, me sentía como en casa. Pero entonces llegué a la cabaletta y me di cuenta de que tenía mucho que aprender… No solo debía mejorar mi coloratura, sino también extender mi voz más allá dentro de mi registro. Entonces no sabía como usar bien los sobreagudos. Así fue como descubrí que la voz tiene otros registros, y que eso llevaba mucho trabajo. Mariella Devia me ayudó muchísimo en esto. Ahora mi voz ha crecido, es más extensa. 

¿Fue un proceso largo?

Por supuesto, aún no ha terminado. No es algo que se logre de la noche a la mañana, la paciencia es muy importante. El canto es un viaje de toda una vida y yo estoy contenta porque mi viaje ha sido muy especial hasta el momento. Ahora tengo una libertad sobre el escenario que antes no tenía. Hay que tener en cuenta que la voz es parte del cuerpo humano y que cambia con él. Me alegro de haber elegido este camino, de no ser así no sería la persona que soy hoy. 

¿Se quedará siempre en el repertorio del bel canto o le gustaría evolucionar hacia otros periodos y estilos musicales?

Eso es algo que solo mi voz dirá. Como me dijo Montserrat Caballe: “Escucha a tu voz y nada irá mal.” Ahora mismo estoy feliz en este repertorio, pero también intento combinarlo con otras cosas. Por ejemplo, cuando debuté Romeo et Juliette en el Metropolitan, fue una sensación muy diferente, pero mi experiencia en el bel canto me ayudó a manejar mejor el rol. También he cantado Micaela, Pamina… me gusta que haya un equilibrio. Pero es el instrumento el que me dice lo que necesito. Mientras no sea un papel muy agudo o muy grave puedo adaptarme sin problemas. Y cuando mi voz me permita cantar otros compositores, como Puccini, me gustaría hacerlo. Pero hay muchos tesoros en el repertorio del bel canto. Mi sueño sería cantar las tres reinas de Donizetti y, llegado el momento, Norma. Así que todavía me queda mucho recorrido. 

Da la sensación de que, desde su debut en 2010, todo ha ido muy rápido. ¿Cómo describiría estos primeros años de su carrera?

En realidad para mí no ha sido rápido en absoluto. Quizá desde fuera lo parezca, pero detrás del éxito ha habido mucho trabajo duro y sacrificio. Me he caído y me he levantado muchas veces. Cuando todavía nadie creía en mí, cuando las oportunidades no llegaban, cuando las puertas estaban cerradas, tuve el coraje de seguir adelante. Así que lo que ves es el producto de todo ese trabajo, de no haberme rendido nunca. Y lo que lo hace aún más especial es que aún no he cumplido muchas de las metas que me propuse, y que cuando las cumpla aparecerán otras nuevas. Pero por fin puedo disfrutar de mi sueño. Es maravilloso y estoy muy agradecida por ello. 

Acaba de salir a la venta su segundo álbum, Dreams. ¿Qué nos puede contar sobre él?

Es un sueño hecho realidad. Sale solo un año después de mi álbum debut (A Journey), que obtuvo una respuesta espectacular. Fue galardonado en los premios Echo y en los International Opera Awards en Londres. En esta ocasión, la idea inicial estaba enfocada hacia las “escenas de locura”, que son, en mi opinión, el centro del bel canto. La inspiración surgió, claro está, a partir de la Lucia. Es un rol que nunca pensé llegar a cantar, haberlo podido hacer fue un regalo y también un reto. Lo canté por primera vez en la Deutsche Oper de Berlín y después en la Opéra Bastille en París, en unas funciones en que el público me ovacionó en pie cada noche. Fue como una revolución para mí, un momento que quería capturar en una grabación porque es un papel que probablemente no cantaré durante mucho tiempo. Por desgracia, limitarse a las “escenas de locura” era acotar demasiado el terreno, por lo que tuve que pensar en un tema más amplio. Es así como llegué a la idea de los sueños (“dreams”). Todas las mujeres que interpreto en el álbum tienen un sueño; en algunos casos son pesadillas, en otros son sueños de amor o libertad, sueños preciosos, como el que yo tuve y que ahora es realidad. Es una grabación muy variada, con fragmentos de Romeo et Juliette, Linda di Chamonix, La Sonnambula, La Straniera, etc. 

En un mundo en que constantemente florecen nuevos talentos y en el que acceder a las grabaciones es tan fácil, ¿cómo consigue un cantante ser original?

Es muy importante creer en tu propio don. Yo he tenido suerte en ese sentido, es una de las grandes enseñanzas que me legó Virginia Davids. Solía decirme: “Pretty, tienes que conocerte a ti misma y aceptarte.” Así es como entendí que la autenticidad es algo muy preciado, que está por encima de cantar bien. Pero hacer falta coraje para ser auténtico. Siempre he tenido mucho cuidado en lo que se refiere a los ídolos, porque es muy fácil caer en la imitación. Por eso no hay nadie a quien recurra de forma habitual, ni cantantes del pasado ni actuales. Es algo muy difícil porque se trata de una carrera muy competitiva, pero uno debe tener el valor de trabajar su propio instrumento y creer que tiene el potencial de convertirse en algo grande. El entender que cada ser humano es único y diferente quita mucha presión. Cuando la gente me pregunta “¿cómo consigues ganar tantos concursos?”, yo les contesto que es porque salgo al escenario pensando “esto es lo que tengo para vosotros, ¿qué os parece?”. No voy pensando en ganar, y eso elimina la presión. El darme cuenta que yo, al igual que todas las personas, soy especial, es algo que me ha ayudado mucho en mi carrera. 

¿Hay algún rol que le gustaría cantar pero aún no le han ofrecido?

Manon de Massenet. Me encantaría, adoro cantar en francés. 

Y para terminar, ¿cuál es su consejo para la gente joven que quiere iniciar una carrera operística?

Les diría que si están completamente seguros y de verdad creen en ello, lo hagan. Será un viaje inolvidable. Pero también les advertiría de que no intenten que su viaje sea igual al de otra persona, al de alguien a quien admiran, porque no será lo mismo para ellos. Tu viaje tiene que ser único, solamente tuyo. Es importante tener el apoyo de los que te rodean pero también el tuyo propio, y saber que los obstáculos que encontrarás están ahí para hacerte mejor. En la mayoría de los casos las oportunidades llegan cuando uno está preparado para ellas. Yo no soy una persona con suerte, de hecho me preparé para no serlo, por si acaso. Pero cuando la oportunidad llegó, estaba preparada. 

 

 

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