Werther_Jordi_Malaga25_a.jpg© Carlos Díaz | Teatro Cervantes

Un debut esperado

Málaga. 28/11/2025. Teatro Cervantes. Massenet: Werther. Ismael Jordi (Werther). Rihab Chaeib (Charlotte). Aitana Sanz (Sophie). Alfonso Mújica (Albert). Fernando Latorre (Le Bailli). Orquesta Filarmónica de Málaga. Paul-Émile Fourny, dirección de escena. Audrey Saint-Gil, dirección musical.

Largamente esperado, el debut escénico del tenor jerezano Ismael Jordi con el Werther de Massenet ha tenido lugar finalmente en el Teatro Cervantes de Málaga. En la plenitud de su madurez vocal e interpretativa, el tenor español hace gala de su bagaje belcantista para delinear una versión elegante y límpida del icónico personaje concebido por Goethe. Jordi ha demostrador con creces manejarse con soltura con el repertorio romántico francés, con roles como Des Grieux o Roméo como piezas angulares de su repertorio en los últimos años. 

Tal y comentaba en nuestra reciente entrevista de portada, Ismael Jordi ha esperado quizá más de lo necesario para abordar este rol, seguramente porque la sombra de Alfredo Kraus es alargada y su legado impone respeto. En línea con esto, es inevitable que el cantante jerezano busque aquí y allá la referencia de su maestro, quien fue además un intérprete icónico de este personaje. Pero lo cierto es que Ismael Jordi canta el rol con sus medios, que han ganado consistencia en un centro más presente y rico, fundamental en un rol que se sostiene a base de legato y fraseo.

El Werther de Ismael Jordi, en esta primera tentativa escénica -unas semanas antes lo había cantado ya en versión de concierto en Vigo-, convence por su refinamiento, al tiempo que manifiesta una notable entrega emocional, subrayando precisamente el aire perturbado del personaje, esa impresión de ser un outsider, un inadaptado que vive en su propia realidad intelectual y pasional. Sin duda, un rol que ha llegado a su repertorio para quedarse y que a buen seguro acompañará al tenor jerezano con frecuencia durante los próximos años.

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Voz importante, en manifiesto ascenso profesional, la mezzosprano Rihab Chaieb volvió a encarnar una Charlotte intachable, tal y como comenté en febrero de 2024, al hilo de las funciones que protagonizó en Zúrich junto a Benjamin Bernheim. Su escena de las cartas fue ocasión para mostrar un timbre carnoso y amplio, sobradamente proyectado y manejado con buen gusto, con un fraseo que fue ganando en intensidad conforme avanzó la representación.

Buena labor del resto del elenco, destacando el bello timbre de Aitana Sanz como Sophie. Su timbre gana en proyección conforme asciende, con un agudo brillante y liberado, bien regulado técnicamente; sin embargo la parte más grave de su rol no siempre se escuchó con suficiencia. El Albert de Alfonso Mujica sonó con suficiencia aunque algo envarado y adusto en su vis actoral. Fernando Latorre mostró una vez más su oficio y sus tablas en la parte de Le Bailli.

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Muy discreta labor en el foso de la Filarmónica de Málaga, debidamente espoleada por la maestra Audrey Saint-Gil, quien dio muestras de tener muy buenas intenciones en torno a la partitura pero que pareció toparse con una orquesta de ejecución emborronada y falta de brillo. La formación malagueña fue en todo caso de menos a más, pero dio siempre la impresión de ser un lastre a los destellos de un fraseo bien delineado que se intuían aquí y allá, en la batuta de Saint-Gil.

Procedente de Metz, la propuesta escénica de Paul-Émile Fourny es discreta aunque funcional. Sin grandes alardes logra contar la historia del libreto, incidiendo en la idea de Werther como un personaje desubicado. La escenografía Benoît Dugardyn juega con la idea de dos realidades paralelas, con la estereotipada vida familiar de Le Bailli y Charlotte por un lado, en contraste con el aislamiento en el que Werther se percibe a sí mismo, como si una pared invisible les separase, haciendo imposible su romance. Seguramente lo que peor se traduce en esta propuesta es la muerte de Werther, a quien se hace cantar además su última escena en una postura francamente incómoda.

Fotos: © Carlos Díaz | Teatro Cervantes