© Javier del Real | Teatro Real
Rabiosa actualidad
Madrid. 13/02/2026. Teatro Real. Francisco Coll: Enemigo del pueblo. Brenda Rae (soprano, Petra), Marta Fontanals-Simmons (mezzosoprano, Marta), Moisés Marín (tenor, alcalde), José Antonio López (barítono, doctor Stockmann), Isaac Galán (barítono, Mario), Juan Goberna (actor, Morten). Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección escénica: Alex Rigola. Dirección musical: Christian Karlsen.
La grandeza de cualquier obra artística reside, quizás, en la perdurabilidad. Vivimos la época del arte efímero donde cualquier papanatas pretende ser poeta porque rima casa con masa o pretende ser pintor porque hace un grafiti en el vagón de un tren. Y es que el concepto de arte es tan intangible que cualquiera puede considerarse artista apelando a la misma subjetividad de la consideración de lo que es y no es arte. Y un servidor siempre encuentra fácil respuesta a estas disquisiciones –por ejemplo, con alumnos de Historia del Arte- en la perdurabilidad, salvando las excepciones que puedan existir.
Henrik Ibsen publicó en 1882 Enemigo del pueblo, una obra que trata sobre la podredumbre de la sociedad no formada, sobre la debilidad de la democracia y sobre la influencia de las relaciones familiares en la vida pública; una obra que si se publicara hoy sería sin duda alguna vapuleada por aquellos que desprecian el arte que provoca la reflexión y la crítica. Hoy en día un escrito similar podría ser calificado por algunos que tengo en mente poco menos que de revolucionario; y ello porque se quedarían en la cáscara del planteamiento de la obra porque Ibsen nos lleva a un terreno muy peliagudo como es el de la necesidad de la existencia de una élite cultural y, por ende, el de una élite política, con todo lo que ello pueda significar, ya que quizás el momento ideológicamente más singular y controvertido es cuando se plantea el debate sobre el sufragio universal.
Así, el texto de la obra de Ibsen que Alex Rigola, en calidad de libretista sintetiza con sumo gusto, es de una actualidad absoluta. Hoy hay quien desde la más absoluta ignorancia pone en solfa a la ciencia y apela a una supuesta “mayoría social” para querer “votar” todo, es decir, para cuestionar todo, hasta lo obvio. Y ello se narra en este texto y se recoge en la ópera. El argumento bien lo resumió mi compañero Javier del Olivo en su reseña del estreno de esta ópera en noviembre de 2025, recogiendo una de las funciones de Les Arts, lugar en el que Francisco Coll estrenó su ópera. Pueden y deben releerla.
Que el Teatro Real se haya apuntado a este proyecto no hace sino apuntar cual es la buena dirección. A esta entidad le corresponde apuntalar proyectos en los que se vea inmersa la nueva ópera o la ópera nueva de compositores españoles. Francisco Coll es uno de los más relevantes y Enemigo del pueblo debía verse y escucharse en el Teatro Real. La obra tiene una duración de esas que denominamos “conflictiva”, con apenas ochenta minutos: escasa para programarla en solitario, excesiva para acompañarla con otra. En el caso que nos ocupa, no habiendo descanso alguno, a las 9 de la noche ya estábamos bajo la lluvia madrileña, soportando la enésima borrasca de este invierno.
A nivel escénico, límpida y efectiva la propuesta de Alex Rigola: un arenal en el que transcurre toda la acción y el mar y el cielo, fundiéndose al fondo, cambiando de color el segundo señalando el transcurrir de la jornada. Apenas hay atrezzo, apenas se crean espacios y todo discurre en un continuum escénico fácilmente comprensible. A ello coadyuva la ajustada iluminación de Carlos Marquerie.
Vocalmente Francisco Coll parece querer jugar con las voces, sobre todo con las agudas, llevándolas a los límites superiores, haciéndoles caminar por terrenos áridos. En este sentido las prestaciones de Brenda Rae como Petra, la hija del doctor enemigo del público fue sencillamente ejemplar, con agudos brillantes, muy bien emitidos y sonoros. No se quedó a la zaga Moisés Marín como alcalde, quien trata de detener el avance de la ciencia apelando a la necesidad de salvaguardar el futuro económico del pueblo y que se enfrenta a una tesitura extrema y muy compleja. Muy bien, con un timbre sólido también en las exigentes subidas al agudo y una competente proyección.
Isaac Galán es un sólido director de periódico -¡ay, la libertad de expresión, dónde se queda en estos casos, secuestrada por los patrocinadores!- que quizás tenga la línea de canto más “convencional” y que supo aportar a su personaje la robustez vocal necesaria. El personaje de menor recorrido pero con frases muy interesantes es el de Marta Fontanals-Simmons, que encarna a su homónima con justeza. El último personaje es el pueblo, el mismo que “democráticamente” decide que el doctor es enemigo del pueblo y el Coro Titular del Teatro Real volvió a dejar muy alto su pabellón.
El protagonista de la ópera es el doctor Stockmann, aquel que saca las miserias a relucir y se ha de enfrentar a todo el pueblo con la única ayuda de su hija Petra. En ese sentido contar con un cantante tan serio como José Antonio López es toda una garantía; yo no le recuerdo una mala tarde. Es uno de esos cantantes que parece que no están pero siempre están, que parece que no van a brillar y siempre responden de forma muy adecuada. Muy bien, impecable en la creación de su personaje y respondiendo vocalmente a un papel que ha de transmitir tanto confianza (en la ciencia) como desesperanza (para con el pueblo) sin que apenas transcurran unos pocos segundos. Bella voz barítonal, de enjundia, muy bien emitida y creando un personaje con enorme credibilidad.

El compositor tenía que haber dirigido estas funciones, lo que hubiera sido bien bonito de vivirse pero problemas de salud han obligado a que Christian Karlsen las asumiera y he de decir que su labor ha sido encomiable. Muy bien marcado ese toque de hispanidad musical con el que se inicia la obra -¿por qué será que lo primero que vino a mi mente fue un pasodoble interpretado por una banda valenciana?- y perfecta coordinación entre foso y escenario en una obra que tiene, por momentos, relevante densidad sonora. Para que el resultado fuera el que fue era necesario que la Orquesta Titular del Teatro Real pudiera responder como lo hizo; imponente sección de percusión, que ocupaba un tercio del foso.
El público recibió la obra con aprobación pero sin exceso de aprecio. Enemigo del pueblo puede tener recorrido y me gustaría poder vivirla de nuevo para poder profundizar en la parte musical de un compositor que está llamado a ser, si no lo es ya, uno de los más relevantes de la ópera actual.

Fotos: © Javier del Real | Teatro Real